El Bondi
Revista Digital
 

"Entre tantas máquinas, hay que poner un poco de sentimientos"

Con una producción de lujo que incluyó el aporte de Fico de Massacre y de Dave Collins, el artista publicó Retrato para encontrar tu forma, un disco que conjuga lo mejor de los mundos en los que se mueve.

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Compositor musical y audiovisual, Ryki Jaco lleva adelante su proyecto solista desde hace más de diez años. Posee dos discos, Cruces de círculos (2011) y el más reciente, Retrato para encontrar tu forma (2017), que fue producido por Fico Piskorz (Massacre) y masterizado por Dave Collins, quien trabajó con Paul McCartney, Madonna, Sting, Bruce Springsteen, Metallica, entre otros.

En cuanto al método de producción, el trabajo se fue componiendo durante la grabación. O, mejor dicho, se fue grabando durante el proceso de composición. Durante el recorrido, traté de incluir las nuevas cosas que fueron apareciendo. Por otro lado, considero que no tomé muchas decisiones, sino que las composiciones fueron creciendo naturalmente”, afirma y aclara: “No ingenuamente, mi propuesta inicial era ir en búsqueda de azares y de encuentros. Lo importante era como la obra se hacía cargo de esto a través de mis recursos. Lo más importante es el sentido. Y crear una propuesta personal”.

-Tu carrera transcurre entre la música y lo audiovisual. ¿Te costó algún momento acoplar ambos universos?

-Durante los procesos compositivos trato de generar un asiduo diálogo entre mis obras. El oyente va a encontrar recursos y licencias estilísticas que aparecen y desaparecen a lo largo de diferentes formatos. No hay un flujo constante. Pero sí interrogantes que no se cristalizan inmediatamente, sino que se van descubriendo dentro de un desarrollo posible. En este sentido, por ejemplo, hay letras de canciones que aparecen luego en voces en off de cortometrajes. O contenidos que terminan de entenderse en otras obras, musicales o en formato video. De esta manera, el espectador tiene la tarea de crear sus propias composiciones para interpretarme.

-¿A qué público apuntas con tu propuesta? Porque, si bien no es algo elitista, tampoco es algo convencional, como un simple rockito.

-Imagino un público que busque justamente algo nuevo. Mi disco se puede conectar con cualquier persona que entienda que la música es una forma de expresar pensamientos y sentimientos. Cuando un pensamiento se vuelve música, es cuando se vuelve atractivo, digno e inseparable de su forma. Sé que mi obra tiene una consistencia material potente. Y espero a un oyente o espectador activo y con buena predisposición para entregarse y conectarse a una obra que exige, no sólo contemplación, sino también un cierto tipo de experimentación.

-Trabajaste largo y tendido con Fico, ¿qué destacarías de su método de laburo?

-Es una persona muy comprensiva. Pudo interpretar muy bien la estética que quería lograr. Eso es una virtud. Generamos un diálogo constante, conversamos con los instrumentos. Y cuando podés comunicarte de esa manera, las leyes se vuelven otra cosa, se renuevan. Durante las sesiones, pasábamos muchas horas escuchando. Para la creación musical es fundamental la amistad y el amor. Entre tantas máquinas, hay que poner un poco de sentimientos, observando los detalles de cada toma, la singularidad de cada una de ellas. Por otro lado, cada uno tiene su personalidad y su mirada del mundo. Afortunadamente, creamos un panorama donde nuestros puntos de vista se encontraban y coincidían. La pasamos muy bien.

-¿Cómo diste Dave Collins?

-Justamente, Fico lo conoció en Los Angeles. Había ido a su estudio de mastering. Le enviamos el material y Collins nos respondió al otro día. No era algo sencillo que el maestro acepte con mucha rapidez. A los cinco días, teníamos el disco masterizado.

-¿Qué se siente, siendo un músico independiente y en pleno crecimiento, haber agotados las entradas de la presentación que hiciste en el Teatro Sony el mes pasado?

-Me sentí muy agradecido, porque el show fue muy satisfactorio. Fue como un regalo. Para un músico como yo, es necesario exponer su obra. Después, si hay 100 personas o 1000, es otra historia. Importa que quienes asistan puedan emocionarse o contemplar un buen concierto, pasarla bien, o no, no sentir ningún tipo de empatía o placer. Pero de alguna forma, el músico tiene que ser sincero y comprometido con su estética. Luego, si tiene ideas musicales o cosas nuevas para ofrecer, es otra cosa.

 


 
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