El Bondi
Revista Digital
 

"En cada canción decimos lo que pensamos y lo que sentimos"

Bajo la producción artística de Matías Chávez Méndez, el grupo publicó su flamante disco: Icaros.

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Lo Real Es Falso (LREF) presenta Icaros (2017), su segundo trabajo discográfico, el 27 de octubre en El Emergente Bar, de Almagro. Nicolás Somalo, bajista de la banda, se prestó a una charla donde cuenta sus experiencias en esta grabación, la música como mensaje y la necesidad de darle pelea al sistema.

-Contrario a lo que nos tienen acostumbrados las actuales producciones musicales, Icaros es un disco extenso. ¿Cómo fue el proceso de grabación? ¿Cuándo fueron compuestas las canciones?

-Fue un experimento que nos llevó mucho tiempo. A diferencia de VOl. 1 (2009), nuestro primer disco, que lo grabamos a los seis meses de formar la banda y del cual nos sentimos muy orgullosos, Icaros nos tomó seis años, para componerlo y darle la forma de expresión en todos los sentidos, tanto en lo musical como en lo lírico. Temas como “Más claro que el agua” o “California” se realizaron mientras grabábamos VOL. 1 y el resto fueron bajando. 

-¿Podrían haberles tomado menos tiempo, entonces?

-Pero nos faltaba una vuelta de rosca para que esté completo. En los meses previos a entrar al estudio salieron “Después de todo” y “Somos”, que nos ayudaron a completar la obra que queríamos, que sea un disco que se escuche de principio a fin. De tantas vueltas que le dimos a las canciones, logramos grabar las bases en el estudio Del Torito, conocido anteriormente como Del Cielito, en aproximadamente seis horas, haciendo tres tomas por track. Después le metimos mucha dedicación al proceso de grabación de las guitarras en el estudio Del Buey, donde Martin Méndez le puso un amor increíble como guitar doctor. El resto se registró en el estudio de El Chávez (Matías Chávez Méndez), en el que terminamos de darle toda la magia que tiene.

-En su nuevo disco se escuchan montones de estilos distintos. ¿Por qué se da esto en LREF?

-Desde que empezamos este proyecto, la única consigna que nos pusimos fue hacer lo que nos haga bien. Todos venimos de estilos muy diferentes y a lo largo de nuestras carreras individuales pasamos por diversos géneros: rock -principalmente-, reggae, blues, soul, punk, folclore latinoamericano, música árabe, etc. Eso nos llevó a perfeccionarnos en un amplio abanico que no tiene por qué estar encasillado en un solo lugar. Tratamos de plasmar en cada canción lo que sentimos y muchas veces los sentimientos son bipolares. Eso nos lleva a tener partes extremadamente explosivas, que bajan a un mimo al alma, que en el momento que se siente contenido y vuelve a ser arrebatado por una distorsión que lo pone en alerta.

-¿Por qué trabajaron con El Chávez en la producción? 

-Cuando empezamos a darle forma, que en ese momento todavía no tenía definido el nombre, se barajaron distintas opciones de productores. La consigna de grabación desde el lado de nuestra editorial era que se trabaje con uno, cosa que a nosotros nos inquietaba un poco ya que estamos muy acostumbrados a producirnos. Nuestros grandes amigos de Juan y los que ríen trabajaron con él en varias oportunidades y pudimos ver desde adentro el resultado que deja cuando aplica su magia y eso nos terminó de ayudar a decidir. Lo conocimos directamente en nuestra sala y fue prender el horno y meter los bollos.

-¿Qué les quedó al laburar con él?
-Es una persona muy reservada que observa todo y aplica la palabra justa para decir lo concreto y acertar. La segunda vez que nos vimos, al final del ensayo, nos propuso que “Preguntas”, otro de los temas que se compusieron mientras se grababa VOL.1, lo hagamos en un estilo medio disco (por el género). Empezamos a hacerlo y nos sentimos muy incomodos, se fue y nos dejó con ese dilema. Nuestra cabeza quedó carburando por días. Nos juntamos a tocarlo y a tratar de sacar lo mejor de nosotros. Al final de ese ensayo, quedó plasmado lo que hoy se escucha: ¡una bomba! Luego de eso, nos acompañó y respetó mucho lo que quisimos dejar, dándole el toque de rock que lleva en la sangre.

-Hace poco hicieron su primer show acústico en ocho años de historia. ¿Cómo se sintieron y qué balance sacaron?

-Durante todos estos años nos ofrecieron muchas veces hacer shows acústicos y siempre nos negamos. Pensábamos que no se iba a poder transmitir lo mismo sin las distorsiones de Balta (Farina, guitarrista) o los gruñidos que vienen desde el mismo infierno de Piro (Pedro Rosafa), pero la gente de Vasilly Zatec nos propuso hacer este show y nos dimos la oportunidad. Cuando empezamos a ensayar los temas nos pusimos como pauta tocarlos exactamente iguales y aplicar esa fuerza desde nuestras manos y voces, sin artilugios que se interpongan.

-Pese a que la fecha se anunció con poco tiempo de antelación, la convocatoria fue increíble.

-Conectamos con la gente de una forma que hacía mucho no pasaba y tuvimos el lujo de que nos acompañe Lucas Somalo en la guitarra durante todo el show y nuestro hermano de la vida, Ramiro Pigliapoco, en “Niños” (tema inédito).

-En una descripción de sus redes sociales dicen: “Nuestro nombre tiene una connotación de carácter crítico respecto a cómo muchos de los dogmas, verdades y fórmulas son tomadas como verdades absolutas”. ¿Cómo viven esta actualidad, en la que ciertas verdades parecen caer, pero que al mismo tiempo se hace fuerza por sostenerlas?

-Estamos viviendo una era que es muy difícil y complicada. La máquina que nos quiere formar, adoctrinar y manejar lleva mucho tiempo andando y abarca muchos medios que hasta a veces no nos damos cuenta que existen. Por suerte, en estos últimos años y gracias a mucha gente que viene peleando para que abramos los ojos, se está logrando un despertar inminente. Lo que la máquina quiso hacer en este tiempo fue mostrar el individualismo, hacernos creer que solos podemos hacer todo, que no necesitamos del otro para poder seguir. Por eso es que las familias en estos últimos tiempos no duran tanto, ni los proyectos, ni las amistades. Es la época de la inmediatez y nos hace querer cambiar todo a cada segundo y no darle el valor que cada cosa se merece. Desde nuestro lado, lo mejor que nos deja hacer música es saber que para poder seguir adelante dependemos uno del otro, que con las diferencias que tenemos con cada uno nos complementa para ser algo más grande que una astilla.

-En un video del show ya mencionado, reclaman por la aparición con vida de Santiago Maldonado. ¿Qué opinan sobre el planteo que dice que la música o el arte no deben involucrarse en cuestiones sociales?

-El arte es un medio de expresión y comunicación, en cada canción decimos lo que pensamos y sentimos. Si no nos involucramos en cuestiones sociales en la música tampoco lo haríamos en nuestra vida y volveríamos al individualismo y a pensar solamente en uno. A lo largo de la historia se vivieron situaciones descabelladas, que con la opresión y violencia nos hicieron callar, e intentaron que nos olvidáramos, ejerciendo el miedo. Eso no se puede permitir nunca más, estamos acá para vivir y no para que nos digan cómo hacerlo. Lamentablemente, algunos medios de comunicación distraen a la gente para el beneficio de los que quieren manejar los hilos y los dejan adormecidos. Eso puede hacer que nuestro mensaje no encaje en todos lados, pero eso no nos va a detener para transmitir lo que sentimos y lo que nos seguimos preguntando: ¿dónde carajo está Santiago Maldonado?

*Viernes 27 de octubre en El Emergente Almagro, Francisco Acuña de Figueroa 1030. A las 21.

 


 
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