El Bondi
Revista Digital
 

Hermanados por el jazz

Los hermanos Pete y Tony Levin regalaron en el ND Ateneo un magistral concierto en el que repasaron sus historias y homenajearon a Astor Piazzolla.
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Los músicos tienen una capacidad especial, esa de poder hacer viajar a su público a través del tiempo y el espacio. Esta vez los hermanos Levin, Pete (piano) -con un recorrido junto a Billy Cobham, Miles Davis, Charles Mingus, Jaco Pastorius, John Scofield, Wayne Shorter- y Tony (upright bass) - con participaciones King Crimson, Peter Gabriel, Alice Cooper, John Lennon, Pink Floyd, Paul Simon, Dire Straits, Lou Reed, David Bowie, Tom Waits- llevaron esa capacidad al extremo, proponiendo un recorrido por su niñez y por su casa en Boston donde vieron al Jazz por primera vez a la cara.

En ese mismo lugar conocieron a los dos músicos que marcarían su carrera: Julius Watkins y Oscar Pettiford, experiencia que hoy, varios años después se transformó en un disco, The Levin Brothers (2014), donde homenajean al Cool Jazz de los 50 (alejado de la velocidad del Be Bop y de la anarquía del Free Jazz), y en la gira que los vuelve a unir como hermanos en el escenario.

El cuarteto perfectamente vestido de traje y corbata –al igual que cuando grabaron el disco para emular el ambiente de los 50– se completa con Erik Lawrence en saxo y Jeff “Siege” Siegel en batería. Los cuatros se suben a un swing inigualable para arrancar el show con “Special Delivery”, una confirmación instantánea de calidad y de virtuosismo. Pero el viaje no sólo nos lleva a Boston; también nos hace pasar por Cuba con el tema “Havana”: un hermoso latin jazz interpretado sobre la base de bongos creada por Siegel -un batero con alta sensibilidad para llenar los espacios-, donde Lawrence nos invita a bailar con cada melodía de su saxo.

El próximo destino es Ucrania, más precisamente Ostropolya, la ciudad donde nació la mamá de los Levin, y que da nombre a esta composición donde Tony toma el liderazgo marcando la melodía con su magia, porque Tony es multitasking: hace walking, bases, solea y hasta va alternando sus dedos con el arco para ejecutar su instrumento con distintos sabores.

El siguiente punto en el mapa musical introspectivo de los Levin, es su propia carrera. Tony toma el micrófono y dice en broma “Es tiempo de un mate”, antes de presentar “Matte Kudasai” de King Crimson, y entregar una bellísima versión con Lawrence, ahora en flauta traversa, que pagó la entrada en su totalidad. Las peladas de los Levin brillan en el escenario, pero también lo hace sus temas con arreglos jazzeros, como la versión magistral de “Milonga del Ángel” de Astor Piazzolla que una vez más expone el gen argento sobre nuestros ídolos: los de afuera los disfrutan, nosotros los cuestionamos.

Tony recordó su paso por Peter Gabriel, con “Don’t give up” ejecutada con un tempo más acelerado; también se animaron a re-versionar a “Scarbourough Fair” de Paul Simon –artista con el que los dos Levin compartieron escenario–; desarticularon a Bach, con “I got your Bach” sin faltarle el respeto al músico alemán, y sumaron un gusto personal con su visión de “Cinema Paradiso” de Ennio Morricone.

Pete con sus acordes siempre bien elegidos, tanto con sonido de piano, como de hammond, es el cerebro del grupo, el que guía la tremenda conexión que tiene la banda. Para el final, el mayor de los hermanos larga una de sus composiciones “Pete’s Blues”, donde los cuatro casi pierden la compostura improvisando sobre los compases bluseros, para llegar a una potente ovación.

Los Hermanos Levin actuaron por primera vez juntos por Argentina y sumaron a todos los presentes a su viaje astral en clave de Cool Jazz.

 

 

 


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