El Bondi
Revista Digital
 

A la sangre la movió el corazón

El grupo pasó por Libario Bar y repasó de manera acústica las canciones de su primer álbum.
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El verano, se sabe, se presta para muchas cosas. En el caso de una banda, una alternativa es, por ejemplo, probar y experimentar previo al inicio de una temporada. Con esa intención, la de calentar motores, Antagonistas llegó el jueves pasado a Libario Bar. Y si bien se presentaron de manera acústica, el formato no es ajeno para el grupo que integran Matías Estebes (voz y guitarra), Germán Layna (guitarra), Jonathan Rouge (bajo), y Guido Messina (batería, aunque en esta ocasión utilizó un cajón y un par de platillos). El inicio fue conciso y directo, con “La batalla, la guerra, el amor”, “Tenue compañera”, “Bipolares” y “37 millones”.

Pero aquello fue sólo el preludio. Minutos después, Tuni Soifer, de 5ta del Lobo, subió al escenario y tomó el lugar de Estebes en la guitarra. Juntos hicieron “Así”, de El Bordo, y “No fuimos hechos”, tema blusero y hasta ahora inédito de Antagonistas. Despedido el primer y único invitado del show, tocaron “Las fotos que no están”, el hit de su disco homónimo y debut, y “Entero o a pedazos”, de Catupecu Machu.

Le siguió “A dónde salivar”, que arrancó con una cadencia blusera, muy de la vieja escuela. Continuaron, amague mediante, con una muy pedida por el público, “Anguilita”, de De La Gran Piñata, en la que el guitarrista Layna metió un punteo preciso y certero. Posteriormente, llegó uno de los puntos altos de la presentación, “Farol que me vio nacer”, la cual mantuvo su intensidad original y produjo el estrépito de los presentes. “Somos Antagonistas”, recordó Estebes, por si no había quedado claro.

Bajo la premisa implícita de que todo estaba permitido, que no había tapujo alguno, la banda optó por concluir la noche con una versión: “Ciega, sordomuda”, sí, de Shakira. Para muchos fue una (grata) sorpresa, pero a decir verdad, el grupo ya lo había anticipado en su cuenta de Facebook, provocando el delirio de la monada. Y aunque fueron varios los que pusieron en duda que vaya a ocurrir, la interpretación superó todas las expectativas, en parte gracias al provocativo e hipnotizante baile de Messina, que dejó su cajón y se inmoló por el equipo.

En un época donde Donald Trump y Mauricio Macri son presidentes, donde la sobre información satura, atrapa y aliena, y la posverdad es la gran vedette de la temporada, no viene mal de vez en cuando disfrutar de una banda que ama lo que hace, como Antagonistas, que pone lo que hay que poner y deja todo arriba del escenario, hasta la vergüenza. 


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