El Bondi
Revista Digital
 

Pociones para el amor

Clásicos eternos, canciones de su último disco, músicos invitados y una vigencia indiscutible son solo algunos de los ingredientes que formaron parte de un encuentro supremo el sábado pasado en el barrio de Floresta.
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Amor: quizás la mejor definición de lo vivido en el teatro Rivadavia Rock. Es que David Lebón se presentó junto a su banda durante dos horas en un ida y vuelta constante con su público. Tomando las palabras de la banda puertorriqueña Cultura Profética: “La complicidad es tanta, que nuestras vibraciones se complementan”.

La sala aún no estaba llena y los gritos del público ya se hacían notar: “¡Ruso, te queremos escuchar!”. Hasta que el telón se levantó, ahora sí con la capacidad del teatro colmada, y se pudo ver al músico de saco, camisa y jean junto a su banda. El show comenzó respetando un abc contundente: “Último Viaje”, canción que abre Encuentro Supremo (2016), “Juntos”, el corte de difusión del mismo álbum, y el primer clásico de la noche, “Esperando Nacer” de Serú Girán. En cada nota interpretada Lebón mantiene intacta la esencia del grupo que supo tener junto a García, Aznar y Moro. Así se escuchó el primer “Olé olé olé, Ruso, Ruso”.

Hace algunos años el artista comenzó a tomar clases de canto con una foniatra porque sentía que había algunos tonos agudos a los que ya no llegaba con su voz. Las clases dieron su fruto, al momento de cantar la canción que le da nombre a su último trabajo, David se lució con su voz.

El primer invitado de la noche fue Marcelo Blanco, de Los Pericos, quien prestó sus percusiones para una versión más acelerada de “En la Vereda de Sol”, otro clásico de Serú.

Quiero presentar a una gran amiga y gran cantante, quien está pasando un gran momento”, anunció Lebón para el ingreso de Marcela Morello, con quien cantó “Volver a Cuba”. El Ruso soltó su guitarra para cantar y bailar a dúo con Marcela. Para conocer a dos personas que la pasan bien arriba del escenario basta con ver a esta dupla.

Entre tema y tema Lebón no dejó de aclarar el amor que siente por su público, incluso se permitió ciertas confesiones: “Yo les quiero agradecer, porque toda la platita de las entradas y de los discos que ponen ustedes pagan instrumentos, así que gracias”.

Los invitados siguieron pasando y en esta oportunidad ingresaron con guitarra y bajo en mano, respectivamente, Lito Epumer y Javier Malosetti. El primer tema fue “Noche de Perros”, otra canción de Serú Girán, incluida en La Grasa de Las Capitales (1979). Malosetti siguiendo las notas interpretadas originalmente por Pedro Aznar es una ilusión óptica y sonora digna de ver y escuchar por cualquier amante de la música. La segunda canción con Lito y Javier fue un blues llamado “Dangerous Mood”, de Keb’ Mo’, un violero estadounidense. Blues, Lebón, una banda compacta y dos invitados dignos de un show aparte: cierren el telón que no falta más nada. Por suerte David no hizo caso.

Faltando poco para finalizar el show, el guitarrista quedó solo en escena y comentó: “Una vez estabamos con Luis (Spinetta) y escuchamos una cosa rara. Una voz femenina muy particular y una música que parecían todos Jimmy Page. Esto es un gran honor para mí. Con ustedes: ¡los Seruca Ativa!”. Tranquilos, las carcajadas cómplices entre Lula Bertoldi, Brenda Martin, Gabriel Pedernera y el Ruso dejaron en claro que se trató de una humorada. El trío y David interpretaron una versión demoledora de “Despiértate Nena”, de Pescado Rabioso. La potencia de Eruca Sativa le dio a Lebón una impronta pocas veces vista. “Una novedad para mí. Siempre quise hacer esta canción, pero nunca pensé que la iba a hacer así”, dijo el ex Pappo´s Blues, y así sonó “Eleonor Rigby”, de Los Beatles, pero en la versión distorsionada y bastante más pesada de los Eruca. Ver a dos generaciones tan distantes rindiendo homenaje a la música –y de algún modo homenajeándose mutuamente– es algo que vale la pena remarcar.

Sobre el final del show el cantante demostró que los años no vienen solos y que las mañas se van perfeccionando: “Vamos a hacer así…Yo toco en muchos lados, hago giras de seis meses. Entonces ahora tocamos de corrido y no hacemos bises, así me voy a casita”. Y hablando de mañas, el aura de Serú Girán invadió nuevamente el teatro con “Encuentro con el Diablo”, “Cuánto Tiempo más Llevará” y el cierre con broche de oro: “Seminare”.

Los amo mucho, me hicieron pasar una vida increíble. Tengo mucho por hacer y quiero seguir haciendo. Esto que hago es por ustedes, porque ustedes no hacen más que darme y darme”, se despidió David.

El concierto fue concreto. El guitarrista y su banda sonaron muy ajustados y ni aclarar su repertorio. David Lebón maneja una conexión muy particular con su público, pero ¿por qué? En la canción que cerró el show, Charly García escribió: “No hay pociones para el amor”. No se puede asegurar, pero pareciera que el Ruso alguna escondida tiene.


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