El Bondi
Revista Digital
 
 
Pampa Yakuza

El placer de ser


Hernán Saravia y compañía publicaron un disco con todos los condimentos para el disfrute propio y ajeno. Folklore, rock y algo de pop son los ritmos que envuelven a las nuevas canciones.

“¿Hasta cuándo se puede aguantar?”, canta y a la vez reflexiona Hernán Saravia en el estribillo de “Conciencia”. Mensaje directo y sin vueltas en pos de un despertar espiritual acompañado por un ritmo amigable –impulsado por el baterista Ariel Viale-, en el que además participa Eduardo Galeano, abriendo y cerrando la canción. “La gente más sensible es la más vulnerable, los más fáciles de lastimar”, exclama con su inconfundible voz el escritor. Como si fuera poco, y en consonancia con lo antes mencionado, en la emotiva “Sin imposibles”, se intercala una declaración de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. Así es como El placer de ser, séptimo disco de Pampa Yakuza, se presenta ante los oyentes. Altruismo en estado sonoro.

Grabado en los Estudios Del Abasto al Pasto, Orilla y Romaphonic, la placa cuenta con la producción artística de Martín Pomares, Germán Weidemer y de Adrian “Galle” Brunetto, guitarrista de Pampa. “Son trece canciones solidas que muestran colores diferentes”, le dijo a este medio Saravia el día de la presentación, confirmando lo amplio del tracklist.

Baladas en mid-tempo (“Diluvio”, “Sincero Perdón” o “Domingo de noche”, en donde Federico “Yacu” Quiroga se hace cargo de la voz y Hernán de los coros, conformando un dúo imbatible), piezas más contundentes a raíz de las guitarras de Luciano Katz y Brunetto, sumado al pulso del bajo de Ricardo Jahni (“Hasta que pueda”, en la cual Santiago Aysine, de Salta la Banca, se luce con aporte acotado pero justo, o “Si vos estás”); o las ya características composiciones con tintes folklóricos (“La danza de los perdidos (milon-guita)” o “El elegido”, con el aporte del ex Árbol Edu Schmidt en voz y el eximio acordeón de Rafael Asioli) integran la paleta sonora de El Placer de ser.  

No obstante, el momento álgido del disco llega cuando empieza a sonar “Costumbre o sentimiento”: una letra compuesta por Katz y Jahni directa al corazón (“Del amor al odio dicen, hay un solo paso”), una delicada interpretación de Saravia y la intervención de los guitarristas Julian Kanevsky (Andrés Calamaro) y Ramiro Sampedro, quien metió un soberbia guitarra española. 

Los Pampa Yakuza lograron sintetizar varias de sus influencias en El Placer de ser, sin dejar de lado su ADN folklórico que ya es un sello. Con una buena lista de invitados, que no hace más que enaltecer las composiciones, y una producción a la altura de las circunstancias, la banda, que ya atravesó los quince años de carrera, demuestra lo fiel y firme que sigue a su estilo. Como dicen en “Existencial”, una de las nuevas: “Agradezco tanto lo que me toca y esquiva/ sueño corto tengo y larga es la esperanza mía”.

 
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