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Juan Subirá: "Volvimos a estar en la vereda de enfrente"

La histórica banda cumple treinta años y aprovechamos para viajar en el tiempo con el tecladista, fundador y compositor Juan Subirá, sin dejar de analizar el presente del país: "Nos gobierna un anti Robin Hood". Tampoco nos olvidamos de Gustavo Cordera.

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Bersuit Vergarabat está de festejo y cumple nada menos que 30 años de vida. Así como sucedió hace cinco años, la banda decide revisitar hasta lo más profundo de su discografía en Vorterix. La cita estará dividida en dos noches con diferentes discos: viernes 7 y sábado 15 de septiembre. Las charlas con Juan Subirá son siempre un placer, y qué mejor que compartir recuerdos y presente con uno de los fundadores.

“Toma tiempo vincularse con todo el repertorio pero está bueno”, reconoce el tecladista y compositor, y no se aparta tampoco del presente: “Aprovechamos para reversionar canciones, y hay temas que ya sabemos que no los vamos a tocar, porque cambia el contexto, el mundo, situaciones sociales y nosotros mismos cambiamos junto a nuestra forma de pensar”.

-Se me viene rápido una canción a la mente.

-Sí. La gente pide mucho “Hociquito de ratón” y por razones obvias no se va a tocar, más que por la canción por el hecho de que suban chicas a mostrar las tetas. Eso ya no va, en su momento fue muy divertido y todo, y quedaba ahí adentro además. Hay que reivindicar la época en la que estamos viviendo, el contexto te cambia, por suerte, la manera de ver las cosas. A mí me gusta vincularme con lo que está pasando, además de que se están dando reclamos legítimos y necesarios, como la Ley por el Aborto Legal que lamentablemente no salió pero sé que tarde o temprano va a salir, porque es algo que se necesita para crecer como pueblo.

Bersuit tuvo mucho para decir en los años ’90, plantándose como la banda de rock que le declaró la guerra al menemismo, profetizando el estallido del año 2001. Entonces no es descabellado que ante una actualidad crítica, la banda vuelve a pararse de manos.  “Nosotros la pasamos difícil como la pasa la mayoría de la población, es un momento social, político y económico muy jodido. Hay una situación de transferencia de recursos de un sector social a otro, que es una especie de anti Robin Hood, le saca a los pobres para darle a los ricos, es increíble”.

-¿Cómo atraviesan este momento?

-Lo vivimos con mucho dolor, con angustia, porque ves un deterioro constante. Estamos viviendo momentos jodidos, pero se viene todo más difícil. De alguna manera estamos preparados, porque somos una banda que atravesó todos los gobiernos democráticos post dictadura hasta la realidad, ya tenemos un entrenamiento para sobrevivir (risas).

-Habiendo sido una de las bandas más combativas hace dos décadas, ¿cómo ven al rock actual plantarse hoy ante lo que toca vivir?

-Me parece que en aquel momento (la crisis de 2001) la debacle llegó después de todo el Menemato y el remate se dio recién con De La Rúa. El deterioro fue permanente y constante durante muchos años, y muchos artistas nos paramos en la vereda de enfrente, pero llevó tiempo. Esto de ahora es mucho más veloz y más feroz, y desde mi punto de vista además nosotros venimos como pueblo de una etapa de reconstrucción de cuestiones sociales, un gobierno con el que yo me identifiqué en muchos aspectos y lo sigo haciendo, por lo que es distinto. Hay mucha gente que todavía no termina de reaccionar, veo hoy a los actores al frente de los reclamos, mucho más al frente que nosotros.

-Esto que decís sucedió con varios rockeros. ¿Fue una novedad para muchos no estar durante años enfrentados al gobierno de turno?

-Sí, fue raro. Siempre fue más cómodo estar de la vereda de enfrente y jugar a los chicos rebeldes. Pero si yo estoy haciendo un reclamo y ese gobierno de alguna manera lo está atendiendo, con muchas reivindicaciones sociales, me parecería muy canalla no reconocerlo. Y bueno, ahora otra vez volvemos a estar en la vereda de enfrente, extrañando muchas cosas.

Viajamos 30 años atrás y nos encontramos en aquel año 1988 de debut y de descubrimiento que Subirá recuerda con una sonrisa nostálgica: “Teníamos la banda La Palangana con Carlitos Martín, Pepe Céspedes, Charly Bianco y yo, y Gustavo Cordera venía a vernos, o se colaba en los ensayos. Un día cae y dice ‘hay un concurso de bandas nuevas en Cemento y me anoté pero para ir con ustedes’. Lo acompañamos y era raro, porque no nos sentíamos una banda de rock, estábamos más con la fusión, la mezcla, así que fuimos sin presión y ganamos, para sorpresa de propios y extraños”.

-El primer disco también termina pegando más de lo que esperaban.

-Fue un disco fuerte dentro del under, canciones muy fuertes, por ejemplo “Diez mil” que la estamos ensayando tiene una letra muy vigente: “yo era un hombre miserable, ganaba mucho, quería más”.

-¿La etapa más caótica llegó poco tiempo después?

-Se genera en un momento de descubrimiento, experimentación, de saber que estás haciendo algo que se está formando. Alquilábamos una casa en San Telmo en la que vivíamos juntos, en Independencia y Chacabuco. A veces venían Teresa Parodi, Fito Páez, Fabi Cantilo, Enrique Syms. Se empezó a armar algo alrededor de los primeros discos, fue una muy linda etapa. También con muchos tropezones, queríamos crecer rápidamente: a fines del año 1992 hicimos el primer Obras que fue muy lindo pero muy poco estratégico.

-¿Se perdió mucha plata?

-Sí, además todo hecho por nosotros, no había sponsor para invertir ni nada de eso (risas). El emprendimiento fue alucinante, pero después de ese revés económico fue muy duro levantarse, llevó mucho tiempo, con problemas y cambios de formación. A fines del ‘93 Charly Bianco nos dijo “yo los quiero mucho, son mis amigos y todo, pero esto es un delirio y me voy”. Y ahí vino Tito: se fue el más cuerdo del mundo y vino el más loco del mundo. Fue un cambio increíble y empezamos a ensayar por Palermo. Esos años fueron difíciles, del ’94 al ‘96. En el 1996 logramos concretar Don Leopardo que fue el disco de resurrección para nosotros y dio pie a todo lo que vendría después con Libertinaje.

Hablar del pasado le gusta a Juan, y eso se nota en cada acontecimiento importante, donde la banda nos muestra que disfruta de revisar y compartir su pasado. “A mí me resulta divertidísimo, y escuchar las letras, te pasan cosas fuertes. Te encontrás con vos mismo hace veinte años atrás, con situaciones del país y del mundo que ves que encima se repiten”.

Sin embargo no dejan de sacar discos. ¿Sienten esa necesidad de no dejar componer?

- Yo soy medio enfermito con eso, todos los días como una disciplina personal hago muchas canciones, algunas compartidas, otras más personales. Más o menos tengo unos 300 temas, es algo que me gusta y lo necesito, un testimonio constante. Canciones hay siempre, venimos haciendo maquetas desde el año pasado, pero bueno, cambió la forma de compartirlas ahora. Vamos sacando de a uno.

-Tantos temas que quedan en el camino sin editarse. Algunos cada tanto vuelven, ya sea en vivo o en algún disco. Incluso en su momento Lados BV fue una manera de ajusticiar a varios.

-Hacemos cada tanto repechajes, escuchamos de nuevo canciones que quedaron por ahí y nos preguntamos por qué nunca llegaron. Yo tengo un tema que escribí hace quince años, lo vuelvo a escuchar y digo “parece que lo hubiera escrito hoy a la mañana”. Jamás se tocó ni nada, pero es un tema para hoy, habla de hoy.

-¿Tiene nombre?

-Sí, no lo vamos a decir pero le tengo una fe… en algún momento no le encontraba el sentido pero hoy sí, es muy explícita y describe determinadas situaciones que hoy cuajan perfecto.

-Treinta años. ¿En estos momentos de balance y celebración se piensa en Gustavo Cordera?

-Yo pienso siempre en Gustavo, tenemos una relación especial. Es cierto que estamos lejos, casi no nos vemos, aunque los últimos años lo vi un par de veces, charlamos, y ahí ese ejercicio me sirvió para entender algunas cosas. Estuvo veinte años con nosotros, tuvimos nosotros dos juntos experiencias personales muy fuertes. Lamento que no esté, porque fue parte de todo esto y siempre fue muy metedor. Después hay cosas que te distancian, como lo que pasó que dijo hace dos años, para mí fue muy doloroso, lo hablé inclusive con él, realmente me dolió. Siempre fue un tipo muy frontal, muy provocativo, y este tipo de cosas tampoco me llaman la atención. Me da la sensación de que no entiende ciertas cosas que están pasando, los cambios sociales que hablábamos al principio. Es necesario estar a la altura de las circunstancias. Así que de verdad lo lamento, él se encuentra en una sensación muy difícil porque la condena social es dura.

-Resaltaste eso de que están lejos.

-Ya musicalmente son muchos años separados. Al principio yo subía al escenario y como que lo estaba buscando. Pero te reacomodás, encontrás una nueva química, reconoces la banda como es hoy y Bersuit es lo que es ahora.

-¿Y ahora cada tanto lo seguís buscando?

-No, ya no. Cada tanto hablamos sí. No sé si alguna vez volverá o no, yo no sería tan determinante para nada. Pero acá hay muchas voluntades y personas diferentes, y esto depende de muchos. Entonces se tendría que dar ese consenso para decir “sí, vamos a hacerlo”. Quién sabe…


 
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