Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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G3

Dos son compania, tres son perfeccion

Cronista: Gentileza: Pablo Gabriel Krause | Fotos: Beto Landoni

23 de Octubre, 2006

Dos son compania, tres son perfeccion

Joe Satriani volvió a presentarse en Buenos Aires con una nueva formación de G3, esta vez en compañía de John Petrucci, de Dream Theater, y Eric Johnson. Como era previsible, el show fue un despliegue de tecnica y virtuosismo difícil de igualar

Desde hace casi diez años (a excepción de 1999), Joe Satriani realiza anualmente la gira de G3, que ya había visitado nuestro país en diciembre de 2004 (precisamente el mismo día que moría Dimebag Darrell, legendario guitarrista de Pantera). En aquella ocasión con Steve Vai y Robert Fripp. Este año, los invitados de honor de Joe fueron ni más ni manos que Eric Johnson, quien había participado del G3 “original” allá por 1996, y John Petrucci, que además había anunciado que contaría con la compañía de Mike Portnoy, compañero de aventuras en Dream Theater, y uno de los bateristas más prestigiosos del mundo.

De la misma manera que en 2003 y 2004, la cita fue en el Luna Park, con el agregado de que, finalmente, se colocaron pantallas gigantes para que quienes tuviesen las ubicaciones más económicas (y por ende, lejanas) pudiesen también apreciar los yeites de estos tres monstruos de la guitarra. Lástima que al final no fue tan así, debido a la pésima labor de los camarógrafos, que enfocaban la mano derecha de los violeros, en vez de apuntar hacia el mango de la guitarra.

Como es costumbre, el cronograma de G3 constaba de tres presentaciones individuales primero, para luego cerrar con una gran zapada, con los tres músicos sobre el escenario. Eric Johnson fue el primero en dar la cara ante el público. Apenas pasadas las 21, y con un look que hacía recordar a los años 60’s o 70’s, el tejano comenzó su presentación personal. Si bien Johnson es un guitarrista aclamado mundialmente, reconocido por su incursión en el jazz, el blues y hasta el New Age, su estilo contrastaba fuertemente con las características de Petrucci o Satriani, que al fin y al cabo, era lo que la gente estaba esperando. Por eso, si bien nada puede decirse sobre sus capacidades musicales, fue un show un tanto frío, del que el público tomó bastante distancia.

Todo lo contrario ocurrió con John Petrucci. Incluso en la cola eran mayoría las remeras de Dream Theater sobre las de Satriani, y no hay que olvidar que muchos estaban allí precisamente para poder ver a la esencia misma de esa banda: Petrucci y Portnoy. Todo eso se hizo notorio desde un primer momento. Ambos fueron ovacionados apenas salieron a escena y el público no escatimó en aplausos luego de cada solo de John, o cada fill que metía Mike desde el fondo.

Contra todos los pronósticos, que esperaban algún bocado de las composiciones de Dream Theater o Liquid Tension Experiment (donde también participó Portnoy), el show sólo se basó en su última placa “Suspended Animation”. Aún así, el repertorio dejó boquiabierto a todo el estadio, que no tuvo más opción que agradecer con el “Olé, Olé, Petrucci, Petrucci”. Más de uno debe hacer salido corriendo a conseguir el disco al otro día.

Tras un nuevo cambio de escenografía (sale una bata, entra la otra, cambias los amplis, etcétera, etcétera) pisaría las tablas Joe Satriani. Es conocido como “un tipo copado”, de esos que además de tocar la guitarra como los dioses, se animan a coquetear con el público, saltar un poco y moverse de una punta a otra del escenario. Sin embargo, todo esto le fue insuficiente a Joe para encender al público esta vez. Mal que le pese, lo cierto es que el show de Petrucci parecía haber dejado a la gente en estado de trance, que acompañó de manera bastante sobria la presentación del pelado. Demás está decir que a Satriani se lo notaba “celoso” y haciendo sus mayores esfuerzos para revertir la situación, pero hay que decir honestamente, que no lo trataron con la misma euforia que al de Dream Theater, a pesar de que no escatimó en clásicos y temas conocidos a medida que el sohw avanzaba.

Para el final, volvieron a subir Johnson y Petrucci y llegó entonces la esperada G3 Jam. Primero con “Red House” y “Voodoo Chile” de Jimmi Hendrix, ambas entonadas por Johnson en las voces, pero entre las cuales se intercalaron incontables solos en manos de cada uno de los guitarristas. Finalmente, como es costumbre, el clásico de Neil Young “Rockin’ in the Free World”, ésta última, con Satriani como voz principal, cerrando una verdadera cátedra sobre cómo tocar la guitarra.

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