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Blind Guardian

BLIND GUARDIAN

Cronista: Gentileza prensa - Gentileza prensa

24 00:00:00 de Febrero, 2007

Después de 9 años Blind Guardian vuelve a la Argentina, presentando su nuevo trabajo ³A Twist in the Myth²

Sábado 24 de MARZO 
Estadio Obras Sanitarias
(Av. Del Libertador 7395)

Después de 9 años Blind Guardian vuelve a la Argentina, presentando su nuevo trabajo ³A Twist in the Myth² y todos los éxitos de sus anteriores discos.

Hace ya 8 años, el 22 de Agosto de 1998, habían dado una función en CEMENTO y dos funciones acústicas (23 y 24 de Agosto) en ACA-TRAZ. Con entradas agotadas y un show impresionante que fue criticado como unos de los mejores por los medios, Blind Guardian impresionó a los fans y al público en general.

Aquí, el comentario de aquél impresionante show:

Tal vez hubiera preferido una intro como "Inquisition", pero acaso sea la usada con tal propósito "War Of Wrath" la indicada para abrir un show de Blind Guardian en los tiempos que corren, por el carácter místico que le imprime al espectáculo con el recinto a oscuras y las almas en ascuas, y por esa sensación de calma antes de la tormenta que empalaga el ambiente.

Claro que luego viene la tormenta propiamente dicha y para describirla no me es posible aplicar términos medios: apabullante. Un buen show, a mi criterio, debe saber mostrar lo que la banda es al momento que lo ejecuta y tal vez ahí haya residido el único punto flaco del concierto: en un desbalanceo entre el poder y el reposo, la velocidad y el clima, el impacto y la caricia.

Quizás anoticiados de que el público argentino es muy "caliente" (dato que pudo haber sido proporcionado a Hansi y su séquito por Peavey Wagner, Kai Hansen o cualquiera de los alemanes meses ha visitantes de nuestras tierras), Blind Guardian decidió hacer prevalecer la temperatura sobre el sabor y sacudió a la audiencia con un show que no supo de pausas.

Así se sucedieron los temas más vertiginosos hasta "Ashes To Ashes", con una adrenalina que nunca amainaba y con riffs de guitarra que se incrustaban como una saeta en los oídos y una base de solidez a prueba de movimientos tectónicos. Hansi Kursch es el líder de la banda por antonomasia y su liderazgo no se apoya sólo en su protagonismo compositivo sino también en su mandato escénico; claro que como no hace mucho que se presenta en vivo sin el bajo, el tipo se siente algo perdido, pero su desgarrador caudal de voz desvía la atención de cualquier otro lado que no sea su garganta; André Olbrich y Marcus Siepen atacan por los costados con su perfil bajo y con una escena que resalta el poder de sus instrumentos, el bajista invitado Oliver Holzwarth hace lo posible por pasar desapercibido y su desempeño le lleva la contraria con una notoriedad que sólo se permiten los muy solventes, mientras que la batería de Thomas Stauch resulta un taladro permanente en un material que necesitó constantemente de él para poder mostrar su vértigo.

En este panorama es casi obvio describir lo que "Valhalla" supo provocar en la gente cuando, en medio de tanta velocidad, Hansi mostró su versatilidad jugando con el público, o el pogo que se generó con el fragor de "The Script For My Requiem", o el canto a capella de la gente en el mayor remanso del show en la piel de "The Bard´s Song: In The Forest" que, de paso, nos dejó con las ganas de su segunda parte por lo menos hasta el día siguiente. Tal vez se trate de una impresión previa que uno acomoda a lo que ve sobre las tablas, pero la banda toda transmite la sensación de estar en algún lugar de la Tierra Media inmersa en la fantasía de Tolkien y de que en cualquier momento, según las circunstancias, pueden aparecer elfos, hobbits, trollss u orcos y que no estamos muy lejos de las puertas de Moria. O tal vez sea lo que uno quiere creer. O tal vez los bises con "And The Story Ends", "Bright Eyes" o "Mirror Mirror" resulten demasiado incandescentes y sólidos para tratarse de una realidad o para querer romper el hechizo. Pero como el chasquido de dedos luego de la hipnosis, la banda se despachó con un segundo bis y el espíritu playero y rocanrolero de los Beach Boys nos sacudió con su mundana "Barbara Ann", un final a todo trapo para volver a poner los pies en la tierra luego de visitar extrañas dimensiones.

 

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