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25 años de In Utero: la pesadilla de Cobain

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Gentileza prensa

21 de Septiembre, 2018

25 años de In Utero: la pesadilla de Cobain

Caja en forma de corazón.

El 21 de septiembre de 1993 se editaba el último, y quizás más controversial, disco de Nirvana. Una placa que arranca con un acorde extremadamente disonante y la sarcástica frase, “La angustia adolescente ha pagado bien, ahora estoy viejo y aburrido”, haciendo referencia al meteórico estrellato que modificó sus vidas, que más que un mensaje, parece una plegaria. Cuando Kurt Cobain escribió esas líneas para “Serve the Servants”, tenía sólo 26 años. Y aunque el tema se torne en una hermosa melodía con esencia beatle, no logra ocultar el trasfondo. Si sumamos a esto los problemas estomacales que arrastraba desde la niñez, pareciera que el compositor estaba instalado en una especie de pesadilla. “Cada día, durante cinco años, el dolor de estómago hizo querer suicidarme. Dejaría todo por tener una buena salud, pero a la vez tengo miedo de que si el dolor se va, sea menos creativo”, confesaba Cobain en el documental Montage of Heck (2015), basado en sus diarios íntimos. Su compañero, el baterista Dave Grohl, completa el prefacio para proyectar cómo el disco fue concebido dentro del útero. “Mucho de lo que (Kurt) tiene que decir, está relacionado con mucha de la mierda que ha sufrido. Y ya no es tanto la angustia adolescente. Es un juego distinto, la angustia de una estrella de rock.”

Del útero al mundo

Los cambios sonoros y temperamentales que llegaron a Nirvana en 1992, tienen un culpable directo: el disco Nevermind (1991) y su hit “Smells Like Teen Spirit”, que trajo consigo el éxito desmedido y la filosa etiqueta de ser “estrellas de rock”, ubicando al trío de Aberdeen en un lugar por demás incómodo. Sobre todo, a su líder y compositor, Kurt Cobain. Los tabloides lo encasillaron (contra su voluntad), como el vocero de una generación, como un rockstar, como el próximo Lennon. “Yo quería tener la adoración de John, pero la anonimidad de Ringo, no es mi culpa, nunca quise ser famoso” llegó a confesar el cantante.

Kurt se sentía evaluado las 24 horas, odiaba dar notas porque las consideraba inútiles, se veía como “violado por los Dioses corporativos”, frase que irrumpió de puño y letra en sus diarios íntimos. La sombra de su estigma por el consumo de heroína lo perseguía, mientras los medios usaban su tinta inquisidora para afirmar que él y su esposa Courtney Love, estaban usando drogas durante el embarazado de su hija Frances. Un caldo de cultivo con olor a Grunge, poco adolescente.

El testimonio del bajista Krist Novoselic en una entrevista de 2013, es un buen punto de partida para entender el concepto detrás del tercer disco de Nirvana: “In Utero es un testamento de la visión artística de Kurt Cobain. Es una especie de álbum raro, pero extrañamente bonito, como era él. Si mirás los cuadros y dibujos de Kurt, ves una persona tensa y de alma torturada. Es una buena representación de lo que le gustaba en el arte y cómo se expresaba.”

Todo esto es ahora mucho más autobiográfico que hace dos años”, confesaba Cobain durante la gestación del álbum. “Es la verdad, aunque no es algo tan personal como a mucha gente le gustaría que fuera”, agregaba el frontman, pero en el fondo, había algo más. El título original del álbum iba a ser “Me odio y quiero morir” –Krist les hizo ver la demanda judicial y desistieron de la idea-; la versión borrador del tema “Heart Shaped Box”, contenía la fuerte frase “llevo semanas enterrado en un ataúd en forma de corazón”, y hasta barajaron la idea “Verso, coro, verso” para titular el disco, jugando irónicamente con la estructura de las canciones pop. Todo, antes de decidirse por el título final, tomado de un poema escrito por Courtney Love.

Otro indicio de lo que pasaba por la mente Cobain, antes y después de todo el proceso que dejó In Utero, se transparenta en los dichos del escritor de la Generación Beat, William Burroughs, -ídolo del cantante- tras el encuentro que los presentó. “Lo que recuerdo es la expresión moribunda de sus mejillas. Él no tenía intención de suicidarse. Por lo que yo sé, ya estaba muerto”, expresó el autor de El Almuerzo Desnudo, y le remarcó el tormento a su ayudante: “Hay algo raro en aquel chico, frunce el ceño continuamente y sin razón aparente, como si estuviese librando una batalla secreta, una feroz y despiadada guerra interna”.

Pero antes de entrar al estudio, el compositor ya tenía claro el destino artístico de la placa: quería encontrar un título que estuviera relacionado con una serie de elementos con significado médico, vinculados a la enfermedad, la muerte, la resurrección y situaciones en la uno permanece en la cama con suero inyectado al brazo. “Me obsesioné con eso y tenía que quitarlo de mi sistema”, sentenció.

Servir a los sirvientes

El objetivo de Nirvana era que el timón girara 180° grados, dejando una huella de “Fuck you” para todos los que decían que se habían vendido, o alejado de sus raíces punks, heredadas de The Melvins. Por eso, la primer medida fue contactar a Jack Endino (quien había producido Bleach, el álbum de debut del grupo en 1989) para grabar en Seattle, durante una sesión de demos, varias canciones en formato instrumental. Endino recordó que Dave Grohl tocaba tan fuerte la batería que tuvieron quejas por los ruidos, cosa que jamás había pasado en cinco años. Vino la policía, les explicó que estaba grabando con Nirvana, y le respondieron que le importaba un carajo con quién estaba grabando, porque el vecino de la esquina se estaba quejando. “Bueno, quizás estamos un poco altos de volumen”, reconoció.

Endino también comentó que la banda no le pidió que produjera su próximo disco, pero señaló que los miembros debatían constantemente sobre la idea de trabajar con Steve Albini. Nevermind había sido grabado como un disco pop -y vaya si funcionó-, es por eso que Nirvana decidió un cambio rotundo para las perillas, ya que Albini era más que un productor, era un paquete ideológico por su forma independiente, espontánea y efervescente de trabajar.

Grohl lo recuerda así: “Steve era realmente famoso por su sonido. Él lograba en sus álbumes, algo muy parecido a una ciencia, y no era accidental. Normalmente se lo reconocía en el sonido de la batería. Si escuchás Pod de The Breeders,  Surfer Rosa de Pixies o Liar de Jesus Lizard, suenan a una banda tocando en una habitación, pero con una especie de elemento sónico que nadie lograba”. Y expresa su idolatría por el productor: “Steve Albini era uno de nuestros héroes. Era algo grande poder hacer un disco con él. Recuerdo que cuando entré al estudio y lo vi, me sentí aterrorizado e intimidado porque su reputación era la de un tipo realmente rudo. Había oído historias de que bandas le habían mandado sus demos para pedirle que los produzca, y él les destrozaba la cinta y se las mandaba de vuelta. Yo pensaba ‘¡Oh dios mío es el (Coronel) Kurtz de la industria musical’, pero resultó ser como un gatito. Es el tipo más amable del mundo y lo pasamos genial”.

Las grabaciones de Nevermind con Butch Vig -baterista de Garbage- fueron muy diferentes al proceso que Albini proponía: con el primero se hacían múltiples tomas, mientras que con el segundo, tocaban, paraban, y se preguntaban “¿vamos al siguiente tema?”. Suena bien. Y ya estaban grabando de nuevo. Albini le dijo al biógrafo Michael Azerrad que aceptó producir a Nirvana porque sentía pena por los miembros de la banda, a los que percibía como "del mismo tipo" de personas que integran a los grupos de frituras y que están a merced de su compañía discográfica.

Tanto los miembros de Nirvana como Albini se autoimpusieron un plazo de dos semanas para grabar el álbum, la mitad de lo que tardaron con Nevermind. La reedición del disco por sus 20° aniversario, contiene un documento histórico: una carta de cinco páginas escrita por Albini y dedicada a Nirvana, donde resalta la frase: “Si un disco tarda más de una semana en grabarse, alguien la está cagando.”

Para evitar que el sello metiera sus narices, Albini sugirió que los miembros pagaran las sesiones con su propio dinero. Albini cobró una tarifa de $100,000 dólares por sus servicios, aunque el productor se negó a tomar las regalías, porque lo consideraba inmoral y un insulto para el artista.  

Para lograr su famoso sonido, Albini rodeó la batería de Grohl con treinta micrófonos. Como al comenzar la grabación Kurt no tenía todas las letras, había días en los que no pasaba nada durante horas. “Simplemente nos quedábamos ahí esperando que algo suceda”, recuerda el baterista. Finalmente, Kurt grabó todas las voces en seis horas. El ambiente en el estudio era relajado y eso que no hubo nada de drogas o alcohol en esas sesiones. “¿Dónde íbamos  a conseguir hierba en medio del invierno a las afueras de Minneapolis?”, bromeaba Grohl. “¡No estábamos haciendo un disco en Tuff Gong (NdlR: El sello discográfico de Bob Marley)!. Creo que quizá la reputación de Nirvana era la de ser Sid Vicious pero multiplicado por tres”, recuerda el ahora líder de Foo Fighters. También se vivía una atmósfera familiar, y hasta Courtney Love pasó con Frances y preparó un asado. Algunas fuentes afirman que la presencia de Love generó cierta tensión, pero nadie lo confirmó realmente.

El álbum fue mezclado durante cinco días, un ritmo rápido para los estándares de cualquiera, pero no para Albini, que estaba acostumbrado a hacerlo en uno o dos días. Cuando la mezcla no los dejaba conformes, mataban el tiempo llamando a Eddie Vedder de Pearl Jam para hacerle bromas telefónicas, o se prendían fuego ellos mismos: “Había un material para limpiar las bobinas del estudio, era como alcohol puro, altamente inflamable. Empezamos a jugar con eso, pero un día me prendí fuego el pantalón, fui hacia donde estaba Steve Albini y le dije ‘Steve, Steve, algo no anda bien en el estudio’”, evoca Grohl.

Radio Friendly Unit Shifter

Una vez terminadas las sesiones de grabación, Nirvana envió las cintas sin masterizar a varias personas, incluida la gente de Geffen Records y Gold Mountain. Las respuestas que recibieron -según las palabras de Cobain-, fueron las siguientes: "A los adultos no les gusta", “No está a la altura”, “El sonido es imposible de escuchar”, “No hay certeza de que la radio convencional reciba con agrado el sonido de la producción de Albini”. Una percepción que estaba en la vereda opuesta a lo que sentía Cobain: “Por supuesto, quieren otro Nevermind, pero prefiero morir antes que hacerlo. Este es exactamente el tipo de disco que compraría como fanático y que me gustaría poseer".

Sin embargo, la duda se había instalado en Nirvana. Cobain escuchó el disco en su casa y vio que algo andaba mal. No lo emocionó, estaba como aturdido. El bajo y las letras eran inaudibles. Trataron de remezclarlo con Albini, quien obviamente les dijo que no. Después, intentaron el proceso de remasterización con Bob Ludwig. A Novoselic lo dejó satisfecho, pero Kurt sentía que todavía no era perfecto, tal como lo veía en su cabeza. Para eso Nirvana necesitaba seguir trabajando en las pistas grabadas, y consideró la idea de hacerlo con el productor Scott Litt, y de volver a mezclar algunas pistas con Andy Wallace (que ya lo había hecho en Nevermind). Albini discrepó con vehemencia contra el proyecto y afirmó que tenía un acuerdo con la banda para no modificar las pistas sin su participación. Albini inicialmente se negó a dar los masters del álbum a Gold Mountain, pero cedió después de una llamada de Novoselic.

Finalmente, el trío decidió remezclar los temas "Heart-Shaped Box" y "All Apologies" con Litt en el Bad Animals Studio de Seattle, en mayo de 1993. “Después de escuchar In Utero, nos dimos cuenta que el redundante sonido de la batería, se vuelve muy imperioso después de un tiempo y no queríamos que todo el disco suene así. Buscaba algo distinto y Scott estaba disponible. Amamos su trabajo con R.E.M. y fue muy fácil trabajar con él. Quiero hacer nuestro próximo disco con él”. Este era el veredicto, y el sueño, de Cobain.

A pesar de todo, In Utero debutó en el número uno en la lista de álbumes Billboard 200, vendiendo 180.000 copias en su primera semana de lanzamiento. Enseguida, llegaron las primeras polémicas. Las cadenas de tiendas minoristas Wal-Mart y Kmart se negaron a vender el álbum, porque "no encajaba con su mezcla de productos”. La verdad, es que ambas  temían que los clientes se ofendiera por el arte de tapa y por el tema “Rape Me” (violame). Un año después, DGC lanzó una nueva versión con el empaque modificado y con el track "Rape Me" titulado como "Waif Me". Nirvana accedió a editar esta versión porque, de chicos, Cobain y Novoselic sólo podían comprar discos en esas dos tiendas. “Realmente queremos poner nuestra música a disposición de los niños que no tienen la oportunidad de ir a las tiendas de mamá y papá", declararon entonces.

In Utero fue un triunfo de la voluntad. Según el biógrafo de Cobain, Charles R. Cross, "era un disco mucho mejor que Nevermind, y, a juzgar por las bandas actuales, un esparcidor de semillas influyentes.” En tanto, Grohl afirmó: “Fue el disco más honesto que hice en mi vida”. Nirvana presentó el álbum en una gira que comenzó en octubre de 1993 en los Estados Unidos, y que continuó por Europa; pero la misma tuvo que ser cancelada a los pocos meses, luego de que el 6 de marzo, en Roma, Cobain sufriera una sobredosis con champagne y Rohypnol. Courtney Love bautizó el hecho como “su primer intento de suicidio”. Tras cinco días en el hospital, Kurt fue dado de alta, y aunque después del incidente el cantante aceptó ingresar a una clínica de rehabilitación, desapareció al poco tiempo. El 8 de abril de 1994, Cobain fue encontrado muerto en su casa ubicada en 171 Lake Washington Boulevard East, Seattle.

En una entrevista del 13 de diciembre de 1993, Kurt reveló: “Siempre traté de no hablar sobre mi consumo de drogas. Siempre traté de negarlo. Era un gran mentiroso y ya no tenía sentido ocultarlo, ya que nunca hice un espectáculo de eso, ni tampoco lo promoví. Y ahora voy a estar vinculado con la heroína de por vida, por culpa de los periodistas”. Una declaración que se suma a la depresiva lírica de “Dumb” y a los podridos gritos de “Tourette‘s”, en lo que fueron su forma de intentar purgar el pasado. Ya ingresado al infame “Club de los 27”, Cobain dejó en sus composiciones un legado sellado con una frase tomada de su carta de despedida, que define perfectamente sus últimos días: “Es mejor quemarse que desvanecerse


In Utero, track por track


Serve the Servants

Es la canción más autobiográfica de Cobain, contiene guiños a su padre ("Traté mucho de tener un padre pero en cambio tuve un papi); a su esposa Courtney Love ("Si ella flota, entonces ella no es una bruja") y el ya citado basado en su propio éxito ("La angustia adolescente ha dado buenos resultados").

Scentless Apprentice

Inspirado en la novela Perfume, de Patrick Suskind, esta canción (como el libro) detalla la vida de un hombre nacido con un sorprendente sentido del olfato que se convierte en un asesino.

Rape Me

Es el controvertido himno contra la violación escrito por Cobain. "‘Nunca me matarás. Sobreviviré a esto y te voy a violar uno de estos días y ni siquiera lo sabrás". Musicalmente la canción usa los mismos acordes que "Smells Like Teen Spirit”, sólo que invertidos. ¿Coincidencia armónica o mensaje subliminal?

Heart-Shaped Box

Los títulos originales de esta canción eran “Heart-Shaped Coffin” (Ataúd con forma de corazón) y “Umbilical Noose” (Cordón Umbilical). Courtney Love tiene una interpretación simple de la canción: “Estaba cantando sobre mi vagina".

Frances Farmer Will Have Her Revenge on Seattle

Frances Farmer fue una estrella de cine de los años 30 que se rebeló contra su estudio y fue atrapada mientras manejaba alcoholizada huyendo a México. Luego, ingresó a terapia donde fue tratada con descargas eléctricas. Cobain traza un paralelismos entre Farmer, su historia con la prensa y la presión de su compañía discográfica para lanzar “otro Nervermind”.

 Dumb

Eso sobre personas que se divierten fácilmente, gente que no sólo no es capaz de progresar en su inteligencia, sino que está totalmente feliz viendo 10 horas de televisión y realmente lo disfruta.” afirmó Cobain.

Very Ape

Una canción sobre la masculinidad, esta vez comparando al hombre moderno con un simio.

Milk It

La composición más cercana al objetivo que se pusieron en In Utero: escribir un álbum con frenético ruido punk.

Tea Pennyroyal

Padeciendo el dolor de sus úlceras estomacales, Cobain probó una bebida a base de hierbas con la esperanza de que lo aliviara. No fue así "no funciona, hippie", comentó en su diario.

Radio Friendly Unit Shifter

Cobain en su forma más cínica y desilusionada contra la maquinaria de la industria de la música, aunque afirmó que la letra era simplemente "líneas aleatorias conectadas entre sí".

Tourette‘s

El cantante detalla el miedo que tiene de convertirse en "un tipo de ochenta años con síndrome de Tourette, maldiciendo su cabeza, diciéndole a todo el mundo que están jodidos", un sentimiento se hizo eco en su nota de suicidio

All Apologies

"Tranquilo, feliz, cómodo" fueron las únicas palabras que Cobain ofreció cuando el biógrafo Michael Azzerad le preguntó por el significado de la canción en 1993, suponiendo el estado de ánimo de la canción.

 

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