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Ian Astbury: "David Bowie fue mi maestro"

El cantante se disfraza de chamán y abre las puertas de la percepción.

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La combinación de la voz de Ian Astbury y la guitarra de Billy Duffy se convirtieron durante los ‘80 en uno de los exponentes más audaces y característicos dentro del hard rock, con un sonido aggiornado por su esencia post-punk con rasgos góticos. Pero antes de transformarse en un rock star junto a The Cult, Astbury tuvo que ver cómo la vida lo ponía cara a cara con dos elementos que serían claves en su carrera. A los 11 años, junto a su madre escocesa y a su padre inglés, se mudó a Canadá. En el gélido país del norte descubriría la cultura nativo americana de la que tanto hablaría en sus letras. Y por supuesto, la película “Apocalypse Now”, que incluía la canción “The End”, de The Doors, que según él, fue “una experiencia religiosa”. Las cartas del destino harían que años más tarde, Astbury pueda cumplir el sueño de encarnar al venerado Jim Morrison, en la aventura del tour The Doors 21st Century junto al tecladista Ray Manzarek y al guitarrista Robby Krieger.

La dupla Astbury-Duffy fue la encargada de darle vida a la trilogía de discos que afianzaron a The Cult en la cima: Love (1985), Electric (1986) producido por Rick Rubin –la leyenda cuenta que le prohibió a Duffy usar efectos de guitarra, y que los solos duraran menos de 30 segundos-; y Sonic Temple (1988); pero el combo de tensiones, excesos y cansancio, terminaron con un alto precio a pagar: dos rupturas (1995 y 2002).

Hoy la banda está consolidada y en perfecto estado, lanzó su décimo disco, Hidden City (2016) -bautizado así después de ver el sentido festejo de gol de Carlos Tévez en la Juventus con la frase "Ciudad Oculta" en su camiseta-, y el tercero consecutivo junto al baterista John Tempesta. El álbum habla sobre la cruel realidad del mundo y de quienes los habitan, por eso Atsbury siempre proclive al misticismo, que vive el momento y no en el pasado, nos atiende desde Los Ángeles y da su perspectiva de la cruda situación del planeta: “Vemos la violencia perpetuada por el hombre y no consideramos todas las elecciones de sus acciones, porque la violencia nunca cambia nada, lo hace por un momento, pero eventualmente, se vuelve a una situación violenta como la que vivimos actualmente. Desde 1945 hasta hoy hubieron 3000 explosiones atómicas, ¡3000! Tenemos que considerarlo. Esta es la verdadera charla, no es una charla de niños, estamos hablando de la posibilidad de una nueva confrontación asesina con Corea del Norte, con una bomba diez veces más potente que las anteriores detonaciones nucleares. Y la tierra peleando por sobrevivir, contra la polución, el calentamiento global, el cambio del clima, todo por cómo la raza humana profano el ecosistema".

Además lanza un mensaje teledirigido para las nuevas generaciones: “Vivimos de forma inconsciente, estamos más preocupados por nuestras redes sociales, por nuestras acciones individuales, pero tenemos que calibrarnos y hacer todo lo posible para evolucionar espiritualmente con más sensibilidad, tolerancia y compasión, que es básico". Después de un momento de profundas reflexiones, Ian se sube a la montaña rusa y con su forma de expresarse casi chamánica, nos das las coordenadas que lo unen con la Argentina, con la literatura, con David Bowie y con el trasfondo de su más reciente obra.

-Hidden City tiene un arte de tapa muy simple, pero si profundizamos en las letras termina siendo muy poderosa…
-La tapa fue influenciada por los lirios usados por el pensamiento renacentista, por el misterio de femineidad para representar a la Virgen María, y las gotas de sangre representan la violencia en el mundo. Muestra la naturaleza de la mujer, su fuerza y el desenfreno. Estamos en un tiempo de lucha, de crisis, de polución, de disparidad entre las clases sociales, de la destrucción de las clases sociales. El elemento femenino es muy fuertes en estos días. La tierra está peleando por su vida, y nosotros somos parte de ella, y queríamos identificarnos con un componente así. Yo creo que la feminidad divina puede superar esa negatividad. 

-Grabaron el disco en un estudio donde el dueño es un devoto de John Lennon, y tiene las paredes llenas de instrumentos del ex Beatles, ¿eso les dio una energía diferente, otra atmosfera al grabar?
-El estudio era muy cool, el ambiente era como si estuvieras viajando en otro espacio, porque el lugar está ubicado en el centro de Hollywood, que tiene mucho tráfico, mucha gente y es caótico. Entrar al estudio era algo mágico, como un lugar sagrado. Los instrumentos que usó John Lennon le daban una gran energía extra, además ahí Pink Floyd pasó tres meses grabando The Wall (1979). Pero lo más interesante era el piano, eso creaba una atmosfera que nunca habíamos sentido antes en el estudio. Es instrumento central en el disco, lo usamos en muchas canciones. Y esa vibra se pudo captar.

-En tu Instagram tenés una foto de un libro sobre William Burroughs y también estás leyendo a Federico García Lorca, ¿cómo afectó esto a las letras del disco y cuál es tu relación con la literatura?
-Mmm, bueno con Lorca estoy enganchado desde “Gypsy Ballads” –NdR: una colección de poemas- ya que lograba una gran relación emocional con su trabajo. Y con Burroughs he estado interesado desde que era un adolecente, siguiendo en el movimiento Beat. El libro en mi Instagram creo que es una biografía con entrevistas -NdR: Sí, es With William Burroughs: A Report From the Bunker, de 1981-. Me identifico con los escritores y con su habilidad de usar palabras para crear imágenes poderosas que se convierten en cosas que encienden la imaginación, y que me ayudan a ir más profundo en mi escritura. Leer es muy importante para mí, me gustaría tener más tiempo para eso, porque siempre fue una pasión.

-Hidden City parece ser una continuación del tema “Life Death”, de Choice of Weapon (2012), que habla de la muerte de las especies, del caos en el mundo, inclusive el piano está muy presente en esa canción…
-Es una muy buena observación, y sí, es una continuación a través de la letra, del enmarcado y de la atmosfera de la canción. Los dos discos fueron escritos en un época donde vivía en Nueva York y en Los Ángeles, y viajaba mucho. Conocí muchas culturas y tuve muchas experiencias, fueron dos álbumes que se compusieron muy cerca en en el tiempo. Son una continuidad, Choice of Weapon evolucionó en Hidden City, ya que algunas de las ideas están plasmadas ahora de una forma más refinada.

-Parece que tenés una relación especial con Argentina, Carlos Tévez inspiró el nombre del disco, uno de tus hijos se llama “Che” por Ernesto Guevara, sos un gran admirador de Diego Maradona. ¿Cómo definirías esa conexión?
-Argentina es única, las diferentes culturas que la influenciaron, su ubicación geográfica, sus ambientes, Buenos Aires es una ciudad muy romántica y hermosa. La gente es muy pasional y me gusta viajar para inspirarme. El argentino está abierto a la charla y las grandes ideas, además de tener una gran identidad. Sé que allá hay problemas económicos y de clases, pero creo que la pasión de la gente va a sacarlo adelante. Muchas personas me pregunta cuál es mi lugar favorito para tocar y siempre comparto mis experiencias en Argentina. Nuestro primero show fue en River Plate -NdlR: En el marco del Derby Rock Festival, en 1991-, y produjo un gran efecto en la banda. Nos sentimos muy cerca de los fans y muy aceptados. Es muy difícil encontrar eso al viajar tanto. Yo crecí en Canadá como un inmigrante, y la primera gente que me aceptó fueron los nativos americanos y los chicos de otros países; ir a Argentina tiene esa cálida bienvenida, así es la relación que mantenemos desde hace 25 años.

-Una vez dijiste que de alguna forma solías pasar más tiempo con David Bowie que con tus padres, ¿cómo era tu relación con él?
-Sí, es verdad. Pasaba mucho tiempo escuchando su música, lo hago desde que tengo diez años, todo hasta el último álbum, Blackstar (2016). Pasé más horas escuchándolo que con mi familia, por eso, de alguna forma, él también es parte de ella. Era un individuo muy importante para mí, como persona y como artista. Mi madre murió cuando yo tenía 17 y mi padre cuando tenía 27, en términos de mi vida, pasé más tiempo con él, ya que fue mi maestro.

-¿Qué fue lo que separó la banda en los ‘90?
-Se disolvió en 1995, principalmente, porque estábamos exhaustos, con un agotamiento espiritual, físico. Yo venía tocando desde 1981, con mi primera banda, Southern Death Cult -NdR: se disolvió en 1983- y después con The Cult, hasta 1995. Son 14 años sin parar, un período muy intenso. Toda era The Cult para mí, no tenía vida fuera de la banda, nunca me tomé vacaciones. Cuando estábamos de gira o grabando, yo veía grupos en vivo en distintos clubes, me juntaba con músicos, compraba discos, o leía. Siento que nos vaciamos en el camino hasta quedar exhausto. Pero cuando paramos, a las seis semanas, yo ya había armado otro grupo, no paré (risas), hice el disco Cream (1996) con The Holly Barbarians, otro solista, SpiritLightSpeed (2000), y después grabamos Beyond Good and Evil (2001), ya con The Cult. Entre las dos separaciones, viajé mucho, cosa que no podía hacer.

-¿Cómo está tu relación con Billy hoy en día?
-Mi relación con Billy ahora está bien, somos familia, hay un gran respeto y la banda está muy conectada. 

*Martes 3 de octubre en el Luna Park, Avenida Madero 470. A las 21.


 
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