El Bondi
Revista Digital
 

40 años de Never mind the bollocks: La gran estafa del rock and roll

La historia del primer y único disco de los Sex Pistols. Efímero, certero y sin concesiones.

Slide0

Hay pocas bandas que tienen la capacidad de hacer historia, y muchas menos son las que lo logran con un solo disco. El primer y único álbum que editaron los Sex Pistols: Never Mind the Bollocks, here’s the Sex Pistols cumple 40 años, y es por esta placa, su actitud y las repercusiones que generaron en todo el mundo que fueron considerados parte de la tríada original del punk, junto con The Clash y Ramones.

El material marcó, además, la explosión del punk británico tanto a nivel musical como comercial. El famoso “No Future” propuesto por el cantante John Lydon (mejor conocido como Johnny Rotten) fue llevado a su máxima expresión por una banda que no llegó a durar ni dos años entre el primer y el último show.

La historia

Paul Cook (baterista) y Steve Jones (guitarrista) se conocieron en la boutique de moda que tenía en Londres Malcolm McLaren, quien había oficiado un tiempo atrás como manager de The New York Dolls, y luego haría el mismo trabajo para los Pistols. Así fue como estos se encargaron de sumar un bajista (Glen Matlock) mientras buscaban un cantante; entre los habitués de la tienda de McLaren había un joven de unos 20 años, llamado John Lydon, que resaltaba por su pelo corto verde y una remera de Pink Floyd a la que le había agregado, con fibrón, la leyenda “I hate” (“Odio a Pink Floyd”).

Cook, Jones, Matlock y McLaren invitaron a  Lydon a improvisar “I’m Eigtheen” -de Alice Cooper- en el local de MM, y si bien les causó gracia su interpretación también los impresionó un poco. Según ellos mismos, ninguno era muy dotado musicalmente pero lo suplían con muchísima actitud, temperamento, atrevimiento y algunas ideas musicales excelentes. Todos fueron aprendiendo con el correr de los ensayos; y aunque, no se llevaban bien, eso poco les importaba ante las ganas de estar en una banda. Esa tensión constante era la que los mantenía en estado de alerta.

El estilo musical que predominaba en la época era el rock progresivo, todo con instrumentistas de altísimo nivel, producciones orquestales gigantes y con, a decir verdad, muy poca rebeldía. Claro que había excepciones como The StoogesThe New York DollsMC5 y Alice Cooper, precursores del punk, o como se los suele llamar ahora “proto punk”. Las largas canciones del rock progresivo que llenaban las casas contrastaban con los temas cortos, despojados y básicos que proponían los Sex Pistols. Un regreso a lo más primitivo del rock. El aullido de Rotten sonaba rasposo, poco común, nasal y tremendamente atrapante. “Esto no es música, esto es el caos” apareció en una de las primeras reseñas sobre el grupo en New Musical Express.

De discográfica en discográfica, de escándalo en escándalo

El debut discográfico fue de la mano de EMI con el single “Anarchy in the U.K.”, el cual creció en las listas de éxitos al calor de los escándalos que la banda protagonizaba. Uno de los más recordados probablemente sea el del programa televisivo “Today” en el que hubo una escalada de insultos verbales entre el grupo y el conductor. El conservadurismo inglés pudo más y al poco tiempo EMI decidió rescindir el contrato. Con lo que la discográfica se ganó un tema propio en uno de los discos más audaces y virulentos de la historia.

En el verano de 1977 se festejaba el Jubileo de la reina y los Pistols salieron con su cruenta versión de “God save the Queen”, un homenaje que los medios y la opinión pública consideraron blasfemo. En la letra, Rotten vomitaba una frase que serviría luego como una especie de máxima para los punks de todo el mundo: “No future”. El mismo día del Jubileo, la banda se presentó en el Río Támesis frente al Palacio de Westminster pero, como era de esperar, terminaron todos arrestados. La banda, sin embargo, aclaró que el tema no fue escrito a propósito en esa época si no que ni siquiera sabían del festejo que se estaba celebrando ese año.


Finalmente ese mismo año, de la mano de Virgin y luego de otro contrato trunco con A&M, pudieron sacar su primer y único álbum oficial. Los problemas legales aparecieron desde el título del álbum, que en un castellano actual significaría algo así como “Nos importa un huevo, acá están los Sex Pistols”. Para ese momento, el bajista, y principal compositor, Glen Matlock ya había sido desvinculado del grupo porque “quería convertir a los Pistols en los nuevos Beatles”.

Con Matlock afuera, su puesto lo ocupó un amigo de Rotten que fue bautizado como Sid Vicious; sin embargo, el que grabó los bajos en casi todo el disco fue Steve Jones, excepto en “Bodies”, una grabación que corrió por cuenta exclusiva de Vicious y con la cual éste concretó su único aporte musical a la banda. Cuenta Rotten que escribió esa canción cuando se le apareció una chica de Birmingham que lo odiaba en la puerta de su casa con una bolsa con un feto adentro. Eso generaban los Sex Pistols y eso los hacía ser los más odiados y temidos por el establishment británico.

Las letras, llenas de esa famosa ironía inglesa, corrían por cuenta de Johnny Rotten mientras que la música solía ser de Glen Matlock, pero los temas eran firmados finalmente por todos. Los riffs más clásicos tienen la autoría de Matlock pero cuando los tomaba Steve Jones los volvía sucios, agresivos, insidiosos, crudos. La estética de la banda, cuidadosamente descuidada, era una de las características que imponía Malcolm McLaren. Instigador, manipulador y provocador por naturaleza aún hoy continúa siendo bastardeado por casi todo el grupo. La ropa rota, los pelos puntiagudos, el impacto visual que generaban corría acorde al sonido y la energía que escupían hacia todos lados.

El después

La banda dio su último show en 1978, durante su gira por Estados Unidos, apenas un año después de lanzar su disco. En ese concierto Rotten se despidió preguntándole al público si alguna vez se habían sentido estafados, un poco también cuestionándoselo a sí mismo. La influencia tanto musical, como estética y de actitud de los Sex Pistols en lo que vendría años después en la música en general es innegable. 

Ian CurtisBernard Sumner y Peter Hook de Joy Division, y Morrisey los admiraron en 1976 en Manchester en un mítico concierto en el que hubo solo 40 personas. Hace 2 años, un ex agente de la KGB aseguró que la URSS usó a los Pistols para influir en la juventud occidental y volverla “pro drogas, anti-americana, anti-gobierno y con ideas nihilistas”. Algo bastante incomprobable pero que suma a la polémica que la banda generó en su momento.

Parte de su glorioso encanto, probablemente, haya sido lo efímera que resultó la banda. Veloces, esporádicas, desgarradoras y brutales eran sus canciones, y así también lo fue su historia. Los Sex Pistols, con “Never mind the bollocks”, y el punk llegaron al mundo para salvar al rock del aburrimiento y una lenta muerte.




COMPARTIR
Facebook
Twitter
Google+
Pinterest
   COMENTARIOS