Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Sara Hebe y Ramiro Jota

La hija del pueblo

Cronista: Jeremias Wald Acuña | Fotos: Daniel Prieto

24 de Noviembre, 2018

La hija del pueblo

Sara Hebe llenó el Teatro de Flores la noche del accidentado 24 de noviembre. La rapera chubutense tocó temas de toda su trayectoria ante un acalorado público que no paró de bailar en toda la velada.

Sara Hebe y una de las bailarinas quedaron atadas por una banda con los colores de la bandera argentina. Cuando la rapera logró desengancharse, agarró la banda y la tiró al piso, varias veces, reafirmando el hecho. “Abajo los nacionalismos, abajo las fronteras”, gritó ante el aplauso generalizado.

Hacía calor y la Ciudad de Buenos Aires estaba rara. Se esperaba la “Final del mundo” pero las mafias que manejan el fútbol y la sociedad hicieron que se suspenda. Así estaba el afuera, pero adentro del Teatro de Flores el ambiente era distinto. El glitter verde brillaba por todo el lugar. “No van a parar la violencia bajando la edad de imputabilidad”, es la primera frase que cantó Sara Hebe en la noche del sábado. Esa línea marcó el tono del recital y de la noche en general.

Cadena Nacional, el proyecto electrónico solista de Agostina Mauro, puso en marcha la velada. La premisa de la noche era el baile. Indudablemente. Tanto el set de la entrerriana como la música que sonó previo al show principal compartían el objetivo, ampliamente alcanzado. La gente bailó sin parar durante un buen rato. “¿Dónde están les que no se consideran personas?”, se escuchó por los parlantes con el telón aún cerrado. La pregunta resonó e interpeló a parte del público. El Teatro de Flores parecía explotar. Cuando finalmente se abrió el telón, el escenario estaba lleno, tanto como el resto del lugar.

“La nueva ley”, de La hija del loco (2009), marcó el inicio de las dos horas en las que Sara reclamó por las causas por las que lucha hace años. El cupo laboral trans y la necesidad del cese de travesticidios son algunas reivindicaciones que la rapera exige desde hace tiempo. El escenario, como en cada uno de sus recitales, vio pasar todas las identidades de género habidas y por haber. Inclusión total. El público también es una muestra de diversidad en la que absolutamente todos parecen disfrutar, aunque sea por un rato. El Teatro pareció temblar cada vez que Sara cantaba el estribillo de “Desesperada”, de La hija del loco.

Las presentaciones en vivo de Sara Hebe son dignas de ver, además de la cantidad de bailarines, las canciones no suenan igual que en el disco. Algo valioso por demás, algunas más aceleradas, otras más lentas, o con otros ritmos. Lo seguro es que será novedoso. Un ejemplo evidente es la versión punk de “Esa mierda”, de Puentera (2012), un hip hop clásico.

La fluidez y las letras de la artista encuentran un complemento ideal con los ritmos que produce y dispara Ramiro Jota. Algunos son ampliamente conocidos, como el de “Comprendes Mendez” del grupo de rap mexicano Control Machete que Sara usa en “Jeni”, o el que juega con el riff de “Una piba con la remera de Greenpeace” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Los hits cumbieros tampoco faltaron: “Asado de faso” y “Marginal” sumaron la cuota del ritmo bailable preferido de muchos de los presentes. La noche fue cerrando así, pero hubo tiempo para una bandera que no precisa de mucho análisis: “NO AL FMI”. La voz de Sara, firme y decidida, representa a una generación harta del patriarcado, de un sistema discriminador y opresor.

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