El Bondi
Revista Digital
 

Pappo x amigos

En un nuevo aniversario de la partida de Pappo, El Bondi quiso recordar su leyenda hablando con sus seres queridos. Ricardo Mollo, Rolando Castello Jr, Alejandro Medina, Vitico, su hijo Luciano Napolitano y el Ruso Verea, recuerdan su vida junto al Carpo.

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Madrugada del 25 de febrero de 2005. Los teléfonos suenan, los rumores se esparcen por el aire y los arcaicos mensajes de textos vuelan de acá para allá, hasta que la placa roja de Crónica Tv lo confirma y con la crudeza que lo caracteriza congela los corazones: “Falleció el músico Pappo”. De inmediato la tristeza ahogó todo: después de ese accidente en Luján, su moto no volvería a rugir, su guitarra no volvería a llorar después de cada nota.

El héroe del Blues Local (e internacional) se había ido para darle un punto final a la profecía autocumplida que había iniciado en una letra diez años atrás (“Voy viajando, en un tren azul, y a mi lado, las estrellas de blues”, cantaba el Carpo en "Tren Azul" -Pappo‘s Blues Volumen 8, Caso Cerrado, 1995-), y que ratificó en la portada de su último álbum, Buscando un amor (2003), donde un Pappo ilustrado como un Cupido tuerca, tocaba para Muddy Waters, Stevie Ray Vaughan, Robert Johnson, John Lee Hooker y Jimi Hendrix, en un cielo de ángeles al que se sumaría en 2015 su amigo y mentor, BB King.

En un nuevo aniversario de su partida, El Bondi quiso recordar junto a sus amigos, su familia y sus músicos, el gigantesco camino musical -Los Abuelos de la Nada, Los Gatos, Pappo‘s Blues, Aeroblus y Riff- que Pappo dejó bajo su estela, antes de que su estrella se apagara. Porque no solo se extraña su música, también está ausente su sinceridad barrial y sus frases karatekas defendiendo lo que llevaba en sus venas: “Los países del mundo que están bien, sin problemas, escuchan blues y rock and roll. Los países que caen en desgracias escuchan cumbia.” Pappo auténtico.

Ricardo Mollo: “¿No te pasa que hay cosas del negro Hendrix que todavía no sabés cómo carajo las tocó?”

Ricardo Mollo desde chico tuvo una fuerte afinidad con Pappo. El Carpo lo marcó como guitarrista y escuchar su disco debut fue como una epifanía: “Lo que me pasó con Pappo Vol I fue encontrar un guitarrista que era argentino y que tocaba como los que yo escuchaba, que eran Jimi Hendrix y Eric Clapton en la era Cream. En simultáneo junto con Frank Zappa escuché a Pappo y ahí decidí comprarme un wah wah. Fue tremendo, encontrar esas escalas de viola, esa manera de tomar esa música, hecho por alguien de acá y con letras de acá. El primer tema que se saqué de ese disco fue ‘El Viejo‘ que era el más fácil, el último, el que más me costó, fue ‘Algo ha Cambiado‘".

Mollo repasa la creación del gran cover que hicieron con Divididos de un tema de Norberto. "Preparando el disco Pappo & Amigos (2000) tuvimos mucho ensayo previo en la sala, después fuimos al estudio y cuando llegamos, Pappo no estaba, así que grabamos como se nos ocurrió. Cuando llegó ya teníamos todo resuelto, por las dudas yo había grabado los dos solos de guitarra para que él decida si quiere tocar acá o allá. Pappo se sentó en el control, escuchó la versión y dijo: “No hay que hacerle más nada”, “¿Pero qué, no vas a tocar?”, “No, esto está bien así” (risas). Yo toqué parte del solo de ‘Algo ha Cambiado‘, que era lo que yo quería tocar y no ‘Sucio y Desprolijo‘, pero como ya la habían elegido, por lo menos no me quedé con las ganas…"

El líder de Divididos se abre y descubre su intimidad con Pappo desde el escenario hasta su familia. "Me acuerdo una noche/madrugada en Dr. Jekyll, un bar de Belgrano, apareció Pappo, zapamos un rato y ahí tiró la típica del Carpo: pasó la mano por todas las perillas del amplificador y puso todo en 10. Eso es lo que le enseñaron “si subís a tocar y no hay tiempo no de probar, poné todo en 10” (risas). Otra vuelta, un domingo mis hijas aprovecharon a pasar el día en la sala, porque ese fin de semana no ensayábamos; entonces al mediodía pasé para comer con ellas, y estaba Pappo… charlando con mi vieja (risas), fue muy fuerte porque años atrás lo había echado de casa. Fue en el ‘80 más o menos, apareció con mi hermano haciendo cosas de la época y los rajó. Pero ahí estaba, tomando mate con mi vieja. También teníamos grandes charlas de guitarristas, porque todavía era un pibe buscador, para él no estaba todo dicho, siempre había algo más para encontrar, algún sonido. Una tarde, con una guitarra cada uno, me dijo: “¿Che no te pasa que hay cosas del negro (hablando de Jimi Hendrix) que todavía no sabés cómo carajo las tocó?”, “Sí, muchas”(risas), “A mí también, me pasa”. Y por eso era tan especial, por esos momentos de iluminación, por mostrarte ese mundo y esos sonidos. Tenía la particularidad de expresarse con la guitarra de una forma muy directa, como Hendrix, hacía tres notas y eso te conmovía. Era carismático, con un talento y un don muy especial, por eso lo podés poner en ese lugar donde están los grandes maestros".

Ruso Verea: “Pappo Tenía una naturalidad difícil de entender, cero estrellato”

El periodista fue uno de los pocos privilegiados que –realmente- estuvo en el primer show de Riff en Sala 1 allá en la calle Boulonge Mer Sur, casi Corrientes, y recuerda: “La sensación que me llevé de ese primer show de Riff fue que Pappo había armado una banda de rock and roll pesado, eso más allá de todo lo que le conocíamos, porque Pappo ya era realmente pesado tocando blues, pero había armado una banda de rock pesado. La imagen de Vitico era muy fuerte y el grupo con Boff (Serafine) sonaba terriblemente contundente".

"Si tuviera que presentarle a Pappo a alguien de otro país u de otro planeta, creo que la mejor manera de definirlo sería: ponerles un tema y explicarle que era un tipo que soñaba con correr en auto, que tenía todo lo que hay que tener en un barrio de Capital Federal alejado del centro, que era amante de Peter Green y sus melodías, que tenía todos los dedos engrasados porque el encanta estar sobre los fierros, pero que tenía una sensibilidad incomparable".

Pappo y el Ruso tienen una anécdota muy conocida y desopilante, donde el Carpo lo ayudó a cocinar en su parrilla del centro cubriendo a un parrillero que había faltado. Con ese hecho como punto de partida, Verea vuelve a resaltar su sencillez: “Pappo tenía infinidad de acciones de un tipo simple. Él podía terminar de hacer un Obras lleno, bañarse, y en vez de irse a una fiesta o a regocijarse con lo que había pasado con el público, decía:´No, me tengo que ir, le prometí a fulano que iba a tocar´, y se iba a tocar a un bar para 70 personas porque lo había prometido. A Pappo lo convocabas como lo hicimos nosotros parar la Unión de las Tribus que armaron para hacer la Bon Scotch (banda tributo a AC/DC) con Osvaldo Civile (V8 - Horcas), y jamás se habló de plata. Tenía una naturalidad difícil de entender, cero estrellato. Ahora, enojado y escabiado…lo llevo a tu casa".

Jugando con la imaginación y ante la posibilidad de Pappo de poder haber tocado en Motorhead -zapó con Lemmy en Inglaterra pero tuvo que volver por problema de papeles antes de que se arme la banda- el Ruso certificó: “No hubiera cambiado porque Motorhead era Lemmy, ahora, hubiera sido genial ver a un argentino, formando parte de Motorhead y más a un tipo como Pappo, pero no pasó”.

El Ruso laburó como parte de la crew que ayudó a montar el escenario de aquel show de Riff en Ferro de 1983, bajo el slogan “Riff despide el año sin cadenas”, pero que igual terminó en desmadre con la gente invadiendo el campo, tratando de subir al escenario y con el Ruso atajando botellas a la altura de la cabeza de Danny Peyronel. Verea rescata una anécdota dentro de tanto lío. “Me toca ir a buscar a Pappo para que calme a la gente, me dice ‘¿Están re locos?‘No, no tenés idea, lo único que quieren es subir al escenario, afanar cosas, estamos a las trompadas con medio mundo‘. Entonces sube al escenario vestido como iba salir a tocar, con su pantalón de cuero. Y en el medio de la locución uno va y lo escupe, se mira la escupida y le dice: ‘¿Qué haces por qué me escupís, ¿qué sos, punk? Yo no soy‘ entonces todo el mundo aplaude y ovaciona por la guerra entre los punks y los heavys que había en esa época; Pappo seguía hablando sobre la fiesta que habían preparado y que todo tenía que ser en paz. Se estaba yendo en medio de una ovación, pero vuelve, agarra el micrófono, junta saliva, y escupe al que lo había escupido antes y le dice: ‘Me la debías‘, se fue a la mierda y la gente deliraba".

Alejandro Medina: “Eso es el Carpo ¿viste?, es un pedazo del pueblo”

Después de haber fundado las bases del Rock Nacional junto a Manal, y después de haber formado parte de La Pesada del Rock and Roll, los caminos de la vida volvían a cruzar a Pappo y a Alejandro Medina, ahora en un poderoso trío llamado Aeroblues, y a raíz de eso, el bajista recuerda su última charla con el Carpo. “Estábamos en el programa de Badía en ATC, antes de ir a Cosquín, hablamos muy poco, pero me dijo que tenía ganar de juntar de nuevo Aeroblues , y despuès no hablé más con él". Cuando se le consulta sobre cómo hubiera sido esa reencarnación de Aeroblues, se muestra transparente y directo como siempre: “Si hay algo que yo no manejo es el Pretérito Pluscuamperfecto, que hubiera sido, que hubiera pasado, eso conmigo no va. No sé qué hubiera sucedido. Solo sé que después partió y sufrí mucho, y me dio mucha tristeza; por suerte su música está en los discos, en la radio y en nosotros que la tocamos. Pappo está en mi memoria como un gran hermano, un compañero, alguien que nunca olvidaré. Su música está viva en la gente, porque está en el corazón del pueblo, eso es el Carpo ¿viste?, es un pedazo del pueblo".

Medina que también formó parte de Pappo‘s Blues como invitado en el 2002, describe la personalidad que pintaba al Carpo de pies a cabeza: "Era un tipo franco, directo, simple, meditativo, muy inteligente, un hermano, buen compañero; un loco como hay que ser para estar en el camino de la notas. Porque hay que ser un loco total. Tenía un temperamento fuerte pero no entre nosotros, sólo con algún tonto, siempre hay que ponerse fuerte con algún tonto, ¿viste?, pero era un tipo tranqui, al contrario era muy divertido. Él era él. A Nito Mestre le decía “Ni lo Muestre”, decía que Moris un día iba terminar internado en un psiquiátrico porque lo iba a perseguir un oso. Un cago de risa". Viajando al pasado todo su vuelve borroso y Medina hace uso de su ácido humor “¿La primera que tocamos juntos? Mmm... yo tenía 18 años y él 17, así que no me acuerdo... ¡hace un pedazo, hermano! " (risas). Ante la pregunta de ¿Por qué no hubo otro como él? Vuelve a ser certero: “Eso pregúntaselo a Dios. No todo el tiempo nacen genios.”

Luciano Napolitano: “Cuando manejo los autos clásicos que heredé de mi viejo, no puedo evitar poner canciones de él”

Lo clásico sobre lo moderno, el Rock transmitido genéticamente y los autos hechos para toda la vida. Eso explicaría lo que Luciano Napolitano, el hijo del Carpo, tiene como la pesada herencia por parte de su padre. Mientras lleva con orgullo el comando de Lovorne, su banda de Hard Rock, defiende su legado familiar. “Somos una banda con temas propios que, además, reinterpreta temas de mi papá. No somos una banda de covers: es simplemente una consecuencia familiar, porque amo esas canciones y las llevo en el alma”. Y esa llama se mantiene viva ya que su hijo no deja que se apague: “Tengo un proyecto personal que quiero llevar a cabo cuando terminemos la gira con Lovorne, un homenaje a Pappo en concierto (1984) y a Plan diabólico (1987) de la época de Hoy no es Hoy. Son dos discos en los cuales participó “Locomotora” Espósito, quien falleció el año pasado, y que fue parte tanto de Lovorne como de Pappo’s Blues; y que además era el padre de Adrián, nuestro baterista. Es un homenaje a nuestros viejos. Por eso, vamos a invitar a Boff Serafine, guitarrista de Riff que participó en la grabación de estos dos álbumes. Este monstruo al que mi viejo siempre recordaba porque resaltaba la perspectiva de metal pesado que Boff le da a todo lo que hace. ‘Cuando él está, suena bien, pesado, y como Riff‘. El disco va a tener una gran combinación: una viola Napolitano, una batería Espósito, a Boff y al bajo de Marcelo Bracalente, que es un animal en lo que hace”.

No obstante lo cual, los fierros no pueden dejar de ser parte de la charla cuando Luciano abre su boca: “Cuando voy manejando todos los autos clásicos que heredé de mi viejo, no puedo evitar poner canciones de él, estos fierros que, al fin y al cabo, andan mejor que los nuevos” (risas). Y su hijo también se hace un tiempo para un recuerdo más intenso: “Lo que más disfrutaba junto a mi viejo era ir a ver bandas. Nos gustaba mucho ir a ver a Marcelo, nos encantaba Jerikó, su grupo. Hoy en día, él es parte de mi banda y para mí es un orgullo gigante. Siento que queda todo en familia”.

Rolando Castello Junior: “La diferencia entre el rock argentino y el brasileño es que ustedes tuvieron a Pappo” 

Rolando Castello Junior fue baterista de la mítica Aeroblus, allá por el año 77, en plena dictadura militar argentina. “Elegimos el peor momento para armar una banda”, comentó hace poco en una entrevista que se le realizó en este medio.

Castello hace una pausa para hablar del Carpo, lo piensa y recuerda: “Era un amigo muy divertido. Lo que más marcado tenía Pappo, que era una cosa muy bonita, era la manera de sonreír, tenía como una carcajada enorme con toda esa voz... Era muy bonito, un amigo muy generoso, muy cariñoso. En los ‘70 tenía la fama de ser un tipo pesado, pero quizás era una autodefensa suya, porque en verdad era un tipo muy noble, generoso con los amigos. Siento muchísimo su falta”, agrega, mientras aparece un dejo de nostalgia.

Un claro ejemplo de esa generosidad estaba presente en que Castello dormía en la habitación de Pappo, en su casa de la calle Artigas. Luego, el Carpo se casó y “tres en una habitación ya éramos muchos”, cuenta entre risas el baterista, que luego de la breve experiencia volvió a su Brasil natal para continuar su carrera con otras bandas.

La figura de Pappo sigue siendo única, imponente e irremplazable para muchos, inclusive, cuesta en la actualidad encontrar a alguien que tenga parte de sus cualidades. “Es como intentar recuperar a Einstein, a Da Vinci, a Perón. No se puede. Hay personalidades que son únicas, infelizmente”, lanza Castello, pero deja un hilo de esperanza. “De todas formas, ustedes tienen un tipo bastante fuerte en la viola como el Chizzo, aunque ya sabemos que como Pappo nadie va a tocar. Creo que Chizzo materializa bastante el espíritu rockero que tenía Norberto. Hay miles de guitarristas buenos en la Argentina, pero la verdad es que Pappo era un tipo único, no solamente en Argentina, sino a nivel internacional. Yo siempre digo que la diferencia entre el rock argentino y el brasileño es que ustedes tuvieron a Pappo”, reflexiona y deja más que en claro que el Carpo dejó una huella imborrable.

Víctor "Vitico" Bereciartúa: "Alguna vez le dije, equivocadamente, ‘Pappo, vos no tenés que cantar‘"

Un hombre habla de su mejor amigo y no deja hacerlo con una sonrisa. Sostiene que para poder lograr un vínculo como el que ellos tienen, no importan las diferencias geográficas, ni las clases sociales, sino sólo el buen humor que los cacteriza a ambos y los hermana en el sentimiento. Víctor “Vitico” Bereciartúa habla de Pappo en presente y dice no festejar ni recordar nada en esta fecha, sino que lo hace todos los días 10 de marzo, el día en que el Carpo nació. “Esto es ley para mí, porque siempre celebré, y celebro, su vida. ¿Cómo nos vamos a juntar a festejar un accidente? Esa creo que es una costumbre muy argentina y que no comparto”, afirma el hombre que supo trovar sobre el escenario, codo a codo, junto al Carpo.

A la hora de recordar el momento en que se conocieron, lo hace como si tuviera el momento fresco grabado en su cabeza. “Fue en un bar que estaba en un sótano. Él estaba con una chica y yo con otra, pero, así y todo, nos pusimos a conversar y a los cinco minutos ya estábamos riéndonos”, rememora. Cuando se le consulta por cómo siguió la historia, hace hincapié en que en ese momento los dos tenían compromisos asumidos (él en La Joven Guardia y su socio en Los Gatos) pero que no dudaron en que tenían que hacer algo juntos. “Equivocadamente, le dije una vez ´Pappo, vos no tenés que cantar´”, suelta como quien siente algo de culpa por tener la sensación de haberse equivocado fiero.

La historia se encargó de contar que Vitico viajó a Inglaterra y zapó con The Who, pero lo que nunca dijo fue cómo se dio el reencuentro con su amigo. “Víctor, tenemos que hacer una banda en serio”, fueron las palabras mágicas que aún resuenan en este hombre de 68 años que, dejando de lado toda falsa modestia, afirma sentirse responsable de ser uno de los fundadores de una de las bandas más importantes de la historia musical argentina.

Norberto Napolitano es el eje de la conversación, pero Riff atraviesa todos los testimonios como si no pudiera disociarse en el inconsciente de Bereciartúa. En él, todavía perdura la felicidad incrédula de su amigo provocada por el canto de la gente que pedía por la fórmula “Pappo- Vitico”, en el Obras del 83. “Nos hubiera ido mucho mejor en el país”, dice con la sonrisa socarrona que lo caracteriza.

La charla se hace amena y los recuerdos comienzan a invadirlo a montones. Dice que Riff fue, es y será un símbolo de resistencia; rememora las peleas con Daniel Grinbank, que intentaba posicionar a Serú Girán, y todas las anécdotas de ese estilo. Sostiene que es imposible una posible vuelta porque “él no está" y que es imposible recrear la atmósfera que se generaba entre ellos. Además, agrega con orgullo que su amigo fue el mejor guitarrista argentino porque tenía el groove necesario para ser el gigante que fue.

La nostalgia nunca parece afectarlo y comenta que, antes del suceso fatídico, estaba la idea de volver a meterse en el estudio. “Víctor, we need each other” (“Víctor, nos necesitamos el uno al otro”), cuenta que le dijo “El Carpo” una vez en la que dejó mostrarse afectuoso. Para el final, sólo queda preguntarle qué le diría si lo tuviera enfrente. Se hace un silencio breve, vuelve a sonreír y suelta: ”¡Que suerte que volviste! Ahora, que estás acá, estamos mucho mejor”.

 


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