El Bondi
Revista Digital
 

Transmutar el rock

Con un show totalmente diferente a los convencionales y en formato silencioso, Sevelhumano continuó mostrando su segundo disco publicado en 2017, Pictónico, en el JJ Circuito Cultural.


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Existe una zona de la ciudad de Buenos Aires donde se funden las historias del tango y del rock, de los pocos lugares que muestran desde lo cultural lo heterogéneo de la urbanidad porteña. Si se piensa en dos representantes vinculados con la música y este lugar aparecen las figuras de Carlos Gardel y Luca Prodan. Por ende, se habla del Abasto.

Estas leyendas musicales sempiternas tienen elementos nuevos que se van sumando por capas. Dado que siempre hay posibilidades de innovar, en esta oportunidad la banda de la ciudad de Luján ofreció en un formato distinto que desafiaba el estándar de un recital de rock mediante la utilización de auriculares para los presentes, creando un show híbrido entre el vivo y el estudio, exactamente como adelantaron a este medio hace pocos días atrás.

Sygma, trío oriundo del partido bonaerense de Exaltación de la Cruz, se sumó a la propuesta abriendo la fecha con un conjunto de temas de su primer disco Un nuevo amanecer, publicado en 2014, y su segundo EP La inercia del presente, editado en 2017. De su repertorio se destacó el simple “Reflejo”, que en su versión de estudio cuenta con la presencia de Lula Bertoldi en voz. Incluyeron tres covers: “Los Dinosaurios” de Charly García, “Plan B: Anhelo de satisfacción” de Massacre, y por último, “Barro tal vez” de Luis Alberto Spinetta. Una banda que vale la pena conocer.

Desafiando la fría noche invernal, el trío había dejado precalentado el escenario y los auriculares cuyas luces azules iluminaban toda la sala, para dejar lugar a la banda compuesta por los hermanos Juan y José Ambiela -voz y batería respectivamente-, Emanuel Granatti -bajo- y Matías Tregoning -guitarra-.

Quizás como una manera de afirmar este viaje al futuro, decidieron abrir con “Ventanas”, le siguieron “Degeneración”, “Cenizas” y “Mundo atávico”, todos de su segundo álbum. La claridad de cada instrumento y de la voz de Juan Ambiela no mostraron debilidad en ningún momento del concierto.

Vale la pena destacar que más allá de que la tecnología acompañe -lo que, por suerte, efectivamente sucedió en el trascurso de la noche-, ofrecer una performance de estas características implica un altísimo grado de exposición debido a que se podía escuchar con detalle cada uno de los instrumentos, la voz y los coros.

El centro cultural del Abasto tuvo una transformación en una suerte de estudio con participación del público, siempre atento a lo que hacía el grupo lujanense que se lució aprovechando la oportunidad para mostrar la totalidad de pistas que conforman Pictónico, siguiendo un esquema que alternaba potencia y tranquilidad. Sólo unos pocos temas de su debut discográfico, La era de las máquinas -editado en 2013-, fueron elegidos para sonar en la fecha, como “Abismos” y “Siete arcos”.

El cierre tuvo el sonido bien rockero y urbano tan característico del conjunto, dejando la noche preparada para seguir la gira. Tocaron “Modo mostrón” y “Ciudad rota”, de su último trabajo. El final fue cuando el público se puso de pie con sus auriculares luminosos y sonó “Tea”, de su primer disco, dejando en claro que la esencia se mantiene.

El cuarteto con más de diez años de carrera, con influencias del rock clásico, sostiene la idea de editar su material en formato físico en un contexto donde el digital parece avanzar sin nada que lo detenga, apuesta a mostrar su música con un formato poco usual en la escena del rock argentino como una manera de marcar un hito en su historia con un disco que expone una mayor madurez en las composiciones y calidad de producción. Nada mejor que hacerlo en aquella zona con tanta tradición musical como es el Abasto.

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