El Bondi
Revista Digital
 

Telescopios: "Queríamos hacer algo distinto"

La banda experimenta con su sonido y publica Doble de Riesgo, un disco intenso y crudo.

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¿Qué hacés si un día te despertás y nada te representa? Si todo aquello en lo que creías se esfuma. Se disuelve. Se evapora. Creencias. Valores. Certidumbre. Lazos. Afectos. Todo. Planteados estos interrogantes, surgen otros. Las respuestas y las reflexiones se suceden. Una da paso a la otra. Y así ad eternum. Huxley hablaría de abrir Las puertas de la percepción (1954). Pero los integrantes de Telescopios optaron por trabajar estas inquietudes, sublimarlas y darles forma de álbum, al cual llamaron Doble de Riesgo (2017). Casualidad o no, el título guarda cierta relación con el libro de Dostoievski, El Doble (1846), donde el protagonista libra una batalla interna entre sus dos personalidades.

Con una identidad más sintética que orgánica, Doble de Riesgo pega su primer zarpazo con “Viña del Mar”. La canción, además de inaugurar el tracklist, sumerge al oyente en un mar de capas sonoras. Una tras otra. El efecto, cual loop, se replica en “Tus Amigos de la CIA” y “La partícula de Dios”, los dos cortes publicados hasta el momento. De esta manera, el grupo se distancia artísticamente de varios de sus coterráneos, como Juan Ingaramo, De la Rivera, Rayos Láser e inclusive Hipnótica, en dueto más volcado a la electrónica y las máquinas, con el que podría encontrar cierta empatía. Pero se arrima, sí, a propuestas como la de Bandalos Chinos.

Si bien no es una una ópera rock propiamente dicha, porque lejos está de ser algo similar The Wall o Tommy, el disco es una obra que tiene su fortaleza interna en lo conceptual y lo lírico. Eso explica Bernardo Ferrón, guitarrista del cuarteto. “Fue una manera nueva de producir, que al principio nos costó, porque era algo desconocido. Pero al fin y al cabo, terminó siendo una situación más, que ahora está en nuestro cuerpo”, dice.

En lo musical, aclara, tiene menos guitarras que su antecesor, El Templo Sudoku (2016). Hay otro pulso y caída. “Es más intenso”, considera. “Queríamos hacer algo distinto”, agrega, a modo de confirmación, y reconoce que hubo un temor ante esta decisión: ¿salir o no de la zona de confort? Otra interrogante que los estimuló a crecer. Pulsión que se trasladó también a lo lírico, donde se enfocó el grupo. Se tomaron el tiempo de contar realmente lo que querían y a su manera.

El desafío, de este modo, fue interpelar al seguidor, hacer vibrar a un oyente casual, a cualquiera que le diera play a uno de sus temas. “Tratamos de que no sea algo hermético, ni tan personal. Que el mensaje sea más crudo y directo”. Así surgieron temas como “El famoso” (“Tengo que aprender a hablarte de nuevo”) o “El Trópico” (“Me siento tan común, y todo es tan normal, otra vez”). Lo cotidiano se entremezcla con lo onírico. Postales que se recrean a través de pasajes singulares.  

Pero Doble de Riesgo no habría sido posible sin El Templo Sudoku. Editado dos años atrás, el segundo larga duración de Telescopios (la faena discográfica se completa con el EP Ruido, de 2013, y Verbo, de 2014) terminó siendo un punto de inflexión para los cordobeses, con el cual giraron, crecieron y se asentaron como proyecto. “Era el lugar al que queríamos llegar cuando armamos la banda”, sostiene Ferrón. De ahí en adelante, la cosa cambió, se tornó seria y profesional. “Acá estamos, esto somos”.  

-¿Cómo vivieron ese proceso, de consolidación y crecimiento?

-Se empezó a copar más gente, algo que siempre está bueno. Porque vos tocás para que el otro te escuche. Fue muy lindo darse cuenta que, de pronto, tus canciones generaban cosas.

-Musicalmente, ¿qué rescatas del trabajo?

-Fue un disco en el que experimentamos mucho. Como tengo un estudio en casa, grabamos y probamos cosas constantemente. Nos gusta mucho involucrarnos en los procesos de grabación. Es más, ahora también estamos trabajando en la puesta en vivo. El desafío ahora es llegar al show que siempre quisimos en nuestro imaginario, que termine siendo una experiencia. Que la gente se transporte, y que se olvide de que hay un conjunto en el escenario.

*Viernes 15 de junio en La Tangente, Honduras 5317. A las 21.


 
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