El Bondi
Revista Digital
 

La celebración de la cultura independiente

El festival tuvo su vigésimo quinta edición con cuatro fechas en el Club Cultural Matienzo y Valle de Muñecas, Los Rusos HDP y Bestia Bebé brillaron en la jornada de cierre.
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La cuarta y última jornada del Festipulenta aconteció el lunes pasado. Y al igual que las tres fechas anteriores, presentó un Matienzo colmado. Organizado, craneado y producido por los periodistas Juan Manuel Strassburger y Nico Lantos (a esta altura una suerte de agitadores culturales), el evento (una celebración de la escena independiente) convocó un atractivo puñado de músicos, además de tener un espacio dedicado a la lectura de poesía.

Además de ser el primer número de la noche, Los Bluyines, el grupo de Tomás Vilches (ex Patrulla Espacial), fue la propuesta más “diferente” de la maratónica jornada. Con el foco puesto en el rocanrol, los platenses aprovecharon la ocasión para repasar temas de su primer LP, Rockdelia Guitarra (2016). Asimismo, metieron una versión en español de “Shattered”, de los Stones, y otra de Pappo’s Blues, “Llegará la paz”.
 
También de La Plata, The Hojas Secas fue una de las gratas sorpresas de la noche. “¡Un hit total!” se oyó decir cuando comenzaron los primeros acordes de “Nos pasa lo mismo”, incluida en Ya no importaba qué dirán en el barrio (2009). De su más reciente álbum, Vuelvo de Madrugada (2015), hicieron, entre otras, “Malambo de acero” y la épica “Pelo mojado”.

Cabe señalar que lo de Valle de Muñecas fue superlativo. A diferencia de los anteriores números, apostaron a la melodía y a su fuerte, la canción, para captar la atención del público, que se rindió ante un repertorio que tuvo una buena dosis de hits, como “La soledad no es una herida”, “Días de suerte”, y composiciones de su última placa de estudio, El final de las primaveras (2015), como “Insomnio” o “1000 kilómetros”. Y hasta se dieron el lujo de tocar “Recuerdos de invierno”, una perla de Menos que cero, uno de los tantos proyectos que capitaneó Mariano “Manza” Esain.  

Entre Valle y el cierre, nuevamente el foco estuvo puesto en el agite. Primero, con el paso de Viva Elástico, el grupo que comanda el carismático y enigmático Ale Schuster, que repasó su exquisita y melancólica discografía. Luego, el turno de la banda sorpresa: Bestia Bebé, la fiesta del barrio. Entre clásicos (“Omar”, “Wagen del pueblo”) y nuevas (“El más grande de todos”), Tom Quintans y los suyos sacudieron a los presentes, que a esa altura (de la madrugada) estaban completamente extasiados.   

Para cuando llegó el turno del último conjunto, los aclamados y amados Rusos Hijos de Puta, la temperatura en el auditorio era una tanto excesiva (esto podía variar de acuerdo a la ubicación de cada espectador), aunque ideal para ver al grupo, que hace de cada una de sus presentaciones una experiencia corporal intensa, entre baile, sudor y amor, por sobre todas las cosas.

Fue así que la vigésima quinta edición del Festipulenta llegó a su fin, con un Matienzo repleto y con una banda al palo, que se lució y que conmovió. Que tocó fibras íntimas, con canciones sentimentales (“Fancy”) y estrepitosas (“Tu mami”). Sobre el cierre, el guitarrista Julián Desbat, conocido en el argot de la escena independiente como “El Ruso”, sintetizó la idea del evento: “¡Aguante la libertad!”. Claro que sí.  

 


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