El Bondi
Revista Digital
 

Juntos andar por el camino

La madrugada del domingo en el Konex tuvo fiesta de la mano de La Que Faltaba. Micky Rodríguez y compañía se encargaron que el aire piojoso aún siga soplando fuerte.
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Murga que cruza la frontera, murga que cruza la ciudad. Los tambores del ejército rojo de La Chilinga le dieron un ritmo frenético a la masa que se acercó al Centro Cultural Konex. En el recinto cerrado del predio del Abasto, los que se acercaron bailaron sin parar luego de agitar un caliente show de La Que Faltaba, banda oriunda de San Marcos Sierra (Córdoba), cuyo bajista y líder es el piojo Miguel Ángel Rodríguez. Éste no dudó en bajar del escenario para abrazarse con todos y en especial con su amigo, Daniel Buira. Así se apagaba la noche porteña que había arrancado unas cuantas horas antes.

Cerca de la una, las veredas de la calle Sarmiento comenzaron a poblarse para aclimatar la previa. Algunos venían de otros recitales, un par después de celebrar un cumpleaños y unos tantos directamente para disfrutar un cóctel musical sin desperdicio. La primera banda en salir a escena fue La Machacha Rock, grupo de los hermanos Alfredo y Leonardo Suhring. Un breve set le dio pie a la escuela popular del tambor, La Chilinga. Formada en 1995 por el entonces baterista de Los Piojos, Daniel Buira, fue forjando distintos sonidos afroamericanos, volcados en un espectáculo capaz de hacer bailar hasta al más patadura.

La luna radiante brillaba sobre el patio mientras las cervezas apaciguaban la sed que había alrededor de una mesa de ping pong que, por unos instantes, fue el foco de atención de los que apenas entraban. Las banderas de a poco se dejaban ver para ir flameando lentamente. El reloj marcaba las dos y el riff demoledor de “Cruel” estalló la apertura de LQF. Los colgados que aún se encontraban en la calle, corrieron desesperados para entonar el clásico lanzado en Chac tu Chac, el debut piojoso del ’92.

De golpe, la ronda en medio de la gente tomó las riendas en “Ay Dios mío” a medida que Micky mostraba un trapo de Temperley. La pantalla gigante, ubicada detrás de los músicos, formaba las iniciales de la banda y las luces hacían efecto en “Es la realidad”. Los fans, entre ellos el conductor y periodista Matías Martin, coreaban “La Que Faltaba la puta que lo parió”. Miguel se tomó un pequeño descanso para ver el show de abajo y luego sí poder expresar sus primeras palabras.

Muchas gracias por venir. A ver si me ayudan con este”, tiró antes de poner el tacómetro al palo con una canción que dio bienvenida al siglo XXI. Claramente hacía referencia a “Fijate”, la canción a la que por primera vez le puso voz propia en el repertorio de Los Piojos, incluida en Verde Paisaje del Infierno (2000). El cántico del público ahora fue “Soy piojoso hasta que me muera”: un pacto de amor eterno. Dejando la emoción de lado, el meneo sucumbió la cadera del canoso en “Bla bla bla”. Sin respiro, la armónica de Misquiel Díaz avivó el fuego de “Fantasma” y más banderas lucían entre los presentes: Laferrere, Loma Hermosa, Luján, Merlo Norte, Lanús. De todos lados vinieron a hacerle el aguante a la banda.

Más agua sobre las tablas y más cerveza para el campo; el clima de primavera se sentía. De nuevo los cantos afectivos para la banda de El Palomar, separada en 2009, hicieron eco y Micky, sin dudar, también se sumó a eso diciendo: “Yo también”. El teclado amoroso bajó un poco el fervor para “Voy” pero poco duró ya que “Taxi Boy” levantó a cada rincón. Casi sobre el final del tema se improvisó con la armónica la intro de “Pistolas”. ¡Para qué! No había nadie quieto en ese momento. Los dolores se aliviaron “Con mi flor” y la “Globalización” remarcó el presente devorador. La mitad del show había concluido, pero el set list no daba tregua.

¿Cómo la están pasando? Veo muchos barbudos por ahí”, bromeó Rodríguez. “Ella” y “Otra vez”, sin la voz de Andrés Ciro Martínez que estaba tocando en Tucumán, puso romántica la cuestión, pero en el medio de ambas canciones hubo un emblema piojoso que retumbó todo. La pantalla se vistió de amarillo y los logos de 3er Arco (1996) acompañaron “Esquina Libertad”. La fiesta continuó con una gema directa de Verde Paisaje que estuvo combinada a la perfección: “María y José” y “Luz de Marfil”.

El primer invitado de la noche larga vino desde Kapanga. Martín Alejandro “Mono” Fabio se sumó para desplegar toda su alegría en “Mis salmones”. Siguiendo con los amigos, se recibió con una fuerte ovación a Daniel Buira. Sus manos golpearon las congas y los corazones de varios con “Ando ganas”. Para seguir en esa línea, toda La Chilinga copó el escenario para versionar “Y que más” y la infaltable “Verano del ‘92” de la cual formaron parte en su grabación original.

El tramo final llegó con dos temas propios de la banda y con tres piojosos. “Negrita” y “Volver a tu luz” (con un mini tributo que el guitarrista Rómulo Arnoldi le rindió al reciente fallecido Malcolm Young de AC DC) se mezclaron con “Todo Pasa” -dedicada a Santiago Maldonado-, “Fumigator” y “El balneario de los doctores crotos” que tuvo un solo de batería de Pablo Ríos. La pieza del disco Azul (1998), con sus sones murgueros que hasta jugaron con el coro de “Ay Ay Ay”, le abrió las puertas a toda la percusión que a puro repique despertó al sol que lento asomaba.

La Que Faltaba se presentó en el Konex para repasar sus éxitos con los que Micky supo cautivar con Los Piojos. Nuevamente quedó demostrado el gran cariño que el público tiene por estos chicos. Cuando la luna apareció nadie se dio cuenta, porque parece que el único destino es juntos andar por el camino, ese que hace años se viene transitando y aún tiene un largo sendero por recorrer.


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