El Bondi
Revista Digital
 

Sobrevolando la pasión

El cantautor, junto a su banda, presentó Transformación, su nuevo disco de estudio, en un encuentro en el que no faltaron temas de toda su trayectoria.
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Entre los 80 y los 90, primero con Don Cornelio y La Zona y luego con Los Visitantes, Palo Pandolfo supo cómo conquistar al público mediante composiciones que de alguna forma fueron revolucionarias para la época y para miles de jóvenes que luego lo siguieron en su faceta solista y hoy, ya adultos, lo encuentran como un viaje al pasado, sin dejar de valorar el gran presente del trovador.

La cita en el Gran Rivadavia tiene por excusa seguir presentando Transformación, un disco que lo encuentra en su punto justo y que a casi un año de su edición sigue cosechando buenas críticas. Todo arranca con “Drácula”, “Sonido plateado” y “El juego”, en donde participa Marcelo Garófalo con su saxo barítono al igual que en el álbum.  El cantante, entre tema y tema, no para de nombrar a La Hermandad, la banda que lo acompaña en este trayecto y que se complementa muy bien en cada tema, logrando una comunión que se transmite al público tanto en vivo como en los discos que ya grabaron. 

El  primer momento visitante se hace presente con “Que se abra Buenos Aires”, tema que incluyeron en el disco Maderita, editado en 1996 y que en su momento contó con la participación de León Gieco. La lista continúa con “Un reflejo”, una canción de Transformación en la que Palo, con voz desgarrada, deja todo ante una letra que encierra (o deja salir) muchos sentimientos y seguramente es la preferida de varios, ya que por primera vez en la noche, muchas personas se paran para aplaudir. Luego, para distender el ambiente, algo que dice el propio Palo, llega “Soy el sol” del álbum Esto es un abrazo (2013), pegado a “El rosario en el muro”, canción que se incluyó en el álbum Don Cornelio y La Zona, disco debut de la banda en 1987, que hizo que gran parte del público saliera de sus butacas para agitar en las primeras filas.

Willy Piancioli, Pablo Tévez y Raúl Rufino de Los Tipitos, hacen su participación en “Niña de metal”, para luego dar el pie a “Ojos del mañana”. “Canción cántaro”, llega antes de “Ella vendrá”, un tema infaltable que a 30 años de su creación aún sigue vigente, pasando por todas las generaciones.

El corte “Morel” y “Sangre”, pisan el escenario antes de los bises que arrancan con “Playas oscuras” y “Dame luz”. Todo concluye con una muy bailada “Estaré” y con el personal de seguridad rendido luego de pedirle a la gente que se quede en su lugar, una misión casi imposible para una noche en donde reinó la emoción y la alegría.

Palo Pandolfo y La Hermandad lograron superar las expectativas del público, viajando por diferentes décadas, poniendo toda la pasión en juego y surcando en lo más hondo de los recuerdos, creando así una noche inolvidable y llena de melodías para guardar.  


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