Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Almafuerte

Torazo en todos los rodeos

Cronista: Gentileza: Gaston Magallanes | Fotos: Beto Landoni

27 de Octubre, 2006

Torazo en todos los rodeos

Con una performance muy sólida se presentó Almafuete en el estadio de Obras el pasado viernes con la excusa de mostrar su nueva producción discográfica.

  “Apenas llega la noche, se vienen todos conmigo”, fue la primera frase que eligió la banda para hacerse oír ante su gente. Una arenga de reencuentro con amigos marca la letra de la canción “De la escuelita”. Piedra angular de la prédica metalera de Ricardo Iorio. Así nació la fiesta roquera: con un tema nuevo. Se fueron intercalando así los tradicionales conocidos con los de “Toro y Pampa”, su impecable último trabajo.

Un Obras lleno (que obligó a agregar otra fecha para el 19 de noviembre) por donde se lo mire. Un sonido con algunos altibajos, pero nada para manchar la potencia que desde hace bastante tiempo es una marca registrada en el grupo. La primer parte del concierto estuvo marcada por una fuerte presencia rítmica de Claudio Marciello. El Tano no dejó de meter solos de viola en cada canción.

Así fueron pasando “Patria al hombro”, “Pensando en llegar”, “Triunfo”, y “Algunas estrofas más”. El agite fue permanente. Muchos ya se sabían las canciones nuevas. Por eso el motor no se detuvo jamás. “Ahora vamos a hacer un tema que hace mucho no tocamos: ´Lucero del alba’”, sentenció Ricardo y la marcha de introducción pegó duro en el pecho de todos los presentes.
 
Desencajados de alegría estuvieron los que desde los barrios del Conurbano llegaron a Nuñez. Hasta que a mitad del show, Iorio se retiró un momento del escenario y dejó a la banda mostrar todo su virtuosismo. “Sopla el Pampero”, fue el instrumental con el que arrancaron. Le siguió el impresionante “Vamos a dar un concierto” y “Vengo”, ambos de el último trabajo solista del guitarrista, “De pie”. Y la ovación estalló. Tanto es así que empezaron a cantar a favor de Marciello y en contra de otro violero muy prestigioso del país. “No. Paren muchachos! El Tano no tiene competencia, porque el Tano es un simple servidor de la música”, dijo el violero demostrando toda la humildad que lo caracteriza.

Y siguió… al palo. Cada tema era una aplanadora. Para la segunda mitad los que cobraron más fuerza, no escénica, pero sí musical, fueron Bin Valencia y Beto Ceriotti. Las bases quedaron en manos de la guitarra y el motor fue empujado por el batero y el bajista. Cada frase fue acompañada por un empuje desde el fondo que evidenció la calidad musical del grupo.

“Si me estás buscando”, “Almafuerte”, “El pibe tigre” y “A vos amigo”, fueron los 4 últimos. Nadie pidió más porque los corazones estaban satisfechos. Pasó Almafuerte presentando “Toro y Pampa”, un trabajo muy coordinado tanto a nivel musical como lírico.  Salud al rock & roll.

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