Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Luis Alberto Spinetta

Noche de Pan

Cronista: Gentileza: Nadia Mansilla | Fotos: Beto Landoni

05 de Septiembre, 2006

Noche de Pan

Spinetta presentó su nuevo disco en La Trastienda.

Las expectativas son inmensas cuando uno va a ver a Spinetta. Es inevitable. Tiene todo listo para generar ansias de cualquier tipo. Entonces la noche de martes tiene ambiente de jueves: aires de trampa, de madurez y formalidad en La Trastienda, entre muchas otras ondas perceptibles antes, durante y después del show de Luis Alberto.

Y si las expectativas se generan ante un artista de semejante trayectoria, es de esperar que el detallismo se adueñe de la previa. Así, durante 10 minutos se escucharon ruidos de los instrumentos antes que salieran a escenario. Una vez afuera una batería mínima, un teclado magistral, una Mac a modo de apoyo y una bajista que provoca más de una fantasía acompañan al Flaco en la presentación de “Pan”, su nuevo disco.

El primer tema, “Atado a tu frontera”, pertenece, claro, al flamante trabajo. Lo mismo que la mayoría de las canciones de la lista de temas. Todos, o casi todos, presentados con una broma o alguna espontaneidad de Spinetta. Mientras, las texturas se iban plasmando en ese telón arrugado que decoró el fondo del escenario. Luego de “No habrá un destino incierto”, vino una hermosa canción de Fito Páez: “Las cosas tienen movimiento”, presentado con un protocolo lleno de admiración.

“Buenos Aires alma de piedra”, “Cabecita calesita”, “Dale luz al instante”, por mencionar algunas de las canciones de la lista de temas. Distorsiones, ruidos prolijamente desordenados y la sabiduría musical que no recae nunca en pretensión. “Sexo” y “Seguir viviendo sin tu amor” para calmar la sed de hits y a seguir con los temas del disco nuevo, como “La flor de Santo Tomé”, “Proserpina”, “Que hermosa estás” y “Bolso Dios”, entre otros.

Finalizando una noche alucinante “Laura Va” y el agradecimiento a sus músicos, todos de gran nivel, que realizaron un show impecable, de la altura de uno de los más grandes de la escena local.

Este show (de dos exactas horas de duración) estuvo empapado de tonos sepias, melodías prodigiosas y excelencia sonora, fue un desfile sistemático de canciones nuevas, fieles al estilo de Spinetta pero no por eso carentes de originalidad. El recuerdo constante, la poesía misteriosa y las descripciones deliciosas son constantes. En vivo, es una invitación a las desinhibiciones más profundas, donde el intimismo escapa de lo comercial y la cercanía no sólo es cuestión de distancias, sino que se expresa en el trato del artista con el público que lo mira embelezado. Y su introspección que es un arma de doble filo con la que sabe jugar muy bien.

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