El Bondi
Revista Digital
 
* Coberturas | cuerpo AGOSTO 29, 2017

La fragilidad de los cuerpos

Luego de plantear el receso indefinido de Mateo de la Luna en Compañía Terrestrial, Renzulli y compañía presentaron su nuevo disco en La Tangente.
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Minutos antes de que los cuatro músicos de Tito, otro interesante proyecto de la factoría Mendoza, abandonen el escenario de La Tangente, la batalla dialéctica entre dos espectadores estaba en su punto más álgido. “No me cabe demasiado cuando Mateo canta en primer plano y la banda queda atrás”, le confesó el sujeto A al sujeto B. “Por eso me gusta lo que está haciendo ahora”, confirió. Mateo es Mateo Renzulli y “lo que está haciendo ahora” es Cuerpo, grupo en el que predomina la oscuridad y el baile, el beat y las guitarras, y que el sábado pasado presentó en Palermo su primer disco, Días Eléctricos (2017).

Previo a esta fecha, la prueba de fuego ocurrió hace unos cuantas días, en el marco del IndieFuertes, pero en Niceto Club. Y aunque la lista no varió significativamente entre el primer y segundo toque, el engranaje corporal se vio mucho más aceitado en La Tangente, donde (dato no menor) jugó de local. Habrá sido por eso que canciones como “Ansiedad” y “Quieto” -no, no es un juego de palabras- tuvieron una mayor recepción entre el público, conformado en su gran mayoría por mujeres, que no dudaron en moverse como si estuvieran en un video de Charli XCX.

Es cierto, todo cambio conlleva un proceso de asimilación. Por eso, tanto al sujeto B, como a muchos seguidores de Mateo de la Luna en Compañía Terrestrial, conjunto que durante siete años comandaron Renzulli y el guitarrista Matías Lomanno, el cambio de piel (como lo llamó algún crítico) no fue algo sencillo: entre la faceta “cancionera” y semi folk de MDLLECT y el beat electrónico de Cuerpo, hay un abismo sonoro, pero no inabarcable y también muy cálido, pese a, claro, los sintetizadores.

Al igual que en bandas como Usted Señalemelo o Un Planeta, las máquinas ocupan un rol protagónico a la hora de crear y destruir climas. Se notó cuando hicieron “Días eléctricos”: la atmósfera se esparció sobre cada uno de los presentes, al igual que la Niebla de Stephen King que cubre un pueblo de Maine.

"El humano recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido", planteó el grupo cuando se dio a conocer en las redes sociales. Siguiendo ese lineamiento (Cerati diría que nada se pierde), no sorprende que hayan sumado al flamante repertorio “Magnetizar”, una vieja composición inédita rescatada para este elepé. Tanto en el estudio como el vivo, la composición mutó, aunque no por eso resignó su quintaesencia, la emoción.  

“Ser capaz de atravesar el tiempo y el espacio material”, cantó Renzulli al principio de la noche, donde de alguna forma (consciente o no) marcó el pulso de la lista y, por qué no, sentó la base de lo que vendrá para la banda, el inicio de una nueva etapa que pondrá a prueba, una vez más, la fragilidad de los cuerpos.

 


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