El Bondi
Revista Digital
 

"El respeto hacia Los Ramones llegó recién cuando se murieron"

El Bondi entrevistó en exclusiva al tour manager de Los Ramones que habló absolutamente de todo lo que vivió junto a los Monchos durante 22 años.

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Si una persona lo primero que hace para interactuar con otra es decir “¡Hey Ho!” como forma de saludo, estamos 100% en presencia de un verdadero Ramone. En este caso, el quinto Ramone, Monte A. Melnick, el road manager que estuvo desde el comienzo, desde su génesis, tanto en aquel primer concierto del CBGB, como -2262 shows después- bajando el telón para siempre en la despedida del 6 de agosto de 1996 en Los Ángeles, California. Una persona que según su exnovia Shira B. Wild para los Ramones fue: “Road manager, mamá, papá, maestro, doctor, niñera, cobrador, sentido común, árbitro, anfitrión, hombro para llorar, cabeza para golpear, palmada en la espalda, patada en el culo, salvavidas, jefe y peón”. Este es un textual de su libro “En la ruta con Los Ramones” editado por Planeta – imprescindible para el ramonero al igual que las autobiografía de Johnny y Marky Ramone-, ya que devela no solo la historia detrás de la banda con sus excesos, sobredosis, peleas, novias, rupturas, con las distintas personalidad de todos los ocho Ramones; sino también su trabajo invisible, no tan bien reconocido por momentos. Ya que fue víctima de bromas, y del estricto y diplomático régimen de Johnny Ramone: “Les encantaba molestarme. Yo era como su válvula de escape para la banda y para el equipo. Es parte de mi trabajo, para eso estoy”. Con ustedes, el quinto Ramone.

-En tu libro describís el primer día después de los Ramones como “estar sobrio”. ¿Cómo fue ese momento en que los Ramones dejaron de existir?
-Ellos venían diciéndome de que se iban a retirar hace un par de años, pero yo no les creía, era difícil de creer que eso iba a pasar, ¿sabés? Pensé que se iban a juntar de nuevo…

-En el documental “End of the Century" dijiste que al ver el primer show de The Ramones en el CBGB “fue como un chiste”. ¿Qué recordás de esa noche?
-Yo empecé a trabajar con ellos cuando ensayaban en mi estudio con Tommy (Ramone), y cuando eran un trío. Yo vengo de otra formación musical, de tocar con grupos con el que grabé dos discos, un grupo country-rock con varias armonías, y donde tocábamos muy bien los instrumentos. Verlos en el principio fue como ridículo, no sabías qué estaba pasando.

-¿Y qué recuerdo te viene a la mente del último show?
-Bueno, debió haber sido en New York pero Johnny estaba viviendo en L.A. y no quería viajar; estaban todas las celebridades como Lemmy (Motörhead) y Eddie Vedder (Pearl Jam), y fue triste, pensando que era el último y viendo que toda la gente quería que fuese en New York. Pero no fue así y fue muy triste que no haya sido donde debía ser.

-¿Cómo hiciste para mantener a la banda junta con todas las cosas que pasaron durante esos 22 años? La pelea de Joey con Johnny, el alcoholismo de Marky, las drogas de de Dee Dee...
-Es lo que un buen tour manager tiene que hacer, lidiar con gente loca y no solo en la banda, también teníamos plomos locos, lo cual doblaba la cuota de locura. Es parte del trabajo, tenés que ser un diplomático y resolver los problemas. Toda la gente dice “Uh que buen trabajo, estás viajando por el mundo de fiesta todo el tiempo”. No, realmente no estás de fiesta, estás trabajando 24 horas, 7 días la semana.

-¿Cuál pensás que fue el secreto de los Ramones para seguir tocando a pesar de la frustración que les generaba no ser exitosos en la radio y en la prensa?
-Yo creo que ellos sabían que tenían algo muy bueno. Sabían era una banda de giras, sentían la audiencia todo el tiempo, con shows sold out, y sentían que la gente estaba ahí. Solo que no tuvieron la ayuda de la radio en Estados Unidos, por eso no podían vender gran cantidad de discos, y realmente los frustraba. Durante los años fueron cambiando de productores para ver si con el siguiente disco podían lograr un hit, y así vender más. Y fue frustrante porque todas las bandas que nacieron con ellos, como Blondie o Talking Heads, eran gigantes. Los Ramones empezaron a vender discos después de que se murieron, ellos no pudieron ver que recibieron el reconocimiento que merecían.

-¿Cuánto de la imagen negativa de los Sex Pistols con el sangrado y el vómito en sus shows, jugó en contra del éxito de los Ramones?
-Eso fue un problema y los lastimó, desgraciadamente la gente de las radios pensaba, “uh, ellos deben ser como los Sex Pistols” lo cual era sinónimo de problemas, por ende les tenían miedo a Los Ramones. Pero no tenían nada que ver con los Sex Pistols, ellos eran más alegres, como una versión de caricatura. Y sí, la imagen de los Pistols realmente no les ayudó.

-Hubo una charla entre Johnny Ramone y Eddie Vedder de Pearl Jam, donde Johnny dijo “Me gustaría vender tantos discos como vos”, y Eddie le respondió “Sí, pero vos tenés el respeto”. Después de esas palabras y viendo todo en perspectiva, ¿era más importante el ser exitoso o ser respetado como leyendas?
-Desgraciadamente, mucho de ese respeto llegó cuando ellos se murieron. Es un problema, porque ellos tenían que ver ese respeto. Y ese respeto es genial, pero estás en el negocio de la música y no vender discos es frustrante. Igual el legado de los Ramones, es como la legenda de Johnny Appleseed pero aplicada a la música: fue una persona que recorrió todo los Estados Unidos sembrando manzanas en lugares donde nunca había crecido, Los Ramones hicieron algo similar, empezaron a tocar en pequeños pueblos y después en varios pasíses. Y ahí estaban estos chicos que los veían y decía “Si ellos pueden hacerlo, yo también puedo”. Y después de eso se formaron mil bandas que después fueron gigantes. Pearl Jam, U2, Rancid, Soundgarden, Metallica, todos vieron a los Ramones y empezaron sus bandas. Ese es el crédito y el legado que ellos tienen: Haber sembrado la música. Vi un poco de eso en la última gira en el Lollapalooza del ‘96, donde Metallica estaba como headliner, con Soundgarder y Rancid, y los Ramones estaban por ahí en el medio en el line up, pero cuando ellos estaban tocando, Metallica y todos estaban ahí viéndolos tocar, ¡eran fanáticos! era increíble. Ese es su legado.

-¿Podrías describir a los 8 Ramones con la menor cantidad de palabras posibles?
Joey: Sensible.
Johhny: Demandante.
Tommy: Un genio.
Dee Dee: Un gran compositor.
Marky: Un batero muy potente.
Ritchie: Un batero muy rápido.
Cj: Un gran tipo.
Elvis: Un talentoso.

-Fuiste testigo de muchas cosas en la ruta con los Ramones, Tommy en su speech en el Rock and Roll Hall of Fame dijo: “Créanlo o no, los Ramones realmente nos amábamos”. ¿Eso es verdad a pesar de todas las diferencias que había?
-Claro que lo es, ellos trabajaban juntos, yo creo que todo esto de Joey-Johnny se exageró demasiado, antes de que tuvieran la situación por su novia, ya había pasado con Eric Clapton y George Harrison, estas cosas pasan en el rock and roll. Antes de eso, ellos eran amigos, era una banda y la formaron juntos.

-Entonces, ¿ellos se amaban, a pesar de todos los problemas?
-Sí.

-¿Creés que realmente tuviste todo el crédito que merecías habiendo hecho todo lo hiciste por la banda, y todas las cosas que soportaste?

-La gente que lea el libro va a entender por lo que pasé. Para que entiendan la cimientos y la organización que hay detrás de una banda. Mucha gente va a ver un grupo y no se da cuenta de que hay un tipo para las luces, un sonidista, los plomos, y la gente que afina la guitarra, entre otros. Mucha gente no es consciente de eso, por eso escribí el libro.

-¿Cuán difícil era viajar con ellos en la van? Una vez Dee Dee sacó un cuchillo y quiso matar a Johnny…
-Eso también está exagerado, las historias fueron agrandándose en estos años, a veces se exasperaban entre ellos y Dee Dee era un coleccionista de cuchillos, lo cual era un problema para mí, porque los escondía en el bombo de la batería, que en ese momento no se revisaba. Pero esto no era solo en la van o el micro de gira, esto es como en un matrimonio, ¿cuántos matrimonios duran 20 años? Sí, ellos tenían sus peleas y sus situaciones. Pero también sabían que era mejor seguir con la banda que agarrarse a piñas, porque cuando se subían al escenario tenían algo especial, podían hacer música, sacar discos y el público amaba lo que hacían. Era genial, la diplomacia que Joey y Johnny tenían. Ellos sí se hablaban, y no era tan malo como la gente dice, la gente exageró todo.

-¿O sea que después de lo de Linda, Joey y Johnny sí se hablaban?
-¿Si se hablaban? Sí, no tanto, pero sí, ellos hacían discos juntos, tenían que hablar acerca de “hagamos esto, hagamos lo otro”, o “¿Qué vamos a hacer en el escenario?” Lo llevaron a lo mínimo, no socializaban después del show, sólo eso.

-Los Ramones tenía una conexión muy especial con Argentina, ¿por qué pensás que se dio? (NdR la edición en castellano de "En la Ruta con Los Ramones" tiene un capítulo extra dedicado a la Argentina escrito por Mariano Asch, la única persona en el mundo que entrevistó a los 8 Ramones)
-Es increíble cuán grande los Ramones son en Argentina. Un país que les dio de probar un poco de lo que es ser una banda súper estrella, porque no había otro lugar en el mundo donde los Ramones fueran tan grandes. Los sorprendió la primera vez que fueron, hasta nos echaron de varios hoteles porque había chicos bailando de noche a la madrugada y rompiendo ventanas. Tuvo que ver con la cultura de que a los chicos les gustaba la calle, las canciones eran simples, y fáciles. La radio nos pasó mucho y la vibra de la calle los hizo hacer gigantes. ¡Me encantaría volver y hacer una firma de libros!

 


 
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