El Bondi
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Todavía cantamos

La industria del no pensar presentó Oveja Negra, su ópera rock inspirada en la última Dictadura Cívico-Militar.
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El 6 de julio de 2012, el dictador Jorge Rafael Videla y su séquito de asesinos y torturadores fueron juzgados con distintas penas por el robo de bebés y otros crímenes de lesa humanidad, en un hecho que marcó un antes y un después en la justicia del país. Ese día, el frío calaba los huesos, pero no la sed de justicia que esperaban las Madres y las Abuelas a la salida de Comodoro Py, ni la de miles de militantes que, fogata improvisada mediante, festejaban con gritos, lágrimas y abrazos, la condena que les pesaba a los verdugos que ese día parecían simples viejitos de geriátrico.

Otro 6 de julio, pero de 2018, La Industria del no pensar presentó su primer disco, Oveja Negra, en el CAFF. El frío también calaba los huesos, pero esta vez, la música era protagonista. Mientras muchos pregonan que la Dictadura Cívico-Militar iniciada en 1976 es algo que tiene que quedar en el pasado, un grupo de jóvenes sacó una ópera rock sobre el tema, centrándose en la historia de una persona, de familia militar y aristocrática, que se enamora de una militante política.

El espectáculo arrancó con “Preludio”, luego de un recitado que abrió el juego para que los presentes comenzaran su viaje en el tiempo. Las imágenes que pasaron por el fondo, fueron un gran complemento para la atmósfera creada por la banda, que no sólo se destaca por las letras de cada parte de la historia, sino también por la música que denota un gran trabajo detrás por parte de todos los integrantes de La Industria.

La performance realizada por Lourdes Maldonado y Melina Ortiz en “Llegando la tormenta”, se sumó a las intervención de Ángela Olejnik en coros; Franco Ruíz Díaz en saxo; y Julián Enríquez en percusión en distintas canciones que se realizaron durante la velada.

La bandera del Nunca Más se hizo presente, aunque no hiciera falta que estuviera de forma física, ya que el público la llevaba en su memoria, como todo buen pueblo que nunca olvida. “Juego de roles” marcó el final de una noche intensa, llena de emociones.

La banda compuesta por Joaquín Enríquez en voz y guitarra; Luciano Bassano en batería; Luciano Benotto en teclado; Facundo Miguez en bajo; y Nicolás Simonetti en guitarra; se jugó en hacer un disco conceptual con una temática dolorosa que supieron buscarle una vuelta de tuerca. “¿Quién resistirá cuando el arte ataque?”, se preguntaba el Flaco Spinetta, con una frase que se materializa en el presente, ya que el arte, aunque intenten callarlo, sigue siendo esa cueva en donde refugiarse. Y si de arte se habla, la banda en cuestión sabe cómo plasmar todo eso en un escenario.


 


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