Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Quilmes Rock

Rosario Quilmes Rock y dos fechas contra viento y marea

Cronista: Gentileza: Luciana Sosa | Fotos: Gentileza: Prensa

28 de Octubre, 2006

Rosario Quilmes Rock y dos fechas contra viento y marea

El viernes y sábado el festival auspiciado por la cerveza tuvo cita en el hipódromo de Rosario, con dos largas jornadas a puro rock. La lluvia hizo lo imposible por no escuchar las diversas bandas que se presentaron, pero el aguante del público fue más fuerte y el encuentro fue todo un éxito.

Un maratón rockero se disfrutó en Rosario. Luego de mucho tiempo la ciudad volvió a ser sede de un evento de esta índole, reuniendo grupos hiteros y de los no tanto en dos jornadas a pleno, a pesar del mal tiempo, y sin ningún tipo de desmanes.

La primera fecha fue la más complicada. La noche anterior “cayeron Fiat 600 de punta”, como dijo “El Mono” de Kapanga, y el predio fue un barrial increíble que los organizadores alcanzaron a cubrir con alfombras, que pisaron unas 18 mil personas.

La apertura del festival estuvo a cargo de Coki & the Killer Burritos, uno de los grupos más legendarios de la ciudad, alrededor de las 17, mientas las nubes se oscurecían cada vez más.

A Coki, quien mostró los temas de su disco Perdida, le siguieron Los Cafres, y el reggae tomó partido en una jornada de “aplanadoras” y “números imperfectos”. Guillermo Bonetto y su grupo hicieron mover a los pibes que se iban acercando al hipódromo y que se preparaban para dos fechas intensas. Tan intensa como el pogo que apareció mientras sonaba Kapanga, el grupo más “futbolero” del festival.

Siempre con la mejor onda, “El Mono” advertía que el grupo que los seguía en la programación “era un grupo de maricones”, refiriéndose a Árbol, a quienes invitó para los últimos temas, y con quienes entonaron el estribillo de “Hazme”, el tema de David Bolzoni que da el toque romántico en Montecristo, para sorpresa y desconcierto de los presentes.

Si de pasión se habla, Rosario se caracteriza por ser una de las ciudades más demostrativas y a horas del clásico entre Newell’s Old Boys y Rosario Central (que el domingo ganó Central por 4 a 1), los ñubelistas habían organizado (como cada previa a este tipo de partidos) el afamado “banderazo”, en su cancha, a metro del hipódromo. Es así como ese cielo gris tomó color con los fuegos artificiales que encendieron los leprosos, mientras en el Quilmes sonaba uno de los temas más futboleros de Kapanga: “Rock”. Todo una fiesta.

Un capítulo aparte fue la presentación de Catupecu Machu, con un Fernando Ruiz Díaz emocionado por las últimas noticias de su hermano Gabriel: “acabo de recibir un llamado de mi madre, Gaby abrió los ojos y por eso ahora estamos de festejo”, dijo entre lágrimas y comandó uno de los shows más imponentes del festival, con Pichu, el guitarrista de Cabezones y (el gran) Zeta Bossio en el bajo, como artistas invitados. Un show profesional, que contó con los temas de Cuadros dentro de Cuadros y El número imperfecto, sus últimos discos. Inclusive se animaron a incorporar un violín y una flauta traversa a su staff, para el tema “Cuentos decapitados”, un toque de calidad que muestran sólo las grandes producciones (y no me refiero al aporte económico, sino al creativo).

El sello del mini concierto fue, sin lugar a dudas, la participación de Zeta Bossio. Su aporte en “Dale”, “Plan B” (Massacre), “Pasajero en extinción” (Cabezones) y “Magia veneno”, entre otros, fue una cátedra de trayectoria.

Algo similar sucedió con la presentación de Divididos. El grupo liderado por Ricardo Mollo fue arrollador. Divididos a esta altura ya es una pieza de arte dentro del rock, aunque la lista de temas sea siempre la misma.

Cerrada la primera jornada con la potencia de Divididos (pasada la una de la madrugada del viernes) el sábado se desarrolló la fecha de cierre bajo la intermitente lluvia, en un marco mucho más pesado que la tarde/noche anterior, con bandas como Los Vándalos (quienes dieron un show aparte, jugando de local), Guasones, Pier, Intoxicados y Las Pelotas, como número final, y con una convocatoria menor que la del viernes.

La tarde comenzó a las 16.30 con el sonido de las bandas rosarinas ganadora del concurso Rosario Quilmes Rock: Bonsái y Reakción. Este último es un grupo de adolescentes que arranca un punk melódico de sus guitarras filosas. Junto a Bonsái animaron la espera de las bandas mayores, mientras el cielo seguía amenazando con más agua. Luego llegó Guasones con el repertorio de Toro Rojo, su último disco, ante un público tranquilo, que pogueó con las estrofas del tema “Reyes de la noche”, pero que esperaba sentir una música mucho más arrebatadora, como fue el rock que desparramaron Los Vándalos.

Pasadas las 18, Popono y compañía quitaron el aliento a los adolescentes que estaban en el predio con “Acá no hay”. Mientras los rulos del afamado cantante rosarino se cobijaban bajo una gran vincha, el grupo que viene presentando su disco en vivo, Vivo entre Vándalos, ya es amigo del mal tiempo (o buen tiempo, depende la situación). Su participación en el Pepsi Music (en setiembre) también fue pasada por agua. Lo cómico fue que con su gruesa voz, Popono Romero exclamó en medio del hipódromo: “¡Que llueva!” y, efectivamente, comenzó a llover hasta que terminó la presentación.

El recital de Pier también tuvo su caudal acuático y durante la presentación incluyeron los hits “Sacrificio y Rock and roll” y “La ilusión que me condena”. Dicha presentación dividió las aguas: por un lado sus seguidores y, por otro, quienes esperaban con ansias que, simplemente, termine como ocurrió el viernes durante el show de Árbol.

En tanto, Pity Álvarez y sus séquitos ofrecieron un mini concierto que al principio parecía ser lo mejor de la noche, con una onda bolichera que deslumbró y desconcertó a los presentes, con segmento de hip hop incluido (donde invitaron a los locales Purple House); pero el notable enojo del cantante, a causa de los acoples en el arranque, opacaron el brillo que emanaban las bolas espejadas.

Entre los temas que Intoxicados mostró también hubo una serie de hits como “Reggae para Mirtha”, “Perra”, “Departamento deshabitado”, “Nunca quise” y “Fuego”. Asimismo, el extrovertido cantante, ahora de pelo color fucsia, mostró sus cualidades de bailarín, con pasos de rap, y la gente disfrutó igual del espectáculo.

Mientras las cargadas nubes despedían algún que otro refucilo, Alejandro Sokol y Germán Daffunchio subieron a escena con el tema “Capitán América” para dar un cierre pelotero y potente. Las Pelotas fue el encargado de la clausura a puro rock de una fiesta que devuelve a la ciudad una cuota de optimismo y pertenencia por integrar, nuevamente, la lista de los grandes festivales.

Tras el Quilmes Rock de Ferro en 2004, la afamada cerveza volvió a reunir a más de una decena de bandas del género para mostrarlas en Córdoba y en Rosario. Que se repita.

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