Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Octafonic

Una noche física

Cronista: Maximiliano Novelli Frutos | Fotos: Alan Guex

27 de Julio, 2018

Una noche física

Octafonic multiplicó las energías rockeras del Teatro Vorterix en una noche en la que repasó todo su material discográfico, adelantó su próximo disco y unió fuerzas con Todo Aparenta Normal.

Un gran combo de rock inició con Todo Aparenta Normal, el cuarteto conformado por los hermanos Nicolás y Juan Pablo Alfieri -voz, guitarras y batería respectivamente-, Alexis Koleff -bajo- y Luca Barzán -guitarras y coros-, quienes prepararon los ingredientes para una noche ideal en el conocido predio de Colegiales.

Los de Don Torcuato prepararon una lista que incluyó mayoría de temas de su tercer y más reciente trabajo, En el desaprender, publicado en junio de 2017 y que contó con la producción de Tweety González. De hecho, las primeras cinco canciones salieron exactamente en el mismo orden del disco, entre las que se destacaron “Canción del desaprendiz”, “Aquelarre” y “Jinete”.

El resto lo completaron con una selección de canciones de su segunda placa, Hijos del mundo, de 2013. La gran recepción del público, pogo mediante, fue retribuida con el sonido quizás más rockero del grupo liderado por Alfieri. Cuando el cierre se acercaba, sonaron “Agazapado” y “Calendario”, ambas de dicho registro. Tras el agradecimiento y palabras del cantante “es tiempo de defender la música y ver bandas” finalizaron con “La dicha de los cobardes” de su tercer álbum.

Como la calma que precede a la tormenta, en la sala se escuchaba música clásica en el intervalo previo a que Octafonic suba al escenario y tal vez esto fue una manera de reflejar la formación académica que tuvo el lider y tecladista, Nicolás Sorín, en la Berklee College of Music, de los Estados Unidos, y cuyo vasto currículum incluyó haber dirigido dos orquestas -la London Session Orchestra y la Henry Mancini Orchestra-.

Cuando Sorín y sus secuaces aparecieron en escena -Ezequiel “Chino” Piazza en batería, Mariano Bonadío en percusión y coros, Alan Fritzler en bajo, Hernán Rupolo en guitarra, Leo Costa en sintetizadores, Francisco Huici en saxo barítono y Leo Paganini en saxo tenor-, dieron la bienvenida con “Welcome to Life”, le siguieron “Plastic”, “God” y “Love”, en un ida y vuelta entre su debut, Monster -de 2014-, y el segundo, Mini Buda, publicado en 2016.

La versatilidad de su sonido y la fuerza trasmitida por los ocho músicos crearon un monstruo que sorprendió a la sala desde el principio al final del show, donde se remarcó un sonido que muestra la multiplicidad de influencias musicales de cada integrante y que no permite la clasificación mediante etiquetas.

Sonaron también los singles más recientes del grupo, “Rain” y “Physical”, publicados en 2017 y 2018 respectivamente, siendo este último un adelanto de la próxima grabación de estudio. Justamente con esta canción resumieron esa energía física que caracteriza su actuación en vivo, que se contagió a toda la sala, potenció el pogo y los aplausos de la audiencia.

Esta simbiosis al interior del conjunto quedó claramente ejemplificada cuando entre todos formaron la conocida posición de loto con un fondo de luces de tono amarillo, que fue el preámbulo de la pista que da nombre al segundo disco, “Mini Buda”, y luego continuaron con “Monster”.

La vorágine de la fecha ya no podía detener el ritmo y siguieron “Over”, “Wheels” y tras el notable solo de batería de Ezequiel “Chino” Piazza terminaron la lista con la potente “What”, que en la versión original de estudio cuenta con la presencia del guitarrista Tito Fuentes, de Molotov.

Octafonic tiene un cierto grado de imprevisibilidad en su puesta en vivo, por eso, el bis fue el único cover que se interpretó en toda la noche y para hacerlo contaron con la participación de Todo Aparenta Normal. Así, los doce músicos en el escenario entonaron un clásico de The Beatles, “Hey Bulldog”.

Una banda que es casi imposible vincularla a un solo estilo, con un bagaje extensísimo de influencias, posee a un líder que funciona como director de orquesta que utiliza técnicas compositivas de otros géneros musicales y pese a que la totalidad de las letras de las canciones estén en inglés, producen un sonido distinto que es casi imposible de asemejar con nada de lo que se escucha actualmente en el rock argentino.
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