El Bondi
Revista Digital
 

Canta y no llores

La artista puertorriqueña y Los Aggrotones, banda de reggae instrumental, presentaron Stormy, el disco que grabaron en conjunto y que rescata preseas de la música.
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La noche arrancó con una risueña advertencia: “Esta es la primera y posiblemente la última que hagamos el disco entero y en orden". Y continuó: “Así que esperamos que los disfruten”. Risueña, sí, porque todo lo que emana de los labios de Mimi Maurasuena como una brisa caribeña. Era sábado, y afuera de Niceto Club las últimas gotas de una lluvia veraniega se estrellaron contra el asfalto caliente. Pero no importó.    

Ella, de inmaculado vestido gris, se posó en el centro del escenario, su lugar en el mundo. Alrededor, haciendo las veces de escuderos, los cuatro integrantes de Los Aggrotones, banda con quien la cantante grabó el exquisito Stormy, 60‘s soul tunes inna reggae style, un trabajo que cumple una doble función: versionar y rescatar gemas de un cancionero poco frecuentado de la cultura negra.      

Dicho y hecho. La placa, que además fue la excusa para tocar en Palermo, fue interpretada tal cual se publicó. Y pese a la advertencia risueña de tono caribeño, la emoción le ganó a la falta de sorpresa. Sucedió que la espontaneidad y la frescura se aplicaron a la ejecución. Por caso, “Ain‘t gonna cry no more”, de Joy Byers, fue la primera de la noche, la primera de una jornada que terminaría satisfaciendo el apetito de aquellos deseosos de escuchar buena música.

Luego de agradecer, todo siguió como estaba estipulado. Pero esto no quitó brillo al setlist. Porque los presentes (asumiendo que habían escuchado el disco con antelación), sabían cómo seguiría, pero cómo no emocionarse cuando Mimi canta “The drifter”, la cual convirtió en un poderoso ruego y lamento. O cómo no sucumbir ante la enérgica “You don‘t mean me no good”, que en manos de Los Aggrotones se transformó en pieza que invita a mover la cadera. 
 
Fue la última que seleccionamos para el disco”, avisó la cantante antes de hacer “As long as I got you”, la cual transcurrió con una apacible parsimonia. Otra que ganó con en el vivo fue “Baby please don’t go”, que contó con el grandilocuente saxo de Sergio Rotman, que para esta placa resignó protagonismo. Después de interpretar “Running out of fools”, Mimi soltó: “Hace tiempo que quería hacerla”. Y se notó.

Concluido el set de Stormy, hubo un popurrí de clásicos, que también tuvo en su gran mayoría el aporte del propio Rotman, Maneco Saez, en guitarra, y Dante Clementino, en teclados, ambos miembros de la banda estable de la puertorriqueña. “Yo no lloro más” y “Todos los días de sol” fueron las primeras que hizo el ensamble. “A ver quién se acuerda esta”, interrogó el saxofonista previo a tocar “My last love”. 

Pasadas “Sinner man”, “Don’t stay away”, “No, no, no” y “Judge not”, Rotman volvió a felicitar a Los Aggrotones, una banda joven y con mucha proyección, por el disco que publicaron en conjunto. “Estoy muy orgulloso”, aseguró.
     
En un show que bordeó las dos horas, además de repasar su nuevo disco junto a Los Aggrotones, Mimi le regaló al público un acotado pero efectivo muestrario de su extensa trayectoria, que finalizó con una versión a capela de “El Apartamento”, concretando así, el revolucionario acto de conmover tan solo con la voz.

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