El Bondi
Revista Digital
 

"Hacer canciones a veces viene aparejado de una gran inseguridad"

El poder femenino avanza y la banda en su corta vida reafirman dicha premisa, por eso conversamos con ellas sobre su travesía sonora en constante expansión.

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Las Piñas se formó en la ciudad de La Plata durante el 2015. Antonela Périgo, en batería y Sofia Cardich, en guitarra, son quienes además le ponen voz a las letras que atraviesan el garage surf. Desde que comenzaron a tocar recorrieron diversos escenarios no solo a nivel local; Paraguay, Chile y Estados Unidos (país en el que además el sello Yippie Ki Yay editó su primer demo en cassette y vinilo) son algunos de los lugares en los que presentaron su reciente disco de estudio Espanto Caribe.

-A través de la improvisación comenzaron a componer canciones y finalmente concretaron Las Piñas. ¿En qué medida el compromiso como banda ahora obliga a una mayor exigencia, elaboración y producción?

-La verdad que desde un comienzo nos comprometimos al máximo, tratando de hacer las cosas lo más profesional posible y tomándonos todo bastante en serio. Compartir escenarios con grandes bandas, ver a las que nos gustan, nos hace querer crecer en lo musical. Es como que ver a las bandas de las que sos fan, que te movilizan de verdad, te incentiva a querer hacer cosas nuevas y superarte. Todos tenemos nuestro momento de auge, la idea es mantenerse en el tiempo y renovarse constantemente y eso es a lo que apuntamos en la actualidad.

-En poco tiempo lograron expandir su música, hasta el sello estadounidense Yippee Ki Yay Records decidió editar su disco debut. ¿En algún momento fantasearon con eso?

-¡En ningún momento! Nunca pensamos que íbamos a pasar por esas cosas. Todo fue una gran sorpresa. Meche, una amiga, nos dijo algo así como “nunca esperen mucho pero tampoco poco”. Así que a lo largo de estos años nos dejamos sorprender por las cosas que nos van sucediendo pero sin tirarnos abajo.

-¿Qué expectativas tenían con Espanto Caribe?

-Sabemos que hacer música es exponerse demasiado a uno mismo y no sabes cuál va a ser la respuesta del público, o cómo van a recibir esas cosas que a vos te parecen que están buenas pero que no sabes si al otro le van a llegar. Es un sentimiento raro el de hacer canciones, que a veces viene aparejado de una gran inseguridad. Lo bueno de Espanto Caribe es que salió a modo de cierre de un año que había sido hermoso. Tiene todas las canciones que ya habíamos tocado mil veces, que habían funcionado bien, así que sabíamos que iba a tener una buena recepción. No había gran incertidumbre porque éramos nosotras, con bocha de reverb, muy lo-fi, DIY, lo que veníamos haciendo. Y si te gustaba vernos en vivo eran esos temas que siempre tocábamos y con la misma esencia. O al menos eso intentamos en ese primer disco.

-¿Hubo un punto de quiebre en su carrera?

-Somos una banda súper nueva, no sé si superamos muchas cosas. Sabemos que tocamos con nuestras bandas preferidas, que sacamos nuestro primer disco, que en marzo sale uno nuevo y el resto es incertidumbre. Sí sabemos que nos propusimos tocar menos y dedicarnos más a la composición.

-Indudablemente, La Plata es un semillero artístico. ¿Por qué creen que existe esa conexión cultural en la ciudad?

-La Plata es una ciudad con mucha gente joven, que se renueva constantemente. Viene gente de todos lados a estudiar, traen sus cosas, sus influencias y convergen ahí, en la ciudad. Se generan cosas nuevas y distintas porque se cruzan distintas personalidades con distintos hábitos, intereses. La movida cultural siempre fue muy importante en La Plata y esperemos que siga siempre igual.

-¿En qué medida ser de ahí influye en ustedes y en su proyecto?

-Ser de La Plata tiene una contra y es que es muy difícil salirse de la ciudad, expandirte. Sabíamos que hay una gran movida y muchas bandas se quedan ahí y hacen su recorrido solamente en la ciudad. La idea desde un comienzo era poder tocar en todos los lugares que sea posible y si bien amamos hacerlo en La Plata, no queríamos morirnos ahí. Por suerte sucedió.

-El surfer rock no tiene tantos referentes a nivel local, ¿creen que eso también les permite explotar al máximo la sonoridad?

-No sabemos hasta qué punto somos una banda surf rock, pero sí es cierto que en algunas canciones hay tintes del género o sonoramente también. Apuntamos especialmente a encontrar un sonido en particular y a tratar de hacer algo diferente, si bien llevamos el indie en las venas y es lo que más nos gusta, no queremos perder el foco y buscamos seguir por un camino definido. No sabemos si lo conseguimos o no, pero es cierto que cuando surgió la banda causó sorpresa y buena aceptación, tal vez por ser algo distinto.

-¿De qué manera fueron buscando su propio sonido y adquiriendo personalidad?

-Desde la primera canción que surgió sabíamos cómo queríamos sonar y si bien hicimos en el camino muchísimas canciones, surgieron distintas ideas, que se fueron descartando para no descarrilar. Tenemos una idea de la banda clara y definida y por eso somos fieles al sonido inicial, al tipo de letra, a las estructuras de los temas. Tratamos de renovarnos, pero sin perder la esencia y es lo más difícil del mundo.

-¿Cómo fue volver con mayor experiencia a Paraguay para participar de El Festi?

-Paraguay es como nuestro segundo hogar. En pocos lugares la pasamos tan bien tocando como ahí. Le debemos mucho a esos chicos que nos van a ver y volver a tocar, después de habernos presentado en 2015, fue más mágico que la primera vez inclusive. Hay una conexión muy grande con ese público.

-¿Qué representa para ustedes poder ser parte de una escena musical que hasta el momento estaba ausente en Asunción?

-Le debemos muchísimo a EEEKS, que nos llevó a tocar allá por primera vez y es una banda distinta en Asunción y que admiramos mucho. Estamos contentas de que cada vez surjan más grupos y de que la escena vaya creciendo. Hay mucho talento en Paraguay que tiene que ser plasmado.

-Este año tienen pensado nuevamente girar por Estados Unidos. ¿En qué medida la experiencia de interactuar constantemente con públicos diversos interviene en su impronta?

-Lo que más nos gusta en el mundo es viajar para tocar. Tocar para distintas personas, de distintos países, de distintas culturas, es un desafío increíble y demuestra que la música sobrepasa el idioma. Este es el objetivo principal de la banda, viajar y tocar.

Foto: Gentileza prensa/Camila Enrique. 


 
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