El Bondi
Revista Digital
 

Living Colour: Libertad de expresión

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30 años después, Living Colour sigue haciendo lo que mejor sabe: amalgamar el rock, el blues, el funk y el jazz, en su emblemática música que no se estanca. Y que sigue innovando, desde sus shows iniciales en el CBGB, pasando por la obtención de dos Grammys mientras copaban MTV, siendo reconocidos como pioneros, en un momento en que la señal estaba dominada por el rock blanco. Con esa inercia, la máquina continúa a toda velocidad, -a pesar de su separación en 1995 -  ya que acaban de editar Shade (2017), álbum que tuvo una gran recepción por la prensa, y que los trae de nuevo a la Argentina con la misma bandera de siempre: letras políticas y contra el racismo.

Los alaridos de David Lee Roth en “Runnin´with the Devil” de Van Halen, sirven de distracción para que el grupo se acomodara como si estuviese en su sala de ensayo; Vernon Reid juguetea con su slide en tono blusero, al paso que Corey Glover, toma el micrófono vestido de forma impoluta con saco blanco, gafas negras y sombrero, para empezar a pregonar “Preachin‘ Blues”, el cover de Robert Johnson, ejecutado con esa proteína extra que LC sabe agregar.

Es inevitable el repaso por el legendario Vivid (1988), que por estos días celebra su trigésimo aniversario, y de ahí se desprenden “Middle Man”, inspirado en una nota suicida que Glover escribió de joven y “Desperate People”. El sonido no está en su mejor versión, el público está receptivo pero inconexo, los famosos ventiladores de Groove y sus constantes ruidos, no ayudan a generar el clima correcto.

En este pasaje el cuarteto saca todo su repertorio, pasa de la alegre y fiestera “Funny Vibe”, a estrenar el riff envolvente de “Freedom of Expression (F.O.X.) con el obvio mensaje, “hacé lo que quiera, decí lo que sientas”; reproducen un discurso de Donald Trump hablando del color de la piel, los abucheos caen al instante justo antes de que suene el furioso slap de Doug Wimbish en “Wall”, con otro concepto de liberación y unidad: ”Las paredes entre nosotros se tienen que caer”. Y hasta nos hacen viajan a los barrios marginales de Estados Unidos, esquivando balas de gángsters con Glover rapeando sobre el cover de Notorious B.I.G, “Who Shot Ya?”.

Después de que los fanáticos se encendieran con el clásico “Open Letter (To a Landlord)”, logrando el ambiente propio de un show de Living Colour, la banda que derrocha onda y groove- algo que no se puede pedir en Amazon o en Mercado Libre- da rienda suelta a la ironía, primero desde la vestimenta de Vernon Reid, que luce un atuendo de marine camuflado, mientras aporta la guitarra cristalina y veraniega de “Glamour Boys”, exponiendo a los jóvenes obsesionados con su aspecto, la ropa y las fiesta. Después, logrando un de punto locura y humor con “Elvis is Dead”, con un pedazo de “Hound Dog” en honor al rey (y a su pelvis).

El alto nivel técnico y de musicalidad de sus integrantes se hizo una realidad en "Swirl", preciosa pieza de bajo que Wimbish interpretó loopeando su propia base, al igual Will Calhoun -graduado con honores en Berklee- quien entregó un solo muy original de batería que pudiese haber formado del soundtrack de la ciudad Wakanda, en la película “Black Panther”.   

La despedida se dio llena de clásicos, primero con la heavy “Type”, seguida del megahit que los puso en el mapa, “Cult of Personality”, donde se pueden escuchar speeches de John F. Kennedy y Franklin D. Roosevelt, mientras se nombran a Benito Mussolini, Joseph Stalin y Mahatma Gandhi. Tras la aceleradísima “Time‘s Up”, que terminó mutando en “Sex Machine" de James Brown, el grupo cerró con un algo deslucido cover de “Rock and Roll” de Led Zeppelin.

La ironía de las palabras. A Living Colour, uno de los grupos con más groove del planeta, “Groove” le jugó una mala pasada y le restó brillo a su performance.


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