El Bondi
Revista Digital
 

Pato Larralde: "La metáfora de lo surreal me sugiere lo que vivo a diario"

El legendario cantante de Sauron desmenuzó las aristas de Los ojos del cuadro, nuevo trabajo que lanzarán a la venta este mes.

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Arriba del escenario se transfigura, y parece convertirse en uno de los funestos personajes de sus canciones. Con alaridos viscerales y los ojos inyectados en sangre, el "Pato" Larralde suele relatar las historias lúgubres y apocalípticas que caracterizan a Sauron casi desencajado. Sin embargo, sentado en un bodegón del centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se lo advierte más cavilante, analizando con prudencia las implicancias de sus propios temas, esos que dan forma a Los ojos del cuadro (2018), álbum que será editado únicamente en vinilo y verá la luz el 8 de septiembre, en Club V.

A pesar de la diferencia en el tono de voz y la expresión facial, el icónico cantante, reconocido en las esferas del metal underground por liderar a Sauron desde hace 25 años y a Los Antiguos desde hace cinco, sostiene algunos de sus detalles distintivos, como el anillo de plata en forma de calavera y el vino tinto usualmente a mano. Hace ya varios años que en su larga cabellera y su barba tupida predominan los grises y blancos, dándole el aspecto de alguno de los protagonistas de los cuentos de aquellos escritores que influyen y moldean sus líricas fantásticas y espeluznantes (J. R. R. Tolkien, H. P. Lovecraft, Edgar Allan Poe).

Así como el ojo cuasi omnisciente del antagonista principal de El Señor de los Anillos, la perspectiva de Sauron es cada vez más amplia, abarcativa y profunda. Ya no quedan dudas de que la ficción sombría no es más que el vehículo para poner de manifiesto una visión más bien crítica del presente aciago que aqueja a las sociedades por estas latitudes. “La realidad siempre me supera y me condiciona. La metáfora de lo surreal me sugiere lo que vivo a diario, no lo puedo dejar de explayar en las letras”, expresa el cantante, mano a mano con Revista El Bondi.

¿A qué hace referencia la expresión "los ojos del cuadro"?
-Es un ida y vuelta entre lo que uno ve y lo que se imagina. Toda la literatura que consumí durante mi juventud, a la cual sigo recurriendo, me influye. Pero también se mezcla con la realidad de todos los días. Ahí surgen las líricas, entre lo surrealista y lo real. En este caso, es una suerte de tapiz de la desazón y la incertidumbre que veo. Estoy todo el día trabajando en la calle y observo cómo vive la gente, los estados de ánimo, esos retratos de sufrimiento en la cara de las personas, las injusticias.

-¿Qué influencias se vislumbran en este disco?
-Creo que llegué al embudo en el que confluyen todas las influencias literarias de mi vida. Generalmente, cuando compongo las letras y las melodías vocales, trato de no releer, sino de ver lo que me pasa en la cabeza. Hoy por hoy, estoy leyendo bastante de alquimia. Me gustó mucho también un libro que se llama Las esferas invisibles, de Diego Muzzio, que son tres cuentos muy oscuros. Vuelco todo lo que incorporo, siempre tratando de hacer un idioma propio, siendo consecuente con lo que venimos escribiendo. Sucede que me viene golpeando mucho la realidad cíclica de las cosas que ocurren en nuestras tierras, así que no puedo escapar de eso.

-¿Por qué eligieron editar Los ojos del cuadro sólo en vinilo?
-Ahora está de moda, pero nosotros siempre quisimos hacer eso. El 70 por ciento discos de los discos de Sauron están grabados para vinilo, en cinta abierta, mezclados en dos pulgadas. El formato era para vinilo, pero acá no había máquinas. Hubiéramos querido hacerlo antes, pero recién ahora pudimos realizar la inversión económica. Teníamos ofertas para hacerlo afuera, pero así como nuestro primer álbum dice “Hecho en Argentina”, queríamos que el primer vinilo dijera lo mismo. Por eso, además de cambiar de estudio, grabamos, mezclamos y masterizamos pensando que iba a ser un vinilo. Eso cambia todo, es un sonido mucho más crudo. Creíamos que lo más crudo lo habíamos hecho de jóvenes, pero no, lo realizamos ahora, que somos gente grande.

-¿No piensan editarlo en CD?
-No, en un momento habíamos considerado hacer una edición chiquita, en sobrecito, pero perdió un poco de interés ante las plataformas digitales. Siempre añoramos esto. Es una instancia muy artesanal, estamos pasando por un momento muy lindo, muy gratificante: ya tenemos terminada la tapa y nos están llegando las bolsitas. Queremos abrir un poco el espectro, el que no tenga para escuchar vinilo tal vez adquiera una bandeja vieja, y se dará cuenta que es lo más. A mí me gusta la cuestión física, la fritanga de la púa cayendo sobre el vinilo, esos graves, esa apertura. Igual, no renegamos de los formatos digitales, para nada, cada uno escucha música como puede. 

-Desde el LP anterior, El último árbol sobre la Tierra (2012), hasta Los ojos del cuadro, surgieron Los Antiguos, tu proyecto paralelo. ¿Sentís que Sauron cambió mucho como banda?
-En esencia, creo que no. Crecimos como personas, nos pasaron un montón de cosas en el medio: pérdidas, logros… Tal vez seamos más contemplativos. No sé si decir maduros, porque la madurez es rara. A veces tenés mucha edad y no adquiriste conocimiento, a veces una persona muy joven tiene mucho conocimiento. En mi caso, siempre priorizo el conocimiento por sobre la experiencia. Transitamos un camino muy largo, con mucha satisfacción, muy gustosos de estar juntos y hacer música. Siento en la piel que estamos en nuestro mejor momento.

-¿El recital de Club V va a servir para presentar Los ojos del cuadro?
-Más o menos. En realidad, vamos a tocar tres o cuatro temas, para lanzar el vinilo. En la presentación sí lo tocaremos completo, pero eso será en noviembre aproximadamente. Y en un lugar un poquito más grande, un recinto nuevo para nosotros, con capacidad intermedia, pantalla, buenas luces, buen sonido, no muy lejos de los lugares donde tocamos siempre. Queremos que la gente tenga Los ojos del cuadro incorporado al oído, por eso vamos a subirlo a las plataformas digitales.

-¿Se consideran una banda stoner?
-Nunca nos consideramos un conjunto stoner, jamás. Nosotros hacemos rock pesado. Nos manejamos en el circuito de ése palo, pero el stoner es todo aquello que no puede ser catalogado y se quiere meter en algún lugar. Si se parece a Black Sabbath, le ponen stoner. Creo que ni los Queens of the Stone Age, ni los Kyuss, quieren ser considerados como stoners. Es rock desértico, porque lo hicieron en el desierto, y listo. Los rótulos alejan.

-¿Te imaginás 25 años más en Sauron?
-No creo que viva tanto (risas). Pero si seguimos llevando esta nave en este curso, tenemos por delante unos cuantos años de satisfacciones, y de cosechar lo que sembramos. Si todavía tenemos el empuje y el ímpetu de juntarnos a ensayar, grabar y subirnos a tocar, es porque nos lo da el público. Esto no se sostiene sin la gente. Durante estos 25 años nos acompañó, y si siguen acompañando, vamos a seguir estando.

*Sábado 8 de septiembre en Club V, Corrientes 5006. A las 23:55.


 
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