Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Hilda Lizarazu

En busca de los orígenes

Cronista: Maximiliano Novelli Frutos | Fotos: Cynthia Ascani

09 de Noviembre, 2018

En busca de los orígenes

Hilda Lizarazu presentó su flamante trabajo, un homenaje al primer rock argentino, en el Xirgu Espacio UNTREF.

Mientras ingresaba el público al histórico teatro de la calle Chacabuco, se escuchaba de fondo “Los libros de la buena memoria”, de Invisible. Un guiño a ese rescate de canciones que formaron parte de la etapa primigenia del rock nacional que Hilda Lizarazu recopiló y reversionó en La Génesis (2018). Esa palabra, de raíces latinas y griegas, remite a los orígenes. Por eso, este nuevo registro se convierte en una suerte de arqueología musical que reúne material publicado entre 1968 y 1973, pero con una impronta personal que tuvo la colaboración de Lito Vitale, Juan Belvis y Luciano Vitale Torres.

“Génesis”, la emblemática apertura que se encuentra en La Biblia (1971), de Vox Dei, ocupó el mismo lugar en el show, continuada por “Amigo, vuelve a casa pronto” de Sui Generis. Sonidos de pájaros que se esparcían en el ambiente, una capucha con forma de pico y extensiones del vestido plateado que usaba la artista imitando alas de esos animales, anunciaron un clásico de Los Gatos, “Viento, dile a la lluvia”. La ovación de la audiencia atravesó, a partir de ese momento, el resto de la velada.

No faltó oportunidad para repasar algunas canciones de la autoría de la ex Los Twist, tales como “D10s” y “La calma” -ambas publicadas en Hormonal (2007)-; como también “Amapola”, de Gabinete de curiosidades -su debut solista de 2004-; además tuvieron su lugar “Futuro perfecto” y “Las vueltas de la vida”, que titulan su tercer y cuarto trabajos respectivamente -uno editado en 2010 y el otro en 2015-.

La lista siguió mostrando la placa recién estrenada con “Natural”, de Tanguito, “No pibe” -el segundo simple de Manal, publicado en 1969- y “Voy a irme de casa, papá”, compuesta por una de las primeras exponentes femeninas del rock nacional, Gabriela. Un interesante arreglo con solo de bandoneón, del que se encargó Eliseo Tapia, fue preparado para “Adónde irás, camalotal”, de Arco Iris.

Una parada obligada por Man Ray ocurrió cuando se escuchó “Todo cambia”, la que cerraba Hombre Rayo (1994), para retomar con las canciones históricas y cerrar el set principal, entre las que se destacaron “De nada sirve”, de Moris, y “Mariposas de madera”, una de las primeras composiciones de Miguel Abuelo, registrada por el famoso sello Mandioca, en 1969.

Los bises retomaron parte de la carrera de Lizarazu con dos canciones que representaron dos épocas que marcaron su carrera artística, primero como corista y luego como protagonista de su banda. El público, tan feliz como la cantante, acompañó haciendo coros y festejando cada tema.

Interpretó aquella canción que fue una suerte de inauguración de la década del 80, “Nos siguen pegando abajo” de Charly García. Se despidió con otro éxito de Man Ray, “Caribe sur”,  editado en su segundo trabajo, Perro de playa (1991), en la que aprovechó para mezclar estrofas de “Yo quiero a mi bandera”, “De música ligera” y “A brillar mi amor”, como una reunión ficticia entre Sumo, Soda Stereo y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Así concluyó una interesante curaduría del primer lustro rockero de nuestro país, alejándose de las canciones más populares y desde un lugar original que le trajo un sonido fresco a composiciones que poseen más de 45 años de antigüedad. Por otra parte, dejó en claro que el empuje de su carrera, incluso más allá del plano musical -como su compromiso con el proyecto de ley de cupo femenino en los festivales nacionales-, no se detendrá.
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