El Bondi
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Dos décadas de complicidad

Cultura Profética se presentó en el Estadio GEBA para celebrar sus veinte años de trayectoria, con Dread Mar I como número de apertura. A pesar de la ausencia forzada de algunos de sus miembros, el grupo boricua ofreció un sólido concierto ante miles de fans y pidió por la aparición con vida de Santiago Maldonado.
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El show al que invita Cultura Profética en Buenos Aires para celebrar sus dos décadas de vida será imposible de olvidar no sólo para su público, sino también para los propios músicos, por motivos que exceden a la fecha que se conmemora: a la impresionante convocatoria de miles y miles de personas en el Estadio GEBA se le suma la ausencia de sus dos guitarristas, Omar Silva y Eliut González, quienes no pudieron viajar a Argentina debido a las consecuencias del huracán “María”, que dejó a gran parte de Puerto Rico sin electricidad y provocó el desborde de varios ríos. Willy Rodríguez, bajista y voz principal del grupo, lo aclara desde el comienzo: “Ustedes se darán cuenta que el escenario se ve un poco diferente. Puerto Rico está pasando por uno de los momentos más difíciles de su historia. No he podido dormir bien en estos días por la falta de comunicación con nuestros seres queridos. Como ven, varios de los muchachos no pudieron llegar. Esto se hace porque se hace”. Para el concierto, los boricuas cuentan con la colaboración local de Tomás Pearson (ex Los Cafres) y Maneco Sáez-Germain (Mimi Maura) en guitarras, y el aporte de Martino Gesualdi (Dancing Mood, entre otros) en trombón, y con una formación improvisada se lanzan a recorrer un amplio repertorio conocido de sobra por el público local.

Luego de la apertura del crédito local Dread Mar I, quien acompañado por una sólida agrupación convida al público clásicos de su repertorio como “Más alla de tus ojos” y “Tu sin mi” para quitarles el frío de un inicio de primavera que no parece tal, Cultura Profética se despacha desde el inicio con canciones que invitan a bailar y a cantar, como “Ritmo que pesa” y “La complicidad”. El baterista Boris Bilbraut le pone su voz y sentimiento a “Somos muchos” y el grupo pone en trance a sus fans con el ritmo hipnótico de “Sube el humo”, que cuenta con grandes arreglos de vientos.

Rodríguez, visiblemente emocionado, no oculta los sentimientos que sobrevuelan a los músicos por estas horas: “Estamos un poco asustados de lo que vamos a encontrar cuando lleguemos a Puerto Rico, estamos tristes. Pero bueno, también estamos aquí poniendo todo el corazón”. A fuerza de talento y profesionalismo, la banda saca adelante el show con temas cuyas letras funcionan como declaración de principios: “Ideas nuevas”, “No me interesa” y “Música sin tiempo”. Dedicada a su tierra, Bilbraut vuelve a hacerse cargo de la voz principal para una sentida interpretación de “Amante luz”, que cierra con el talentoso trompetista Pedro Ruiz tocando el último fragmento del himno de Puerto Rico.

El segmento cargado de romanticismo llega de la mano de “Para estar”, “De antes”, “Ilegal” y una versión despojada de “La espera”, en la que Rodríguez, guitarra criolla en mano, logra generar un clima de intimidad frente a miles de personas. Las vibraciones de la música y el público hacen lo suyo, y en la segunda mitad del show el ánimo sobre el escenario ha mutado. El cantante confiesa que “venía súper tímido y nervioso, pero ya en este momento creo que estamos como en la sala de casa, así se siente”, y sus pasos de baile en “Nadie se atreve” lo atestiguan, junto al homenaje que la banda tributa a Bob Marley con Bilbraut en voz y guitarra al grito de “Africa Unite”.

Sobre el final del show, Cultura Profética suma su voz al pedido de decenas de artistas locales y millones de personas en todo el país, que desde hace meses reclama la aparición con vida de Santiago Maldonado. Acompañado de su fotografía, Rodríguez pregunta: “¿Dónde está el hermano Santiago Maldonado? Le preguntamos a Gendarmería, ¿dónde lo han dejado? Dicen que el tema lo han politizado, pero esta vida se trata a fin de cuentas de política, que hace este tipo de cosas. No es cuestión de tomar bandos, es cuestión de apreciar y respetar la vida. Seguimos esperando a nuestro hermano, que fue a luchar por los de abajo. No podemos callar, sigamos pidiendo por Santiago”. El grupo se despide de su público contagiando alegría, de la mano de “Baja la tensión” y la desprejuiciada propuesta de “Saca, prende y sorprende”, en una noche en la que la música ofició como un bálsamo para sus protagonistas.

“La música es el vehículo que nos lleva a atravesar el mundo”, afirma Willy Rodríguez antes de tocar “Música sin tiempo”, y no quedan dudas que también es un refugio que le permite al grupo atravesar estas difíciles instancias de tristeza y angustia. La banda puertorriqueña ofreció un show imponente en cuanto a la puesta en escena, la lista de temas y el talento musical. La noche del viernes en GEBA permitió también confirmar el fenómeno de convocatoria de los boricuas en Argentina, demostrando una vez más su “complicidad” de varios años con el público local, y el modo especial en que las “vibraciones” de ambos “se complementan”.


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