El Bondi
Revista Digital
 

Mujer bella y fuerte

La chilena pasó por Groove y presentó las canciones de su exitoso disco, La Trenza.
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La primera presentación de Mon Laferte en Argentina ocurrió en 2012. Fue en un bar y, según contó, tocó para “casi nadie” las canciones de Desechable (2011). Cinco años después, y con tres discos más en su haber, tuvo su revancha, cuando el viernes pasado cantó ante un Groove prácticamente lleno. “Estoy muy feliz”, admitió ante las mil y pico de personas que asistieron.

Apoyada en su último álbum de estudio, La Trenza (2017), la cantante llegó a nuestro país en el marco de una ambiciosa gira, que comenzó allá por marzo y que finalizará el 18 de diciembre, en su Chile natal. En el medio, pasará por Estados Unidos y México, donde vive hace diez años, periodo en el que se formó como artista y comenzó su proyecto actual, una propuesta pop con ribetes folclóricos, que no pierde de vista la sonoridad latinoamericana. De todo eso está hecho La Trenza, un trabajo capaz de consagrarla en Palermo o en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, como pasó en la última edición, o de llevarla a tocar a uno de los eventos más multitudinarios de América Latina, Rock Al Parque 2017, en Colombia.

Pero el paso de los años, además de convertirla en una de las figuras más convocantes de la región, la posicionaron como una referente para una toda una generación de mujeres (bellas y fuertes) que pretende cambiar el paradigma social. Lo sabe y no reniega de su condición. De hecho, le ha reconocido a la prensa argentina que, por un lado, no puede descuidar el mensaje, aunque tampoco le sale renunciar a su manera de hablar. Y esa autenticidad, tan universal, que desconoce de fronteras, es donde el público se refleja.

Por eso, “Amor completo”, incluida en Mon Laferte Vol. I (2015), no sólo fue cantada, sino que se vivió como toda una celebración por el público: “No, no hay nada mejor/ Que probar un primer beso, y más de ti/ Veo tantos colores y todos mis sentidos/ Estallarán de tanto amarte”. De aquel álbum, que le permitió jugar en primera, también hizo, por ejemplo, “El Cristal (que escribió para su madre), “Si tú me quisieras” (hit) y “Tu falta de querer” (otro de sus éxitos, obvio).

En vivo, además de sobresalir por su interpretación y presencia, Mon se destaca por su versatilidad, y mucho tiene que ver la banda que la acompaña, un combo que incluye teclado y vientos. El varieté de ritmos comprendió ska (“Si una vez”), rock (“Ana”), cumbia (“Amárrame”), reggae (“Flor de Amapola”), ranchera (“Mi buen amor”) y, por supuesto, el grueso de su repertorio: la balada mexicana.

Puede que esta haya sido la primera y última presentación de Mon Laferte en un boliche como Groove, ya que su convocatoria crece a un ritmo vertiginoso, tanto como sus reproducciones en las plataformas digitales, donde acumula millones de clicks.

 

 


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