El Bondi
Revista Digital
 

Dos veces bueno

El cantautor Charlie Desidney presentó en el Centro Cultural Matienzo las canciones que integran su tercer disco solista, No muerdas al perro!, en un show breve, contundente y cargado de energía.

 


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Pasadas las once de la noche, Charlie Desidney se planta en el escenario del Centro Cultural Matienzo con urgencia de decir. Una semana convulsionada políticamente en el país y su encuentro el mismo día del show con la familia del fallecido Santiago Maldonado seguramente habrán movilizado al músico, quien siente la necesidad de dirigir unas palabras al público y sentar posición sobre su actividad como artista: “Esta es una manera de resistir y evolucionar. No nos enganchemos con la mediocridad”. Y con su música como punta de lanza, Desidney invita a los asistentes a recorrer las canciones de No muerdas al perro!, su más reciente trabajo, acompañado por Aitor Graña en batería y Lucas Pereyra en bajo.

La guitarra rítmica de Desidney pisa fuerte desde el inicio en “Si los gatos piden comida”, junto a la firmeza que aporta Pereyra en las cuatro cuerdas, y  “El Boulevard” –que en la versión de estudio cuenta con la presencia en la voz de Palo Pandolfo- camina en la misma dirección. El abanico de estilos y sonidos en los que incursiona Desidney comienza a desplegarse con la cálida propuesta que ofrece “Sobre las olas cae” y el ritmo hipnótico  del reggae “Liz Litro Nigro Glicerina”, que cuenta con la participación de Gerardo Farez en batería y Adrián Frydman en trompeta.

“Vamos a ir con un tema muy San Telmo”, anticipa Desidney, y los aires tangueros y el tono de súplica de “No me dejes” se apoderan de la sala. El pulso certero de la batería de Graña y una guitarra machacante dominan en “Me alimenta”, y el groove sostenido de “Camino a Viedma” desemboca en un estribillo de pura cepa rockera que propone dejar atrás la rutina. Para la guitarrera “Colmena”, son invitados Goy Ogalde en voz y Emiliano Yellati en guitarra acústica, y en palabras del propio Desidney, con la intención de “cerrar el concepto”, el show culmina con la cadencia de “No muerdas al perro!”, que invita a bailar y demuestra que el artista se mueve de manera certera y elegante a la hora de escaparle a las etiquetas.

En los días previos al show en el Centro Cultural Matienzo, en conversación con REVISTA EL BONDI, Charlie Desidney definía a las canciones de su último disco como “simples y con una llegada inmediata, lo que es una diferencia con los otros discos”. Como haciéndose eco del famoso aforismo del siglo XVII “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, el cantautor ofreció un poderoso concierto en el que le bastó menos de una hora para repasar gran parte del material de No muerdas al perro!, haciendo gala de un gran eclecticismo en cuanto a los géneros que aborda, y también para demostrar que, para él, la canción está por delante de todo.


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