El Bondi
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Noche de brujas punk

En su esperada segunda visita al país, Dopkick Murphy’s desbordó al público con un show desenfrenado, en el que presentaron su último trabajo de estudio y repasaron lo más destacado de su discografía.
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El sexteto americano de punk-celta Dopkick Murphy’s se presentó por segunda vez en el país, nada menos que en la noche de Halloween. Por un giro del destino, al igual que en 2014 el Teatro de Flores volvió a ser el escenario de esta esperada fiesta -estaba inicialmente programado para Groove-, y el grupo brindó un avasallante show de dos horas, pleno de guitarras eléctricas, gaitas, acordeones e instrumentos folclóricos irlandeses.

Con su ya clásica introducción "The froggy dew" de Sinéad O’Connor, Dopkick Murphy’s arremetió sin más con la arenga folk "The lonesome boatman" con el que empieza su flamante disco 11 short storys of pain and glory, editado en enero de este año, para dar paso a "The boys are back" de su placa anterior, Signed and sealed with blood (2013), y "I had a hat", una intensa versión de una canción tradicional irlandesa con sabor a cerveza Guinness.

No fue hasta el clásico "The warriors code" del disco homónimo, y el más vendido de la banda, -dedicado al legendario boxeador Micky ‘Irish’ Ward, inmortalizado por Mark Wahlberg en el film "The fighter" (2010)- que la fiesta punk alcanzó su verdadera magnitud. “¡Happy Halloween, motherfuckers!” saludó por primera vez el bajista, cantante y fundador de la banda Ken Casey, y estalló el himno "Johnny, I hardly knew ya".

El nuevo clásico "Blood", "Prisoner song", "Famous for nothing" de The meanest of times (2007) y la seguidilla tributo a su album debut Do or die de 1998 "Barroom hero-Do or Die-Never alone-Boys on the docks" fueron las golosinas favoritas para el descontrol en este Samaín punk.

La lista, que durante dos horas de recital dio muy poco respiro y que invitó al pogo y el crowd surfing en casi toda su extensión, llegó a su cenit con "Im shipping up to Boston" de The warrior’s code -mundialmente conocida por la banda de sonido de "Los infiltrados" de Martin Scorsese- y siguió durante los bises, con "The state of Massachusetts", la despedida "Until the next time" y el cover de Misfits "Halloween". El público copó el escenario, saltó, bailó y se sacó selfies con los Dopkick Murphy’s, en un final memorable para todos sus fans.

Con una intensidad casi frenética y un clima festivo de bar irlandés, la fusión de punk-folk celta del sexteto compuesto por los históricos Al Barr en voz, Matt Kelly en batería, los guitarristas James Lynch y Tim Brennan, que más de una vez se unió al público en el vallado, el multiinstrumentinsta Jeff DaRosa y Ken Casey, vitaliza un género que ya ha visto pasar a sus mejores exponentes y ofició el evento perfecto para festejar la noche de brujas en Buenos Aires.


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