“Lame vulva” introduce al espectador rápidamente en lo que va a ser el clima de la obra. Desde un vestuario inteligentemente seleccionado y una escenografía simple pero correcta, se pueden dilucidar las características principales que van a tener los personajes interpretados por Checha Amorosi, que merece un párrafo aparte, Javier Rosón y Pucchi Labaronnie.
Una familia disfuncional, que lejos de quedarse profundizando un sólo tipo de violencia, desarrolla distintos tipos de ella, dando pie a discusiones que nos envuelven entre humor negro, sarcasmo y frases que podrían llegar a poner incómodo a un espectador indefenso.
Una pareja que ya desde el comienzo muestra su manera de funcionar: ella dominante, él dominado, sin poder de reacción, dónde la intervención de la madre del “lame vulva” viene de a poco a contar, sin querer hacerlo, el motivo de las personalidades de cada uno.
Una trama dura, pero no pesada, gracias principalmente a la actuación destacable de Amorosi, que realiza una perfecta y aguda utilización del humor negro, del cinismo, que muestra contrastes de su personalidad con mucha seguridad y capacidad. Los demás personajes encuentran su pico más alto cuando se colocan de frente al público regalando imágenes potentes y textos sinceros. En otros pasajes de la obra, no se transmite el estado que sugerirían lograr diversas situaciones y terminan apoyando todo el peso en lo textual.
Relaciones violentas, discusiones crudas con una pizca de humor, imágenes logradas, un convincente personaje cínico y perverso de Amorosi, pequeños juegos corporales y algunas escenas que no llegan a la tensión esperada, es lo que se puede destacar de “Lame vulva” de Martín Marcou, que no defrauda.