El Bondi
Revista Digital
 
* Coberturas | Rob Zombie MAYO 07, 2017

Rock de ultratumba

Luego de su presentación en el Maximus Festival, el músico estadounidense de metal industrial completó su faena en la Argentina, en un side-show contundente en Museum, con un gran sonido y con una gran puesta en escena.
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Yo siempre quise ser Alice Cooper, Steven Spielberg, Bela Lugosi y Stan Lee”, era la frase recurrente del pequeño Robert Cummings antes de convertirse en su alter ego Rob Zombie. Una ambición y un sueño que le daría un plus a la hora de montar su carrera, ya que no sólo es cantante, compositor, productor, sino que también es escritor de libretos y director de cine con varias películas de horror/gore editadas. Y esto le otorga un ojo clínico y especial a la hora de organizar y encarar sus proyectos, sino analicemos "la película" de una hora y media que Zombie interpretó en vivo en Museum, después de tocar en el Maximus Festival.

La escenografía montada con un gran juego de luces y con gran telón de fondo con la figura de un King Kong era perfecta -aunque Zombie se haya quejado en broma de que el escenario era muy chico y que se chocaban entre ellos-. El guión: Un tipo vestido como un rockstar recién salido de su tumba que canta sobre sexo, muerte, monstruos, demonios, zombies, cosas satánicas y abuso de drogas, sobre bases de rock y metal industrial. El reparto: en guitarras tenemos al excéntrico y platinado John 5 con su infinita caja de sonidos raros (y que ya estuvo haciendo travesuras con Marilyn Manson de 1998 a 2004); el enérgico Ginger Fish en batería (otro ex Manson) y Piggy D en bajo, vestido como vampiro. El maquillaje: Rob Zombie sale con su sombrero y sus características rastas, más tétrico que nunca; John 5 con la cara pintada de blanco al mejor estilo el Guasón de Heath Ledger; y Piggy D, con la cara llena de maquillaje haciendo homenaje a The Misfits.

Y ahora a los que nos importa, la banda sonora. Todavía con varias personas afuera, el tape de "Last of the Demons Defeated", comenzó a sonar, cortado por la presencia de los músicos en escena y por el riff rocanrolero de “Dead City Radio And The New Gods Of Supertown”. El carácter (y los roles) que tienen cada uno en escena ya queda demostrado en el primer tema, no solo por la justeza que mostraron al sincronizar con las pistas con teclados y diálogos icónicos de películas de terror, sino también por la potencia que despliegan como lo hicieron en la mecánica “Superbeast”.

Como actor principal de su propia película a Rob Zombie le sobra carisma, hace gritar a todas las chicas antes de “Living dead Girl”, pregunta “¿Quién ha tenido relaciones sexuales con un alien? antes de “Well, Everybody‘s Fucking in a U.F.O.” -y varios levantan las manos-, mientras Zombie reparte figuras alienígenas de goma. Después se enoja porque el público se adueñó de uno de los aliens y no llegó al fondo haciendo mosh entre la gente como él quería, se va re caliente, para volver a los tres minutos y decir, “Sólo los estaba jodiendo, tengo millones de esas mierdas”, y encima soltar el hitero “More Human Than Human,” de su ex banda White Zombie. Magnífico.

El premio a actor de reparto del show se lo lleva John 5, (que también tuvo tiempo para un solo lleno de técnica tocando una pieza clásica), porque es él quien guía con su misterio y con su guitarra (luminosa) a Zombie hacia varias direcciones. Hacia el blues demoníaco de “House of a 1000 Corpses”, hacia el punk con el cover de los Ramones, "Blitzkrieg Bop", y hacia el metal haciéndose cargo del clásico "Thunder Kiss ‘65", lanzado en 1993 por White Zombie. Todo usando, máscaras más siniestras que las Anonymous y hasta vistiendo un velo fúnebre.

El punto más alto del cierre se dio con la hipnótica “Dragula”, cuando todo ya estaba dicho, y cuando Rob Zombie ya había arrasado con Argentina, por partida doble, y con todos los premios de la Academia. 


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