Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Kapanga

Y un dia, Kapanga volvio al Teatro...

Cronista: Gentileza: Pablo Gabriel Krause | Fotos: Beto Landoni

15 de Diciembre, 2006

Y un dia, Kapanga volvio al Teatro...

En un fin de año que llevó a varias bandas de vuelta a los recintos que los hicieron grandes, El Mono y compañía volvieron a pisar el escenario de Lacroze y Alvarez Thomas.

El Teatro de Colegiales había sido el último gran escalón de Kapanga antes de despegar definitivamente. Allí habían presentado en 2004 ¡Ésta! el disco que los terminaría llevando a su primer Estadio Obras Sanitarias. Como en los no tan viejos tiempos, los de Quilmes volvieron nuevamente al local de Federico Lacroze, en un show relajado, distendido y casi informal.

Una de las principales similitudes entre aquél Teatro de noviembre de 2004 y éste fue precisamente el insoportable calor. Pero aún así, los kapangueros se las arreglaron para contagiar una vez más ese clima festivo que rodea las presentaciones de la banda. Por eso no faltaron los cantitos y los globos de colores volando por el aire para cuando se abrió el telón y “Bisabuelo” dio comienzo a la celebración.

Algo fue claro desde el principio: el lugar le daba a la banda una confianza que tal vez no le generen (hasta el momento) escenarios más multitudinarios. Justamente, eso hizo que los músicos se sintieran mucho más libres y volvieran a esas viejas costumbres de charlas y chistes entre tema y tema, que terminan por brindar tal vez más color que las canciones mismas, y al mismo tiempo, los acercan a su público.

De todas maneras, las canciones que escuchamos una y mil veces en las radios también tuvieron su espacio, reflejando el crecimiento de Kapanga en términos de difusión, pero también de composición. Lejos de transformarse en un karma para el grupo, la gente asimila perfectamente melodías como “Desearía” o “Postal”, esta última, con hiperpoblación de chicas sobre hombros de muchachos.

Aún así, el hecho de que Kapanga regrese al lugar donde había experimentado una de las etapas de mayor crecimiento en su carrera, hacía suponer que iba a haber algunas pequeñas joyas para los más seguidores. Y así fue, primero con el bizarro ritmo cuartetero de  “El Acordeón” y después, con el Balde colgándose el bajo nuevamente para “Nunca Creas”, como un mensaje de aliento de sus compañeros para con su bajista original, que actualmente enfrenta un proceso de recuperación para poder volver a tocar.

Por supuesto en cada concierto kapanguero hay un número de clásicos que tienen el número puesto y difícilmente puedan pasarse por alto. Los “himnos fumones” (tal cual el mismo Mafia los supo definir alguna vez) como “Fumar” y “Ramón”, el descontrol de “La Taberna” y el hitero “El Universal” no podían estar ausentes. Pero además, el show tuvo algunas perlitas como el “Sí, Miguel” (de la propaganda de Anaflex) con Mafia en las voces, o al Mono preguntando “si le había salido bien” la letra de “Me autoparí”.

Sin dudas, lo más valioso de esta vuelta de Kapanga a Colegiales fue la cercanía que el lugar les brinda a los músicos con su gente. Si bien musicalmente hablando el show estuvo por debajo del nivel al que nos tiene acostumbrados la banda, en la balanza pesa más la buena onda y el clima de fiesta que se vive en estas ocasiones.

Sin embargo, y más allá de lo estrecho del vínculo que se pueda generar, un músico no debe olvidar su papel como referente frente a su público. Es por eso que resulta desubicado que el Mono diga públicamente, y ante 1500 personas, que “hay que liberar a Omar Chabán”. Más aún, a pocos días de que se cumplan dos años del incendio en República Cromañón, la mayor tragedia que haya golpeado a nuestro rock. Si bien todos tenemos el derecho a formar nuestra propia opinión respecto del tema, no había necesidad alguna de hacer semejante afirmación.

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