"Ninguno VendeHumo"
Sin Espina transita hace años ese largo camino llamado under, ahora con tres discos en sus espaldas. Este domingo 16 se presentaran en Quilmes, pero antes pasaron por La Bitácora
Es un miércoles a la noche, y las coordenadas de la cita nos lleva a una sala de ensayo en pleno barrio de Flores, sobre avenida Rivadavia. Después de insistir un par de veces, nos recibe Hernán Sarubbi (baterista), quien junto con su hermano Sucho (bajo), y Gastón Martinez (guitarra y voz), conforman Sin Espina. Claro está, con la potencia que le ponen los muchachos, difícilmente fueran a escuchar el timbre.
“Vendehumo” no es un término con buena reputación en la jerga popular (o futbolera) ¿Por qué el álbum lleva ese nombre?
Gastón: Estabamos buscando sinónimos del diablo. No porque seamos satánicos, ni mucho menos, sino porque la estética del disco, la gráfica y demás, la habíamos hecho en ese sentido. El diablo tiene millones de nombres y, no sabemos porqué, en uno figuraba la palabra “vendehumo”. Además era una acepción latinoamericana, que quiere decir mentiroso, engañador… vendehumo, digamos. Nos gustó como sonaba fonéticamente para el nombre del disco, y a veces eso pesa más que el significado real.
La tapa del disco es una caja de madera, que intenta simular una caja de habanos, o de vinos…
Sucho: Queríamos hacer una buena tapa, pero nos salía una fortuna. Lo que buscamos fue abaratar costos, sin perder una buena idea, y creo que lo conseguimos. Nos salió menos de lo que pensábamos gastar en las cajas de cartón nuevas, y creemos que quedó mejor.
Ninguno de sus anteriores trabajos tenía covers, sin embargo, para Vendehumo, incluyeron “Redemption Song” ¿Qué los llevó a agregar ni más ni menos que el último tema de Bob Marley en vida?
Hernán: Nosotros en vivo siempre hacemos covers, de lo que escuchamos y lo que nos gusta, como es el caso de Marley, Floyd, Zeppelin, Purple, Rolling Stones, Beatles. Lo que escuchamos en casa, digamos. Justamente, “Redemption Song” lo hacíamos bastante seguido en vivo, y tenía muy buena respuesta con la gente, así que daba para hacerlo porque siempre lo pedían. Fue como un bonus track, para los chicos del pueblo (risas).
¿Cómo definirían ustedes el sonido de Sin Espina?
Hernán: Hacemos rock fuerte, lo que nos sale.
Gastón: Te podríamos decir alguna definición rara, como “power blues”, porque ahora las bandas dan definiciones rebuscadas, aunque no terminan diciendo nada. Dicen que hacen “hard trip hop pop”, y cuando los escuchás parecen los Beach Boys (risas). No hay definición, es rock. Son canciones.
¿La versatilidad en el sonido atrae público de diferentes estractos al que le llama la atención alguno de los matices o termina por alejar a ambos?
Sucho: Por ahí es eso lo que nos pasa. Queremos abarcar tanto que terminás juntando poco (risas). Puede que ahí esté nuestra identidad como grupo, pero me parece que trae más problemas que otra cosa (más risas).
Gastón: Igual, algo que viene pasando mucho, es que las bandas, aunque escuchan de todo, se cierran en un solo estilo. Empiezan a hacer temas iguales, sacan discos como chorizo y todo es igual. Si bien es el mismo estilo, no todos tienen el vuelo de Floyd o Zeppelin como para poder decir “todo lo que hacen es un caño”. Y terminan teniendo discos idénticos. Nosotros tratamos de dejar entrar en nuestra música todo lo que a nosotros nos gusta escuchar. No nos privamos de nada.
Hernán: ¿Sabés por qué? Porque hacemos lo que queremos.
Justamente, los tres discos de Sin Espina son independientes…
Hernán: ¿Sabés por qué? Porque hicimos lo que pudimos (risas).
Gastón: Tal cual, hacemos lo que queremos y lo que podemos. No somos independientes como eran Los Redondos, que laburaban independientes y las compañías se morían por tenerlos, sino porque a ninguna compañía le interesamos. Si no, no tendríamos ningún disco.
Sucho: Y haciendo las cosas de manera independiente no nos va mal, pero tampoco nos va bien.
Gastón: A veces pienso que es una virtud el hecho de que una compañía crea que no sos vendible. No somos examinadores de juventudes para ver qué es lo que está en demanda. Tocamos lo que queremos tocar, al que le gusta bien, y sino, nos vemos.
¿Por qué califican al vivo de Sin Espina es un ritual de alma colectiva y festiva?
Gastón: Tratamos de hacer shows fuertes. Casi ninguna balada, y tocar música que pueda generar esa adrenalina en el público, con la que vos ves que están encendidos. Cuando los pusiste ahí, no da para bajarlos más.
Ustedes se refieren a sus discos como “una manera de descargar una furia contenida”, algo que se refleja en el sonido ¿Qué alimenta esa furia?
Hernán: Es la mochila con la que cargás todo el día. Llegás a la noche, y antes de ensayar, te sacás esa mochila de la espalda y la dejás en la puerta. Ahí sale todo lo que tocamos.
Sucho: Es como cuando un boxeador va a subir al ring y ya lo tiene enfrente al otro. O lo tirás, o te tira. Una cosa así es Sin Espina en un escenario.
Periodista: Pablo Gabriel Krause
Fotógrafo: Beto Landoni
|