Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Vudú

Volver al futuro

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Beto Landoni

11 de Noviembre, 2006

Volver al futuro

Hay una banda que se llama Vudú: el cantante es rubio y se parece a Robert Plant. El resto no se parece a nadie pero cuando se juntan, explotan. Enserio.

Vudú es un constante retroceso nostálgico a los años 70’s: cuando el rock era rock y las guitarras tenían protagonismo. Los gritos eran justos, y la batería interactuaba con un bajo que retumbaba y se hacía escuchar como se debe.
 
Rosario tiene música que Buenos Aires no conoce y que debería conocer. Pero sin esa necesidad enfermiza de estrujar y destrozar comercialmente a cualquier producto de nivel que intenta asomarse a nuestro mercado. Rosario se guarda un par de lujos que no quiere dejar escapar. Y lo bien que hace.

Porque en Capital hay otras reglas: las mentiras radiales arregladas con billetes de por medio o futuros favores a productoras que dominan todo un mercado, hacen difícil la tarea de que esos oídos acostumbrados a tantos árboles, tantas manchas y tantos pordioseros, puedan prestar atención y disfrutar de buen rock and roll. De esos que hace mucho no se ven.

Por eso viajamos, para sentirnos visitantes y ver cómo juegan de local. Mirar desde lejos esos pechos inflados sin temor al rechazo. Porque saben que son de ahí, y los de ahí los conocen, los quieren, lo cantan, lo gritan y se animan a saltar, sin necesidad de un hit macanudo sonando en sus mp3.

Vudú perdió la cuenta de cuántas fechas hizo en Willie Dixon, el bar-sala-boliche de culto dentro la escena local. Para ellos parece ser muy simple: piensan en una fecha, la hacen, la llenan y se van contentos. Las mil doscientas personas que se juntaron y los despidieron horas antes de la gira que en este momento están haciendo por Brasil le hacen el aguante y le llenan cualquier lugar donde se animen a tocar.


Apagá todo que se prende todo

Quizás acostumbrados a los nuevos horarios post-cromañón, la previa con cervezas, picadas y alguna que otra pizza llamaron la atención. Nadie se aburre, nadie apura, nadie putea. A la 1:30 se apagan las luces y el sonido, para que un video en una pantalla gigante introduzca a los cuatros vudús mostrando cómo son detrás de esa postura tan rockera y tan glam que tienen cuando pisan el escenario. Risas, ensayos, sala de grabación y personas extrañas que nunca sabremos quienes son. Todos reunidos y con las ganas de comerse al primer babasónico que se cruce en el camino para mostrar que ellos pueden rockear enserio.

Y como la idea era salir con todo, los cuatro salieron mientras nosotros, con la mejor cara de boludos, mirábamos la pantalla bien atentos.

Eran clásicos, o futuros clásicos de un disco nuevo que tiene apenas meses en la calle. Picaseso sigue la misma temática bien setentona con guitarras fuertes bien AC/DC y una voz chillona que recuerda casi al instante a Robert Plant. Más si se ve esa melena enrulada de Ike, que flaco, sin remera y con jeans ajustados, combina con los sonidos de sus compañeros de banda que juegan detrás de él. Porque Ike está adelante, es la imagen, y es obvio el por qué. El excelente manejo de la voz como en “Kiosco y porrón” y “Liberando Giles” se gana los aplausos y la atención con movimientos bien de rockstar como si viniera de la escuela de Jagger y Tyler.

Los de abajo se las sabían de memoria, las dieciocho, incluyendo “Somebody to love”, de Queen; “Stormbringer”, de Deep Purple (otra de sus influencias), y “Que sea rock”, de Riff. Todas coreadas, todas aplaudidas, sin la necesidad de coros de hinchada de fútbol ni rondas pogueras. Ellos cantaban, aplaudían y se divertían.

Show corto pero intenso. Vudú amagó una despedida con Rita, tema dedicado a la puta más querida del barrio de Pichincha, cuando en sus mejores épocas era un paraíso de cabarulos. “Quiero ver a Rita bailar”, grita Ike, los demás, la habilidad y fuerza de la guitarra de Willy Echarte, el bajo de Nahuel Antuña y la bata de Mario Laurino complementan perfecto con el excelente manejo de voz de ese muchacho rubio que se parece a Plant.

Ya vendrán, ya gustarán. De eso no hay duda. Solo falta que se animen a esos 300 kilómetros que nos separan y que ese sonido tan Zeppelín que tienen sepa ser escuchado como se debe.

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