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Los Rusos HDP: "Somos personas románticas"

En Nos vamos a morir de estrategias de amor, su tercer material, el grupo desconcierta a quienes pretendan encasillarlos. Algo de cumbia y pop, sin olvidar el punk, con una premisa simple: sentirse libres en lo que hacen.

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Los géneros existen, como también la tendencia a querer encasillar a toda banda dentro de alguno. Sin embargo, a veces es necesario desgenerarse y asumir que la diversidad, las combinaciones y los límites tienen que ver con un respeto a la otredad y no con etiquetar. "Nos vamos a morir de hacer estrategias de amor es nuestro tercer disco. En realidad nuestro segundo de larga duración. Si nos ponemos a contar, debemos tener veintipico de canciones y eso es muy poco para definirse en algún lugar. Como grupo, todavía seguimos explorándonos a nosotres mismes”, sostiene Luludot Viento, cantante, guitarrista, tecladista y compositora de Los Rusos HPD, cuarteto que por estas horas ultima los detalles para la presentación del viernes 10 de agosto, en la Sala Caras y Caretas 2037.

Este nuevo álbum lo trabajaron junto a Guillermo Beresñak, que además de ser solista, produjo a Miss  Bolivia, por ejemplo. “Tiene en su carrera algo más popero y nos trajo un poco de ese universo”, asegura la vocalista y cuenta que para esta placa sumaron la batería electrónica, con la que incorporaron pistas y un sonido más atmosférico y completo. “Nos permitió explorar”, sintetiza y amplía sobre el espectro que manejan: “No nos gustan algunas ideologías en ciertas letras de canciones. Pero la música nos gusta toda y es lindo poder completarla con lo físico, y así llegar a hacer cosas que ni nos imaginamos”.

Si bien crecer y asumirse como trabajadora de la música fue lo que a Lulú le dio más satisfacción, este camino le trajo algunos dolores de cabeza, como la anécdota que da nombre a la décima canción de Nos vamos a morir de hacer estrategias de amor: “Perdido en el DF”. La historia cuenta que hace tres años la banda viajó al Vive Latino, en México, para luego partir hacia Costa Rica, donde había programado un festival. Finalmente, les cancelaron esta última presentación. “Fue una experiencia muy desagradable. Nos trataron muy mal y a último momento nos dijeron que no llegaban a cubrir nuestros pasajes”, recrea. Y resume: “Tuvimos que quedarnos en México y ya nadie soportaba tener a cinco personas en su casa, durmiendo en colchones en el piso. No teníamos comida ni plata”. A partir de esto, la cantante aprendió a vivir con menos comodidades, en favor de ser más libre y tener más tiempo para dedicarle a lo que le gusta. Fue una de las mejores cosas que le ocurrió este tiempo, admite.

Grabar discos y hacer giras siempre estuvo entre sus fantasías. Aunque, cuando empezó a estudiar música, se suponía que sería concertista de piano. Después, se dio cuenta de que le gustaba más el rock que la música clásica y decidió incursionar por otros territorios. Fue así que desafió todo límite impuesto y generó movimientos alternativos y liberadores, que también se reflejan en la diversidad que defienden Los Rusos: desde el sonido y el vestuario, pasando por las letras, y hasta los posteos en las redes sociales.

Los movimientos de resistencia artística crecieron en el último tiempo y la voz la tomaron actores sociales que antes callaban. Así surgieron diversos festivales, como Ellas también, que organiza Carolina Donati, o Mujeres acá y ahora, que se llevó a cabo en el Centro Cultural Recoleta y en el cual La Piba Berreta (álter ego de Viento) puso el cuerpo.

“Está sucediendo algo hermoso, que nos empodera y nos une, pero no sólo a las mujeres, sino a toda la cultura disidente”, piensa y recuerda que hace cinco años tocaban con hombres cis. En cambio, ahora los convocan a eventos donde hay más presencia de “mujeres, de putos o de trans”. Personas que antes no tenían espacio en los escenarios y que de a poco empiezan a formar parte. Pero Lulú afirma que falta un poco más, por ejemplo, “que nos incorporen en todos los festivales en general, donde pueda ir cualquier familia. Que sea algo normal y no lugares donde toquen las mujeres, porque son personas especiales".

En vivo, los cuatro cuerpos parecen disfrutar libres de lo que hacen. Desde la banda, entienden a las canciones como un medio de expresión y reconocen que a la vez hay una intención. Tanto Lulú, como Julián Desbats (cantante y guitarrista), buscan abrir cabezas con sus letras. “Somos personas románticas. A pesar de que está todo muy jodido, creemos que es posible un mundo mejor, donde sea menos hostil el entorno y la vida. Y que las personas se van a despertar”, explica ella.

Y cierra la idea, agregando que a veces se tiene una rutina que ni siquiera se elige. En medio de todo eso, poder hacer lo que uno quiere y ser lo que es, pero queriéndose y sin sentirse menos por no cumplir con los estándares de belleza, es algo maravilloso. “Si bien tenemos una realidad sociopolítica nefasta, también podemos ver una juventud que se resiste, hay muchas pibas que se levantan y no acatan más lo establecido por el patriarcado. Por un lado, es horrible; pero por el otro, está la resistencia, que son las flores debajo de la nieve”.

*Foto: Gentileza prensa/Eme Romero
*Viernes 10 de agosto en la Sala Caras y Caretas, Sarmiento 2037. Junto a Paula Maffia & sons. A las 21. 


 
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