Autoría: Ariel Barchilón.
Actuación: Antonella Ipekchian, Jonathan Valverde, Pablo Grey y Andrés Raiano.
Dirección: Javier Lejwa.
Domingos 20 hs.
Teatro: La Tertulia, Gallo 826.
Dos hombres elegantemente vestidos esperando a un tercero. Un grupo de folklore los ha unido, pero ya no. Las preguntas comienzan a aparecer: ¿Quiénes son? ¿Dónde están? ¿A quién esperan? ¿Por qué les falta el...?
Parece que se conocen hace tiempo, que están desesperados, que no pueden cometer errores, pero obviamente y gracias al autor, lo inesperado sucede, y sucede de forma hilarante. Algunas de estas situaciones y los diálogos que se entablan son de los que logran la risa incomoda: "¿Me río o no me río?” “¿De qué me estoy riendo?” “¿Queda mal que me ría?". Pasito a pasito, sin caer en la explicación innecesaria, se van tirando pistas para ir elaborando hipótesis sobre qué sucedió, por qué llegaron a estar ahí, por qué están así, qué esperan de ese tercero en cuestión que merece tanto sacrificio y esfuerzo.
Los protagonistas tienen eso que se suele denominar "química", y que no es sencillo encontrar en estos tiempos arriba del escenario. Nada está tirado de los pelos, lo disfrutan, lo sienten, lo juegan y es así que con el correr de los minutos se ganan el cariño y la atención del público. Personajes muy bien logrados, que se complementan todo el tiempo, que tienen alguna pizca clownesca. Divierten, pero esconden cosas, son sencillos, pero también profundos. Pero el elenco no son sólo dos, sino que esta obra nos sorprende con otros personajes, también destacables, que logran hacer de la obra una pieza agradable y atrapante.
Los actores Antonella Ipekchian, Jonathan Valverde, Pablo Grey y Andrés Raiano junto al director Javier Lejwa demuestran que no es necesaria la solemnidad para decir, que no es necesario aburrir para contar, que no es necesario ser explícito porque el público no es tonto. Con una escenografía en dónde nada sobra, todo esta ahí por algo, todo cumple su función, hasta dónde no esperamos que algo surja…