Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Nagual

Entre amigos la edad se digiere mejor

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Beto Landoni

14 de Octubre, 2006

Entre amigos la edad se digiere mejor

Nagual cumplió cinco años en el rock y lo festejó en El Verdi de la Boca con los chicos de La Chingada.

“¿Y vos dónde estabas cuando Nagual tocaba para 400 personas?”. Discusión eterna entre viejos y nuevos fanáticos de cualquier banda argentina. Quizás porque la pasión despierta cierto egoísmo, quizás porque es muy fácil tararear el corito macanudo que Mtv pasa de una banda que la peleó desde bien abajo. Quizás, quizás, quizás.
El cariño por las buenas bandas nace en los rincones más oscuros de la ciudad. Muchos fueron cerrados, otros siguen abiertos, como El Verdi del viejo barrio de La Boca, donde la banda de Mataderos, Nagual, festejó sus cinco años de vida con amigos, cerveza barata, mal sonido, buen público y excelente rock and roll.

Sus amigos de La Chingada tuvieron el gran placer de abrir un show que, a pesar de la poca gente que iba llegando, despertó a un tímido público que parecía no tener ganas ni de prenderse un pucho. Pero ahí estaban ellos, agitando, jodiendo, saludando a caras amigas y dando ese rock poco cuadrado y bien ricotero, algo que hace falta en estos tiempos tan pordioseros, tan veinticincos y tan aburridos.

Pero la cosa empezaba a tomar color: el repertorio tomó fuerzas y la gente se acercaba cada vez más a las vallas para sentirse un poco más en un recital de rock and roll. “La Mochila”, “Más que ayer”, “Siempre” y “Mi Mano”, fueron algunos temas de los 11 de la noche que recién empezaba. Solo era una entrada en calor para la frutilla del postre y la razón de la noche: el cumpleaños de sus amigos.

La misma banda que abrió a La Renga en River Plate, se dio el gusto de cederle el lugar a sus compañeros de Nagual, la banda que con un disco y cinco años en los escenarios, llevó cuatrocientos pibes hasta La Boca y agitaron como cualquier banda de nombre en cualquier lugar de nombre.

Con un sonido mezcla Héroes del silencio, mezcla Pelotas, mezcla Renga, el agite con vientos, percusión y buen rock es constante para crear una verdadera fiesta, como el primer tema de los quince del show: “Morir de a poco”. El público lo conoce, salta, se divierte y canta cada estrofa. Los pocos extraños no entendíamos nada, ¿de dónde salieron estos pibes?

Con un set-list bien pensado para despertar las neuronas en los momentos justos, llegó “La Estación”: guitarras acústicas, una voz poderosa y con una lírica post-graffiti, para pasar con “El Jaimito”, lleno de distorsión y una voz cruda que llenó de pogo todo el Verdi.

Nadie se quería ir, pero la despedida ya se olía tres temas atrás: “Ahora sí nos vamos”, sentenció Ciriaco Viera, voz Nagual. “Mujer Indígena” y “Mi Sitio”, de un tirón y rompecabezas, para irse y no aceptar caprichos.

Quizás no sea apto para oídos acostumbrados a los tres acordes cuadrados de nuestro rock, donde cada vez aparecen más bandas parecidas sin ofrecer algo diferente. Sólo es cuestión de tiempo para que la moda se vaya y traiga sonidos nuevos, o deje que bandas como Nagual puedan escalar sin la necesidad de venderse a una publicidad de cerveza, un canal de televisión o a un verso fácil de recordar para chicas alternativas.

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