Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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The Flying Eyes

Una despedida con poco brillo

Cronista: Jeremias Wald Acuña | Fotos: Gentileza: Prensa

12 de Febrero, 2018

Una despedida con poco brillo

The Flying Eyes se despidió de los escenarios en Club V de Villa Crespo. En un show, por momentos aburrido, de una hora, la banda estadounidense presentó ante su público porteño su último disco, Burning of the Season.

Esta fue nuestra primera canción”, cuenta William Kelly, guitarra y voz de The Flying Eyes, para introducir “Lay with me”, que será la última canción de la noche y, según ellos mismos anunciaron, de su historia. La banda de stoner/psicodelia/blues decidió separarse luego del “Burning of the Season Tour” y las últimas fechas de esa gira recaían en el sur de Sudamérica: un festejado recital en el Cosquín Rock y una pequeña fecha para los más fanáticos en Club V de Villa Crespo.

La hermosa noche del lunes 12 recibía la percusión, la espuma, las bombitas de agua y toda la alegría que atraen los carnavales porteños. La tradicional esquina de Scalabrini Ortiz y Corrientes ofrecía ese espectáculo tan esperado por gran parte de los barrios. Pero ahí nomás a unas cuadras, alrededor de las 10 de la noche se empezaba a cocinar algo más pesado, oscuro, enrevesado pero simple a la vez. La singular disposición del Club V empezaba a recibir sus primeros visitantes de la noche de la mano del set 100% en vinilo de DJ Bombay. Un DJ perfectamente elegido ya que su veta más tranquila, aplacaba los sonidos valvulares que traía el escenario.

El sonido comenzó a subir y hacerse sentir en el barrio cuando Luciférica subió al escenario. El trío mostró su stoner/doom a todo vapor (¿o humo?) y repasó Nuevo Enigma (2017), su primer disco. Un set pesado y ajustado para que apenas pasada la medianoche darle lugar a TricomaS. Otro trío que viene pisando fuerte en la escena. La banda que terminaría de calentar el escenario para la llegada de los estadounidense fue Ambassador, y las paredes temblaron. El blues pesado arrasador fue la constante de una breve presentación de unos cuarenta minutos.

Como antecedente famoso, The Ramones decidió que el show en el estadio de River Plate del 16 de marzo de 1996 sería su despedida mundial. En este caso, apenas pasadas las 2 de la mañana aparecieron en el escenario de Club V los cuatro muchachos provenientes de Baltimore, Maryland, para tocar por última vez frente a su público. Venían de una presentación en Cosquín Rock, probablemente, el festival más grande del país.

La voz de William Kelly, que se mueve como un péndulo entre Jim Morrison, Layne Staley y Glenn Danzig, se hizo escuchar entre los riffs machacantes de Adam Bufano, el otro guitarrista.  El excelente trabajo de Mac Hewitt, bajista, resaltó en un show corto, de apenas una hora. Las zapadas instrumentales fueron preponderantes en un set que por momentos se tornó aburrido. No por las improvisaciones en sí, sino por la repetición de estructura en las canciones. El público escuchó atento y respetuoso aunque no pareció encenderse en ningún momento. El final llegó pasadas las tres de la mañana con “Lay with me”, el “hit” de la banda.

Una despedida que tenía todos los condimentos para ser un show histórico de una banda que ya había ofrecido, en Argentina, grandes veladas en otras ocasiones. Mejor será guardar en la memoria ese excelente concierto que supieron dar en The Roxy Live en el 2016, también organizado por Noiseground, la productora de stoner, doom y rock pesado por excelencia. Se extrañará a The Flying Eyes, una banda, que en casi 10 años de trayectoria, ha dejado notables placas para la posteridad.

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