El Bondi
Revista Digital
 

Resonancia por calle Corrientes

Luego de una larga gira por sus 35 años de carrera, Pedro Aznar volvió a Buenos Aires con su repertorio retrospectivo, dándole a sus fans un recorrido de las canciones que lo formaron como músico y artista, en el Teatro Gran Rex.
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Siempre es lindo volver a tocar en Buenos Aires”, expresó el músico luego de una apertura de tres temas, debiéndose a su público por lograr 35 años con la música. “Este es un show agradecimiento a ustedes", remarcó. Aunque todo el repertorio tuvo una preparación previa de dos años, Aznar expuso toda su obra con un orden cronológico. Arrancó con "Because" de  The Beatles, del disco Pedro Aznar (1982);  luego "Contemplación" la cual le da nombre a su segundo álbum, de 1985; y "Fotos de Tokio", de su tercer disco homónimo, editado en 1986. 

La noche tuvo una mezcla de sensaciones y estilos: melancolía de tiempos pasados, fusión de instrumentos enlazados armoniosamente, registros vocales que identifican al solista, y algo de alegría eufórica con muchos tintes de emoción. 

Quien parecía el invitado a su propio recital, utilizó mucho el término que da nombre a su gira: Resonancia, algo que sucede cuando dos cuerpos vibran; de esta manera decidió calificar a sus seguidores. En todo momento los hizo parte de su trayectoria, parte de lo que sucedía ahí mismo, parte de un ida y vuelta.

Muy por detrás de esas melodías, que a veces eran escuchadas en silencio y otras agitada por voces que gritaban entre las butacas, Aznar brindó un espectáculo no sólo cálido y cercano, sino de un notable virtuosismo. Fueron exhibidos 18 álbumes remasterizados, que sonaban como si fuesen hechos ayer, una obra completa puesta en valor, donde el artista hizo algo así como reflejar en cada espiga todo el sol.

Como todos esperaban, aparecieron esos grandes éxitos, donde el público dejaba de ser espectador y despertaba esa resonancia al corear toda canción que pudiera que se hizo notar hacia el final. Tocó una copla cantada con ayuda de los fans, además de "A Primera vista" y "Ya no hay forma de pedir perdón" para anticipar la conclusión del show. 

Quien no escucha es víctima de sí, pues quien se pierde de escucharlo a él sí que lo es. Parecía un recital donde el frontman era quien debía ocuparse de llevar algo de cierta resistencia hacia lo que sus seguidores se habían dispuesto a encontrar, pero fue parte de ello llevarlos por otro camino, dejando entrever la calidad de músico que es.  


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