Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Kasabian

La fiesta nunca termina

Cronista: Maximiliano Novelli Frutos | Fotos: Cynthia Ascani

27 de Septiembre, 2018

La fiesta nunca termina

Kasabian volvió al país para presentar su último trabajo en el mítico Estadio Obras.

Luego de pasar por Chile y antes de visitar Brasil, una nueva actuación de Kasabian en Argentina tuvo lugar en el Estadio Obras. Esta vez, fue en el marco de la gira For Crying Out Loud, que lleva el nombre de su más reciente placa editada en 2017, no sólo para mostrar ese registro sino también repasar otros éxitos del grupo, después de tres años desde la última vez que visitaron estas tierras.

El soporte local estuvo a cargo del sonido rock/pop de Joystick, banda oriunda de la ciudad de Chabás, provincia de Santa Fe. Estos jovencísimos músicos hace escasos días pasaron por la edición 2018 del Festival Ciudad Emergente, además suman experiencia en este tipo de eventos tras haber teloneado a Noel Gallagher y U2 en el Estadio Único de La Plata, el año pasado.

Había un ambiente especial dentro del histórico recinto de la avenida Libertador, que desafiaba el clima poco primaveral de la noche en la que el público contaba los minutos para que la espera desde 2015 finalizara y así vibrar con la energía de fiesta como adelanto del fin de semana.

Haciendo gala de la famosa puntualidad inglesa y sin perder ni un minuto más, el cuarteto liderado por el guitarrista Sergio Pizzorno tomó posesión del escenario a las 21 horas y, como una suerte de director de orquesta, hizo lo propio con su banda y con la audiencia a través de una autopista sonora que parecía extenderse sin un final determinado.

De la misma manera que en su último disco, la apertura fue “Ill Ray (The King)”. Casi sin parar, y con la arenga del vocalista Tom Meighan para que todo el estadio levante las manos, siguió una combinación de hits de trabajos anteriores: “Underdog”, de West Ryder Pauper Lunatic Asylum (2009); “Days Are Forgotten”, segundo track de Veolciraptor! (2011) y la más electrónica “Eez-eh”, editada en 48:13 (2014).

El crescendo continuó con “You’re In Love with a Psycho” y “Wasted” -ambas de su sexto LP publicado el año pasado- que dieron lugar a que estallara el pogo cuando sonó “Club Foot”, lanzada en 2004 en su primer trabajo de estudio, el que lleva el nombre de la banda.

Los de Leicester se caracterizan por brindar recitales donde se nota un despliegue de energía muy grande, en el que los brazos en alto, el pogo y los aplausos invaden el ambiente, sin importar el tamaño del espacio o evento en el cual se encuentren. Ahí reside la versatilidad del cuarteto que, por suerte, excede el plano sonoro.

Tras dedicatorias hacia el público local, llegó el deshpliegue de una bandera argentina regalada por un grupo de fans cuando empezaban los primeros acordes de “Stevie” -también del LP 48:13-. Durante todo el concierto pudo notarse la felicidad de los músicos con el cariño mostrado por su audiencia, lo que quedó cristalizado cuando todos los presentes continuaron entonando “L.S.F.” -de su álbum debut- al finalizar la canción y como preludio de los bises.

Pizzorno aprovechó la situación para seguir arengando a todos. En las últimas tres canciones se pudieron observar los saltos de la marea humana que estaba en el campo, y cuando sonó la última de la lista, “Fire”, la totalidad de las personas se agacharon, con el aval del guitarrista, para tomar fuerza y saltar lo más alto posible y coronar así la noche.

Los cuatro ingleses confirmaron una vez más que asistir a uno de sus conciertos es garantía de fiesta con un material que remarca esa característica. Al mismo tiempo, los asistentes se encontraron con el privilegio de ver a un conjunto que se da el lujo de tocar frente a miles de personas en Europa -como lo hicieron en la edición parisina del festival Lollapalooza- y también de presentarse en lugares más pequeños. Los músicos también saben la devoción que poseen en estas tierras y por eso el agradecimiento atravesó tanto a los artistas como a los fans.  

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