El Bondi
Revista Digital
 
* Coberturas | Tamesis JULIO 01, 2017

Un sueño que se hace realidad

Tamesis ofreció un vibrante show en el Centro Cultural Matienzo y recorrió el material de sus tres discos de estudio. El grupo retornó a la ciudad de Buenos Aires luego de presentarse en el interior del país y se dio el gusto de tributar a The Rolling Stones y los Redonditos de Ricota.


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Suenan las últimas vueltas de “Consuelo para pocos”, el tema con el que Tamesis cierra su presentación porteña luego de girar en los últimos meses por Córdoba, Rosario y varias localidades de la provincia de Buenos Aires, y se impone la certeza de que su “rock and roll cósmico”, paraguas bajo el que la banda combina magistralmente blues, soul, rock y góspel, goza de una salud envidiable. La energía que desprende el combo de diez músicos que pisa el escenario del Centro Cultural Matienzo y la comunión artística que logra en vivo convierten al grupo en una de las gratas noticias que ofrece desde comienzos de la década el panorama musical en Argentina.

Tamesis juega fuerte desde el inicio con “Mis cenizas”, perteneciente a su último disco, Contra la corriente (2015), y la guitarra slide de Brian Figueroa y la sección de vientos que integran Yair Lerner (trompeta) y Federico Álvarez (saxo) se posicionan como parte de los puntales que definen el sonido del grupo. La voz absolutamente personal de Guido Venegoni y su incesante ir y venir sobre el escenario le ponen su sello a “Lo va a alcanzar”, y sin respiro la banda arremete con una intrépida y soberbia versión de “Bitch”, de The Rolling Stones, que captura la esencia de la banda de Mick Jagger y compañía a comienzos de los setenta. 

El blues machacante de “El karma de la serpiente” muestra a un grupo absolutamente ensamblado, mientras que en “Mensaje para vos” las palmas se las llevan Julio Fabiani en su ejecución de slide y el teclado de Germán Cáseres. El segmento acústico del show llega de la mano de “Nuestra conexión”, “Nunca te vas a olvidar” y alcanza su punto culminante con la confesional “Copa de cristal”, en la que Venegoni funde su voz con las coristas Florencia Andrada y Pilar Padin, en uno de los pasajes más emotivos del concierto.

“¿Vamos a tocar un poquito de rock and roll? Los Redondidos de Ricota, by Tamesis”, anuncia Venegoni, y cobijados por la fortaleza rítmica que levantan Homero Tolosa en batería y Sacha Snitcofsky en bajo, la banda se lanza a una versión con aires jazzeros de “Ladrón de mi cerebro”, con guitarras entretejidas y grandes arreglos de vientos que confluyen en un final a pura zapada. “Prisma” ofrece un respiro y fluye por los caminos del soul, con un Venegoni absolutamente inspirado, hasta que el tema transmuta en un vertiginoso rock and roll que avanza decidido como una locomotora. En el tramo final del show, la proposición de un “Viaje sideral” se encadena con la potencia de “Equivocado”, donde la influencia de bandas como The Black Crowes se hace patente, y la mencionada “Consuelo para pocos” cierra una noche pletórica de sonidos y melodías que hechizan al público y auguran un futuro más que promisorio para Tamesis.

La noche del Centro Cultural Matienzo fue testigo de una banda absolutamente ensamblada, ecléctica y con el rodaje que inevitablemente genera la seguidilla de shows que Tamesis ofreció desde comienzo de año. La frescura y la vitalidad de las interpretaciones del grupo son el resultado, entre otras cosas, de la combinación de talentos individuales puestos al servicio de las composiciones y de una inquietud por bucear en las fuentes de la música negra, que resultan en una propuesta clásica y al mismo tiempo original por estas latitudes. A paso firme, la banda se proyecta como una de las principales atracciones del rock local, con los suficientes atributos como para lanzarse a conquistar a otros públicos más allá de estas tierras.        


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