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"Los Decadentes se tomaron en serio las ideas de libertad e igualdad"

Fernando Sánchez conversó con este medio sobre su primer libro en solitario, Titanes en el hit: una biografía oral, un extenso trabajo en el que la banda de Cucho, Serrano y compañía recorre en primera persona sus tres décadas de vida.

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Cuando me hicieron la propuesta, no lo dudé”, confiesa Fernando Sánchez en un café del barrio de Colegiales que sintoniza una radio de rock nacional en la que por supuesto – cual un guiño involuntario que predispone para la charla- suenan entre otros Los Auténticos Decadentes. Como si hubiese querido estar a la altura del amor que profesa por una de sus bandas preferidas –junto a Café Tacvba-, el periodista concibió una obra monumental de ¡600! páginas con un título inapelable, Los Auténticos Decadentes: Titanes en el hit. Con un pasado de años en la revista Rolling Stone, varios libros escritos en coautoría y una actualidad que lo encuentra como editor en la revista Barcelona, Sánchez abre las puertas de su reciente publicación y ofrece su punto de vista sobre algunas de las claves que permiten explicar la permanencia de un “milagro argentino” que ya lleva 30 años y que no tiene intenciones de detenerse. 

-¿Cómo surgió la idea de escribir un libro sobre Los Auténticos Decadentes?

-La idea fue de Editorial Planeta, que tiene una colección de libros de música bastante grande. Cuando me la propusieron, no lo dudé. A Los Decadentes los conozco desde hace muchos años y los entrevisté varias veces, para casi todos sus discos, así que ya tenía un conocimiento. También estaba esta historia de que Jorge Serrano había dicho públicamente más de una vez que muchas de las cosas que yo había escrito le sirvieron a la banda para ser tomada un poco más en serio. Soy fan del grupo, así que cuando me propusieron hacer el libro, si bien yo estaba un poco alejado del periodismo del rock, me gustó la posibilidad y acepté.

-El libro es una biografía relatada por los propios músicos. ¿Desde el comienzo decidiste que tendría ese formato, o barajaste otras alternativas?

-Cuando empecé a entrevistar gente no tenía muy en claro cómo iba a ser el libro, y creo que lo decidí al sentarme a tipearlo. Yo tenía un montón de cosas escritas sobre la banda, y pensé: “Tengo que escribir lo mismo, pero de otra manera, y, además, una historia que me están relatando ellos”. Finalmente, me pareció mejor que fuera contada por los propios músicos, y ahí comencé a pensar en el relato oral, como una especie de guión de documental. También decidí enriquecerlo con los perfiles de cada uno de los integrantes, con archivos, canciones y cosas mías. Fue en ese momento cuando me pareció que se armaba algo, y que todo eso servía para reflejar el caos de la banda. El libro se me hizo un poco largo por el afán de querer respetar las voces de todos y tratar de que tengan más o menos su lugar, más allá de lo que desde afuera se puede llegar a pensar respecto a lo que significa cada uno dentro del grupo. Creo que, a pesar de la extensión, el libro se sostiene y es divertido. Pensaba también que mi forma de relatar las anécdotas no iba a ser mejor que la de ellos, y respetar la manera de hablar de cada integrante muestra la multiplicidad de enfoques que existen. Si lograba respetar las maneras de cada uno, iba a lograr que |ese espíritu colectivo se reflejara en el libro.

-¿Cómo reaccionaron Los Auténticos Decadentes frente a esta propuesta?

-Tuvieron la mejor predisposición. Cuando les conté esta idea, la buena onda fue inmediata, y les cerró también porque en ese momento estaban comenzando a festejar los 30 años del grupo, con lo cual tener una biografía les parecía una buena forma de cerrar una etapa. A ellos no se les había ocurrido hacer esto, y la editorial no sabía que coincidía con las tres décadas, así que todo fue una gran coincidencia. Los músicos no dudaron en que fuese yo quien hiciera el libro –a mí también me parecía que debía ser así- y confiaron ciegamente. No me di cuenta en el momento, pero cuando avancé en el laburo, me quedó claro que se habían puesto de acuerdo en que iban a hablar de todo. Fueron completamente abiertos, y confiaron al punto que no me pidieron leer el libro antes, un gesto que agradezco y que al mismo tiempo se convirtió en una responsabilidad.

-Publicaste varios libros en coautoría. ¿Cómo fue esta primera experiencia en solitario?

-Estoy muy acostumbrado a trabajar con otros, siempre me pareció mucho más divertido y rico. Tengo la convicción de que las cosas salen mejor cuando tienen más de una mirada, siempre que sean desde un punto de vista en común. Esto fue raro, porque nunca había trabajé así. Estuvo bien, aunque sentí un poco la falta de alguien con quien poder consultar. Encima, me agarró en un momento en que andaba con poco laburo, el año pasado fue muy malo y este también. Me quedé sin los trabajos formales que tenía, y en un punto me vino bien, porque me dio más tiempo para dedicarle al libro.

-¿Por dónde se puede rastrear tu identificación con Los Auténticos Decadentes?

-Siento una identificación desde lo musical, pero no hablando de lo técnico, sino desde cómo me conmueve la canción. En ese sentido me parece que son un claro ejemplo de gente que no sabía tocar, pero que aun así convirtió a la música en un instrumento para decir lo que querían. También me identifico con el origen y con una cuestión generacional, con la forma en que ellos llegan a la música y a intentar expresar alguna cosa sin saber muy bien qué, porque cuando sos pendejo no sabés muy bien qué querés decir; lo querés hacer y punto. En la formación cultural de casi todos ellos también creo que hay una identificación al igual que en esa cosa de clase media suburbana, que se formó con un montón de información cruzada, no del todo elaborada, con un punk demorado en Argentina y las ilusiones de la democracia que se terminaron rápidamente.

-¿Hay algún integrante del grupo por el que sientas especial admiración?

-Jorge Serrano para mí es una debilidad, es un tipo especial. Los Decadentes no hubiesen sido lo que son hoy sin él. Porque además estimuló mucho al resto para hacer las cosas que finalmente hicieron. No sé si Diego Demarco, Cucho (Parisi) o Pablo Armesto hubiesen compuesto las canciones que hicieron de no haber estado él, que además son canciones que están a la altura de las de Jorge. Tiene una cantidad inmensa de temas, de un nivel bueno o muy bueno a excelente. A diferencia de otros líderes de bandas, que tal vez le cierran la puerta al resto de los compañeros, en este caso es al revés. Es un personaje muy raro: un tipo que no se la cree, pudiendo hacerlo. Eso me parece muy valioso.

-En el transcurso del libro, es visible que Los Decadentes no necesitaban la legitimación del mundo del rock, pero al mismo tiempo, de un modo u otro, la deseaban y la lograron.

-Ellos no eran indiferentes a esa cuestión. Recuerdo que en alguna nota que le hice a Serrano, él hablaba de la Rock & Pop como “el Vaticano del rock”, desde un lugar de cuestionamiento.  Pero la situación no los paralizó. Hicieron su camino y esperaron. Me parece que en su momento lo vivieron como una pequeña revancha. Ciertas cosas obviamente los ayudaron, como el cambio de compañía discográfica, cuando pasaron de BMG a PopArt, y el haber realizado Sigue tu camino (2003), un disco más rockero. Para ese momento ya tenían la legitimación de la prensa rockera. En los primeros años del grupo, me gustaba la idea de provocar a colegas haciendo una reivindicación de ellos. Hoy suena muy naif, pero en su momento era como una pelea de clubes.

-También es curioso notar con qué seriedad se tomaron sus primeras presentaciones en el Estadio Obras, en los años 1998 y 2000, tratándose de una banda que llevaba varios años en la ruta.

-Ellos vienen del rock y de esa cultura en la que tocar en Obras o el Luna Park era “una forma de llegar”. Además, no le es tan sencillo tocar en lugares así, aun hoy, a diferencia de lo que ocurre México, donde hacen shows grandes. En Argentina tienen otra forma de trabajo, tocan en festivales populares y gratuitos y siguen actuando en fiestas privadas. Los Decadentes no tienen fans como La Renga. Los Decadentes abrieron la gira de conmemoración de sus 30 años en el Luna Park, no en el estadio de River, y la cierran en el Teatro Gran Rivadavia. En México, por ejemplo, llevan 50 mil personas a un show.

-La mayoría de los músicos de rock siempre sintieron un gran aprecio hacia Los Decadentes. ¿Por dónde creés que venía el prejuicio hacia la banda?

-Los colegas siempre reconocieron que se trataba de una banda de rock. Creo que el prejuicio fue del público, en un principio, y en gran medida de la prensa, luego. Suena raro decirlo, porque ahora, por suerte, la gente no consume música desde un lugar de prejuicio o militancia. Pero me parece que en la década del ‘90 eso se daba más, al estilo “si estás con Tinelli, entonces sos un careta, y si estás con Pergolini, sos del palo”. Y es una estupidez. Los colegas nunca tuvieron ese prejuicio, porque los veían en la ruta y se daban cuenta que no había una banda que fuese mucho más rockera que ellos, en cuanto a lo que suponen los lugares comunes del género. Además, Los Decadentes siempre se tomaron en serio las ideas de libertad e igualdad, cosas que supuestamente están dando vueltas alrededor de lo que significa el rock, que forman parte del imaginario, pero que nunca están tampoco del todo claras. Esas cosas medio socialistas, en la banda existen. Muchos grupos lo pregonan, pero, en el momento del laburo del día a día, es distinto.

-¿Cuál creés que es el principal legado que dejaran Los Auténticos Decadentes, en lo musical y en lo ideológico?

-Por ahí suena muy simple, pero sería la alegría que te transmiten en las canciones. Tiene un valor enorme un artista que te cambia el humor. El show en vivo sigue siendo demoledor.  Vas a Los Decadentes y no te defrauda, ya sea una fiesta privada o un estadio. Ellos van a tocar las veinte canciones que vos querés que toquen, y la vas a pasar bien. El legado es ése, son treinta canciones que están incorporadas en el cancionero popular de la Argentina, y que ya no se van. En términos más generales, son el triunfo del trabajo. Tienen la suerte de hacer algo que les gusta, con la gente que eligieron para trabajar desde los comienzos. No hay ego que los mueva de ahí.

-Es evidente que sentís una afinidad con esa forma de manejarse.

-Que haya decidido hacer un libro en el que el no aparezca y les dé la voz a ellos, tiene que ver también con identificarme con la idea de que los protagonistas son 12 tipos que están ahí. No hay alguien en la banda que tenga algo tan importante que decir como para taparle la boca a los demás. Por supuesto que cada uno tiene su ego, pero eso no llegó a poner en juego la integridad del grupo. Charly García y Gustavo Cerati me parecen dos genios, y no voy a decir que por ser ególatras durante su carrera perjudicaron al resto. Pero Los Decadentes son el ejemplo de una forma distinta de trabajar, en un ámbito en el que es muy difícil sostener ese tipo de manejo. Me parece que esta idea es súper valiosa: el logro colectivo por sobre el individual. Es una utopía que en este caso se logró y se mantiene, y en su éxito hay una dosis de fortuna, pero también de talento y esfuerzo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 
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