Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Hermeto Pascoal

¡Que viva el Campeón!

Cronista: Fernanda Miguel | Fotos: Daniel Prieto

31 de Marzo, 2018

¡Que viva el Campeón!

La música universal de Hermeto Pascoal y Grupo pasó por el Konex para presentar No Mundo dos Sons, un disco doble con una gran mixtura de sonidos.

Gilberto Gil, Chico César, María Creuza, Caetano Veloso y su hermana María Bethânia, entre otros artistas han surgido desde las entrañas del Nordeste brasileño, como una suerte de casualidad con sobrada calidad. De esa región también es el genio en cuestión, Hermeto Pascoal, quien a los 81 años sigue creando como desde hace más de 60. Aunque su carrera profesional se forjó en Recife, Lagoa da Canoa fue su lugar de nacimiento en donde por primera vez, y de modo autodidacta, se acercó a la música a través del acordeón, la flauta y el tamborin.

“Siempre fui un niño y continuaré siéndolo”, le dijo Hermeto a la Agencia Télam en la previa al show, y eso es lo que se veía en el escenario al aire libre del Konex en donde junto a su tremenda banda-compuesta por su hijo Fabio Pascoal (percusión); Itiberê zwarg (bajo); André Marques (piano); Jota P (saxo y flauta) y Ajurinã Zwarg (batería)-, desplegó su arte durante casi dos horas, ante un público hechizado que prestó mucha atención a todos los detalles. La banda apareció por un costado y entre la gente, en una especie de procesión de instrumentos de vientos, mientras interpretaban “Mazinho tocando no Coreto” . Todo lo que vino después de que ingresaran a sus puestos fue un intenso viaje sonoro en donde convivió una sabrosa combinación entre el jazz, la experimentación, la improvisación y la música popular brasileña.

Su disco doble más reciente, No Mundo dos Sons (2017), fue grabado 15 años después del último que realizó en estudio y el repertorio vivido en el Konex incluyó varias piezas de este nuevo proyecto en el que el multiinstrumentista visita la obra de artistas como Vinícius Dorin, Miles Davis -quien alguna vez lo apodó “Albino loco”- y Thad Jones, entre otros. No faltaron a la cita “Viva Piazzolla!”, el homenaje desde Brasil para el maestro, con cariño, ni tampoco las improvisaciones ni los sonidos de animales provenientes de juguetes con formas de cerditos o gallinas que Fabio Pascoal hizo sonar al son de la percusión, como así tampoco el propio Hermeto con un objeto lleno de agua sirviendo de instrumento, uno de los más de 50 que sabe tocar.

La energía fluyó durante todo el toque, como una especie de montaña rusa de sonidos que eran el deleite de los presentes. Mientras no tocaba, Hermeto jugaba con su sombrero o realizaba algunos pasos de baile, haciendo salir a ese niño interior que dice que aún vive en él, quien ya tiene 81 años, pero una cabeza creativa de 20 con mucho para contar aun.

La conclusión del show fue muy especial: Hermeto, quien tomó posición en el piano, le dedicó una improvisación al público argentino, mientras la banda se asomaba tímidamente. “Esto va dedicado al pueblo argentino con amor”, dijo, luego de agradecer el cariño recibido durante una noche, que, aunque se había tornado fresca, prevalecía esa brisa cálida propia del gigante sudamericano.



 



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