El Bondi
Revista Digital
 

"En mi carrera hay una promiscuidad de estilos constante"

El músico, que presenta su nuevo EP con cuatro conciertos en Bebop Club, habla sobre la vuelta a los estudios de grabación, luego de 12 años, y la permanente apertura de sonidos.

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A 20 años de su debut discográfico con los Funky Torinos, hace tiempo ya que Willy Crook se sacudió su pesada herencia de ex’s (Redonditos de Ricota, Los Abuelos de la Nada) para colonizar una escena que nadie se atrevía a pisar, y calzarse una corona que mantiene aún con el paso de doce temporadas sin nuevas canciones. Decir funk en Argentina es decir Willy Crook & The Funky Torinos, y de eso no hay mucha discusión.

Tanto tiempo sin nuevo material se cortó a finales de 2016, con la aparición digital del EP X y se canalizará con cuatro funciones en dos días, una práctica en la que Crook y sus Funky Torinos no son novatos. “Nos gusta el desafío y hemos llegado a hacer seis presentaciones. Tocaremos todo X, temas viejos, y futuros. En general hay variaciones de show a show porque esencialmente nosotros no somos los mismos de un momento al otro. Es una alegría tocar con la banda y con los invitados que vamos a tener, que no pienso anunciar”, se ilusiona el músico, con la ironía que lo caracteriza.

-Pasaron doce años entre X y Fuego amigo, tu última producción solista. ¿Qué hubo en el medio?
-Los curadores de heridas bien la mencionan como una etapa mustia, hasta que sentí mucha necesidad en lo personal de sacar algo nuevo, y lo advertí también en el público. Ahí aparece X, como un precalentamiento de un próximo disco, donde habrá también temas inéditos y reversiones.

-¿Hubo que preparar mucho la vuelta?
-Somos tímidos para ensayar…  pero está muy aceitada la banda, y tenemos un buen ritmo de trabajo. Los temas se presentan en las pruebas de sonido y ese mismo día se está tocando. Los Funky Torinos somos netamente jazzeros, sabemos cómo empiezan las canciones pero no cómo terminan. Todo se termina deformando, gracias al espíritu improvisador del jazz que sobrevuela por todos nosotros. Por respeto a los cosistas como yo, que necesitamos tocar el disco, hacerlo tangible, vamos a editar X en formato físico. Probablemente invierta el dinero de estos shows para fabricarlo.

-X excede los márgenes del funk. ¿Hay una apertura de estilos?
-Esa siempre ha sido la marca de esto, en mi carrera hay una promiscuidad de estilos constante y nunca existió una completa dedicación al funk. Siempre hubo soul, rythmn and blues, e incluso boleros, porque no hay mejor género que ese para expresar un abandono. 

-¿Hay algún límite para esa promiscuidad?
-Trato de tocar música que me guste a mí, y los discos tienen que pasar ese filtro, el que me generen placer escucharlos en cualquier circunstancia. Seguiremos experimentando sin ceñirnos a un estilo, aunque el funky fue instalado como la madre del asunto y siempre me pareció una buena idea, porque es el primo canchero del rock.

-¿Fue amor a primera vista con el funk?
-Fue gracias a Lions in Love, una banda avanzada que tenía Daniel Melingo en España, donde yo empecé a abandonar el saxofón y a tocar flauta, teclados, guitarra y a cantar, lo que me amplió el panorama interpretativo. Al mismo tiempo, hacía de DJ en los clubes de Madrid y era una época pre house, pre Jamiroquai, y lo que se ponía era Soul to soul, Incognito, Corduroy, y me quedó de ahí esa onda que trato de recrear.

-¿Cómo te llevás con el mote de referente?
-Es como los premios, no son importantes hasta que tenés alguno. En Italia, por ejemplo, me hago llamar massimo esponenti. Digamos que sí, hay una veta muy importante y no es del todo injustificado, pero siento que mi propuesta es mucho más amplia que eso.


*Viernes 7 y sábado 8 a las 21 y a las 23.50 en Bebop Club, Moreno 364.



 
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